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La eucaristía es celebración y vida. Foto de la portada del libro: La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida (portada del libro)
La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida. Descargar libro pdf (gratis)

Durante muchos años la eucaristía fue vista como santo y seña, lo que caracterizaba al católico como tal. Hoy, el péndulo ha oscilado al extremo opuesto, como si el ser cristiano no tuviera nada que ver con el ir o no ir a misa.

"Oír misa"

Más aún, la expresión oír misa cobró carta de ciudadanía. Este carácter meramente auditivo de la eucaristía perdura aún hoy entre muchos cristianos. Así pues, tanto los que asisten regularmente como los que dejaron de hacerlo suelen aludir casi exclusivamente a este aspecto. Los unos para afirmar el beneficio de escuchar las sabias palabras del presbítero. Los otros para negar que, del hecho de escuchar un sermón, puedan seguirse dichos beneficios espirituales o morales. Estos últimos no suelen entrar en valoraciones concretas. Esto confirma algo que ya cabía sospechar, a saber: que, si bien los contenidos y las formas verbales son importantes, lo fundamental de la crisis actual hay que buscado en otra parte.

Si lo importante de la eucaristía fuese la homilía, entonces podría sustituirse ventajosamente por un buen libro. Más aún, pretender que la persona puede cambiar con solo querer es sencillamente falso.

Conferencia. Dibujo en el que aparece un conferenciante ante su públicoDe nada sirve que nos digan lo que está bien y lo que está mal. Las costumbres se cambian por el contacto y el ejemplo, no por lo que a uno le digan. Pero los cristianos sabemos que hay algo más: cambiar a mejor siempre es posible bajo ciertas condiciones, pero ser cristianos es otra cosa. 

Ser cristianos es ser transformados en otros cristos y esto no puede ser sino un regalo del propio Cristo. Ser otros cristos no es cumplir con una serie de preceptos. Tampoco es alcanzar una perfección imposible al ser humano. Más bien tiene que ver con una forma de experimentar la vida, de percibirnos a nosotros mismos y a los otros. Es ese «nacer de nuevo» (cf. Jn 3) que te hace sentir las cosas de un modo radicalmente diferente.

La Eucaristía es celebración y vida

Es en este contexto en el que tiene sentido la eucaristía. Porque participar de una eucaristía no es asistir a un espectáculo, a una conferencia, a un concierto, ni tampoco a una charla espiritual.

Participar en la eucaristía es concelebrar. Se acostumbra a llamar concelebración cuando la eucaristía es presidida por varios presbíteros, pero en rigor -y puesto que la eucaristía es una celebración- todos concelebramos, porque no concelebrar sería no celebrar, no participar en la celebración. Y participar en la celebración es en primer lugar reunimos en nombre de Cristo. A lo largo de la celebración, la presencia de Cristo se expresará de diversas formas, cuyo objeto final es la unión de los cristianos con Cristo y entre sí.

Foto: niños en claseConfundir esto con la mera transmisión de una enseñanza moral es un empobrecimiento que han llevado consigo unas eucaristías en las que los presbíteros suprimen todo aquello que pueda parecer una complicación innecesaria -con un sentido pragmático y meramente jurídico que hace imposible imaginar siquiera que aquello pueda ser ni de lejos una celebración- y en las que los fieles no quitan ojo del reloj, dejando entender bien a las claras que, si se trata de cumplir con una obligación, cuanto antes se termine, mucho mejor.

Y aquí acabamos de damos de bruces con dos cuestiones de la mayor importancia: lo que unos y otros entendemos por Iglesia, y lo que puede ser una ceremonia donde el sentido de celebración está ausente.

 

La eucaristía. Dibujo de sacerdote preparándose para repartir la comuniónLa Eucaristía

Iniciamos hoy una serie de artículos sobre el Sacrificio eucarístico, que algunos prefieren llamar Eucaristía y otros Santa Misa. La elección del nombre suele ir acompañada de una determinada forma de concebir la celebración. Esto -que es legítimo- en ningún caso debería condicionar lo que es la fe de la Iglesia.

Los artículos irán numerados en el orden en que sean publicados. No irán numerados de forma sistemática como si se tratase de los capítulos de un tratado. Más bien irán respondiendo a cuestiones que hoy en día se plantean. Intentaremos ir de menos a más, comenzando por los aspectos más visibles y siguiendo por aquellos más dogmáticos. Sin que ello sea obstáculo para volver sobre otras cuestiones prácticas en cualquier momento.

Digamos también que, si alguien desea que se trate alguna cuestión específica, puede solicitarlo de forma pública en los comentarios o, también, privadamente a través del contacto.