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Declaración de nulidad del matrimonio católico. Fotografía del Papa FranciscoEl Papa acaba de publicar dos cartas apostólicas en forma de Motu Proprio. Una de ellas destinada a los fieles de la Iglesia oriental: Misis et misericors Iesus. La otra, que es de la que vamos a hablar aquí, modificará el Código de Derecho canónico respecto a la declaración de nulidad del matrimonio católico.

Mayor agilidad en la declaración de nulidad del matrimonio católico

Hablamos del motu propio Mitis iudex Dominus Iesus. Esta reforma tiene por característica fundamental una simplificación que ahorra tiempo y costes en la anulación del matrimonio católico.

Dibujo de un cardenalLa reforma, sin embargo, tiene una segunda consecuencia importante. Los obispos diocesanos van a tener un papel fundamental en los juicios de nulidad. Podrán juzgar por sí mismos cuando el caso sea evidente. Y podrán delegar cuando a ellos no les sea posible. Los obispados dispondrán de sus propios tribunales para juzgar de estas causas.

Queda abolida la sentencia de doble conformidad. Así pues, la sentencia afirmativa no recurrida será ejecutiva ipso facto. Hasta ahora era necesaria en cualquier caso una segunda sentencia.

La sentencia podrá ser recurrida a la Sede Metropolitana (arzobispado del que el obispado depende). Por lo que respecta a las Conferencias Episcopales, deberán ser sobre todo impulsoras del "ansia apostólica por llegar a los fieles dispersos", pero siempre respetando “el derecho de los Obispos de organizar la potestad judicial en la propia Iglesia particular”. Finalmente, siempre queda el recurso a la Sede Apostólica (Roma).

Reducir el número de recursos para la declaración de nulidad del matrimonio católico

Dibujo de corazón roto y con una tiritaLa declarada intención es reducir el número de recursos. Esto evidencia el convencimiento de que un gran número de solicitudes serán resueltas afirmativamente por las respectivas diócesis.

Esto significa, en definitiva, dar facilidad para la declaración de nulidad del matrimonio católico.

Se espera limitar así el tiempo de espera a un año como máximo. El Papa ha insistido en que deberán ser gratuitos. Aunque ha dicho también que se remunerará justamente el trabajo de las personas que se dediquen a ello. En cualquier caso, la reducción del tiempo y de los trámites debería abaratar los costes de manera drástica.

El Papa es consciente de que esto puede enviar un mensaje equívoco a personas poco conocedoras de la doctrina de la Iglesia y llevarlas a pensar en una especie de "divorcio" católico.

No anulación, sino declaración de nulidad del matrimonio católico

Órgano (instrumento de viento)Ante esto, es necesario decir que el matrimonio católico es indisoluble. "Nulidad" no es lo mismo que "anulación". Anular es dejar sin efecto. En cambio, declarar la nulidad del matrimonio es declarar que dicho matrimonio nunca existió. Lo que el obispo va a declarar no es que los miembros de la pareja "ya" no están casados... sino que nunca lo estuvieron, que es distinto.

Para que un matrimonio sea válido tiene que ser "rato" y "consumado". En algunos pocos casos el matrimonio puede ser nulo porque no ha sido consumado. Así sucedería, por ejemplo, si se demuestra que el varón ha sido siempre impotente. También sería nulo si, por ejemplo, el matrimonio fue fingido y nunca se consumó.

No obstante, el motivo más frecuente de nulidad está en la falta de consentimiento. Si, en otros tiempos, la falta de consentimiento podía venir motivada por la falta de libertad de alguno de los contrayentes (matrimonios concertados o novios amenazados), hoy en día el problema es básicamente la falta de fe o una comprensión inadecuada de lo que es el matrimonio católico.

Anillos Boda
Anillos Boda

Dice así Monseñor Luis Francisco Ladaria: "En los últimos tiempos surge la duda, que parece fundada, de que si todos los que se casan en la Iglesia conocen suficientemente estas enseñanzas y, por lo tanto, de si su consentimiento se refiere verdaderamente a ellas. De no ser así, su matrimonio sería nulo, es decir, no existiría de hecho. Y precisamente porque hay esta duda muchos deseaban ofrecer un medio rápido pero de confianza para resolverla y contribuir a pacificar la conciencia de muchos católicos''.

¿Pueden los pastores esperar impasibles que los matrimonios fracasen para declarar nulo aquello mismo que ellos bendijeron?

Esta reflexión suscita, sin embargo, dos cuestiones más allá de la medida paliativa propuesta por el Papa:

  1. Si la Jerarquía de la Iglesia es consciente de que muchos de los matrimonios que hoy se celebran son nulos porque los contrayentes desconocen -o rechazan- lo que significa el sacramento del matrimonio, ¿no se debería poner solución en origen, es decir negando el sacramento allí donde no se den las debidas garantías?
  2. El hecho de obtener la nulidad matrimonial no debería ser dispensa automática para poder contraer nuevo matrimonio. Las causas esgrimidas para la anulación del primer matrimonio bien podrían causar la nulidad del segundo.

Es un hecho que la intención es claramente pastoral. En primer lugar está el hecho de las personas divorciadas y vueltas a casar por lo civil. A estas personas se les está negando la comunión. Con esta reforma se resuelve ese problema. También se resuelve otro problema ligado a él: la sensación que todos teníamos de que, con paciencia y medios para pagar un buen abogado, la nulidad se la daban a todo el mundo.

Sin familias cristianas la Iglesia tiene los días contados

Dibujo de niño pensativo. Encima una frase que dice así: "De mayor quiero ser como esos cristianos que no salen en la T,V,"Pero hay otro problema que es más importante y que yo creo que subyace en todo esto. Se trata de la desbandada general de la Iglesia que se plasma de forma dramática en la falta de vocaciones. Durante muchos años -más de los que yo puedo recordar- la atención de la Iglesia se ha centrado en los niños. No se ha tenido suficientemente en cuenta que, para que el cristianismo cale verdaderamente en la sociedad, es necesaria la existencia de adultos que se tomen su fe en serio. Si la enseñanza recibida en la Iglesia no se corresponde con lo que el niño ve en su casa y en la sociedad en la que vive, dicha enseñanza está condenada al fracaso.

Parece ser que finalmente la Iglesia es consciente de que, sin familias cristianas, la Iglesia se viene abajo.

Se trata de un gran paso, ciertamente. De un paso que necesitará mucho más que la regularización canónica de un buen número de matrimonios civiles de cónyuges divorciados.