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Por tantos

Por tantos

La entrevista

El Sr. D. Fernando Giménez Barriocanal es Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE (Conferencia Episcopal Española). La entrevista se llevó a cabo el 10 de junio de 2016 en el programa que lleva por título "El Cascabel". Este programa se emite en el canal de televisión 13tv, cuya propiedad la ostenta de forma mayoritaria la CEE. El Sr. Giménez no estaba en dicho programa a título privado. Estaba para presentar un libro en el que la Iglesia española rinde cuentas de su gestión económica.

El vídeo que aquí les presento es un fragmento que dura solamente 2 minutos, pues éste es el asunto que queremos tratar aquí. Quien desee escuchar la entrevista entera, puede verlo en: "Eficiencia en la gestión de la Iglesia con la "X" de la Renta"

Por tantos gastos inútiles que la Iglesia contribuye a generar

Y lo que el Sr. Giménez dice con claridad –mientras los periodistas presentes le corean- es que la Iglesia genera para el Estado español, es decir, para todos los españoles –sean creyentes o no- una riqueza que supone un porcentaje significativo del PIB. Concretamente el aspecto sacramental (bautizos, bodas, comuniones, etc.) genera medio punto del PIB y las fiestas un punto del PIB. A eso hay que añadir las actividades culturales con otros dos puntos. Todo eso, sumado, daría un 3,5% del PIB. Por tantos... millones de euros para la industria hotelera.

No habla aquí de los servicios que la Iglesia presta en el campo de la enseñanza o de la sanidad. De eso se habla más adelante. Aquí se habla de una riqueza en términos exclusivamente económicos. Sin embargo, se señala el carácter “cultural” de estos saraos. Entendemos que la palabra cultura está referida aquí a las tradiciones de nuestro pueblo. Sin embargo, no debería ser necesario recordar a nuestros pastores que su misión es transmitir la fe en Cristo, no colaborar a su descrédito. Por tantos... tablones y tantas cogorzas a la salud de la Iglesia.

Un estudio externo encargado por la CEE

Es importante subrayar que las afirmaciones del Sr. Giménez no son una desafortunada ocurrencia. Están avaladas por un estudio externo encargado a tal efecto por la propia CEE. Para que a nadie le quepa la menor duda de que las cifras se ajustan a la realidad. Nada más lejos de mi intención discutir la validez de estos datos. Está claro que la Iglesia genera un enorme negocio a su alrededor. Especialmente en el sector de la hostelería. Por tantos... restaurantes que viven gracias a la pastoral de la Iglesia.

La consideración que traigo hoy aquí no tiene nada que ver con las cifras económicas. La pregunta es otra y está en el nacimiento mismo de este blog. ¿Qué significa ser cristiano o/y pertenecer a la Iglesia católica? En este caso voy a analizar lo que todos ustedes han podido escuchar en el vídeo.

Y, para ello, hablaré de dos de los tres aspectos que señala el Sr. Giménez: las fiestas y los Sacramentos.

Las fiestas

San Fermín (por ejemplo)

Por tantos. Pamplona. Iglesia de san Lorenzo. Imagen de san Fermín en la capilla que lleva su nombreEmpezaré por lo que tiene una importancia secundaria desde el punto de vista de la fe. Las fiestas patronales. Ya que en el programa televisivo se mencionan expresamente las fiestas de san Fermín, nos centraremos en ellas. Que dichas fiestas tienen una fama considerable fuera de nuestras fronteras es algo fuera de toda duda. Que generen cuantiosas ganancias para la ciudad de Pamplona, es algo que cabe suponer, aunque ignoro las cifras. Ahora bien, qué tienen que ver estas fiestas con el cristianismo. Es algo que yo sugeriría como tesina de licenciatura. Puede tomar nota algún clérigo de esos que buscan un tema fácil para sacarse el título por la mínima.

¿De qué manera contribuye la celebración de san Fermín en la evangelización?

Dicha tesina podría comenzar por una encuesta. Realizada a pie de calle y en plenas fiestas patronales. La primera pregunta podría ser: ¿quién era san Fermín? Sin entrar en mucho detalle. A ver si alguien sabe, por ejemplo, en qué siglo vivió o qué tuvo su vida de extraordinario para que la Iglesia decidiera canonizarlo. Por cierto, que yo me acabo de enterar ahora mismo. No precisamente gracias a la televisión de los obispos, sino después de consultarlo en la inefable wikipedia. Porque, lo confieso, no tenía ni la más remota idea.

Por tantos. Fotografía de los encierros de los sanfermines. La imagen está tomada a la llegada a la plaza y se ve un montón de gente rodeando a los toros que no pueden avanzarAsí pues, desde órganos oficiales de la CEE manifiestan sin rubor sentirse muy orgullosos de que, gracias a su inestimable ayuda, cientos de miles de energúmenos inunden la ciudad de Pamplona. Visitas que tienen -muchas de ellas- el confesado objetivo de emborracharse.  Y también, si su economía se lo permite, asistir a las numerosas corridas de toros celebradas en "honor" de San Fermín.

El orgullo de nuestra Iglesia no reside en dar a conocer los méritos del santo en cuyo honor dicen celebrar estas bacanales. Ni siquiera en conseguir que alguna gente pise una iglesia –aunque sólo sea para no dormir en la calle-. No. El orgullo de nuestra Iglesia es que toda esa gente deje un montón de sus euros en la ciudad de Pamplona (básicamente en sus bares). Por tantos turistas y tantas horas de fiesta ininterrumpida.

Pero esto, que seguramente es lo más visible, es una fruslería si lo comparamos con lo que sucede con la segunda cuestión.

Los sacramentos

No entraré en el tema de las bodas. Es un hecho que, en todas las culturas y en todas las épocas, las bodas se han celebrado y se celebran con todo el boato que las familias han podido permitirse. Es sabido que mucha gente se casa por la Iglesia porque “es más bonito”. Sabemos también que, quienes así piensan, suelen invitar a más gente y organizar el mejor fiestón. Pero ésta es una cuestión con una larga tradición de la que habría mucho que hablar, pero que no es momento de discutir aquí. Aquí nos limitaremos a dar unas pequeñas pinceladas acerca de los llamados Sacramentos de Iniciación. Es decir: Bautismo, Confirmación y Eucaristía

No estoy diciendo que las celebraciones referidas a estos sacramentos –salvo seguramente las Confirmaciones- sean inapropiadas. Lo que estoy diciendo es que son un paripé que yo -hasta ahora- creía que la Iglesia simplemente toleraba como mal menor. Lo creía hasta que escuché las palabras del Sr. Giménez. Por tantos niños a los que se les hurta la mejor catequesis de la Eucaristía: la de la vida.

Como no tengo ninguna intención de realizar un estudio exhaustivo, me limitaré a decir cuatro cosas de las Primeras comuniones. Nada que no sepa todo el mundo.

Las primeras comuniones

Las primeras comuniones hace años

Cuando yo hice la Primera comunión, asistieron mis padres y algunos de mis tíos y primos. Fue por la mañana temprano y después nos fuimos todos a desayunar un chocolate, no recuerdo si fue con churros o con picatostes. No más de diez personas. En una terraza que, por supuesto, no habíamos reservado porque, además, era un día de diario. Yo llevaba un vestido precioso que le habían prestado a mi madre y del que guardo el único recuerdo de algunas fotos.

Les hablo de mi Primera comunión simplemente como testimonio de lo que era normal no hace tantos años. ¿A qué "cultura" o a qué "tradición" se refieren estos señores entonces? ¿Se puede llamar "tradición" a la transformación nada sutil de una fiesta religiosa y familiar Por tantos. Fotografía en la que aparece un restaurante preparado para una celebración de primeras comuniones. en un acontecimiento social señaladamente contradictorio?

Nada que ver lo "tradicional" con esos padres que tienen que pedir un préstamo para que sus hijos hagan su Primera … y última comunión. ¿Qué sentido tiene esto y por qué la Iglesia colabora activamente en una pastoral que se ha demostrado cuanto menos ineficaz? Por tantos niños que no vuelven a comulgar hasta el día de su boda.

Por tantos... sacrilegios

Cuando eres catequista de Primera comunión te das cuenta de que los padres te dejan a sus niños para que les des “clase” (así le llaman) durante tres años e incluso te dejan a los hijos en la misa de niños. Quiero decir que les dejan en la puerta y luego les vienen a buscar. Y tú preguntas a los niños y te das cuenta de que quienes de verdad están influyendo sobre ellos son sus padres (como debe ser) y lo que los padres les dicen. Y que no tienes nada que hacer. Pero a nadie parece importarle lo más mínimo. Más aún. Es posible incluso que algún niño no aparezca por catequesis … porque coincide con el entrenamiento de fútbol, y tampoco aparezca por la misa dominical, pero que eso no sea obstáculo para que el niño reciba la Primera comunión con el resto de sus compañeros.

Por otra parte ignoro en qué momento lo que hasta entonces era una fiesta privada y totalmente familiar se convirtió en una especie de boda. Ésta es la razón por la cual carezco de elementos de juicio para establecer la relación que sospecho existe entre la disminución de la fe y de la práctica religiosa con el aumento del gasto para celebrar no sé muy bien el qué. Por tantos que gastan lo que no tienen en celebrar lo que no saben.

Por tantos que no tienen para comer, mientras otros banquetean en nombre de Cristo

Lo que no puedo callar es que todo esto supone no sólo una utilización espuria de la Eucaristía, sino también una flagrante falta de comunión. Cosas ambas que, por cierto, no son sino expresiones distintas de una misma realidad.

¿Qué pasa -en estos tiempos de crisis- con aquellas familias que no pueden organizar a su hijo una fiesta equiparable a la del resto de sus compañeros? Es importante añadir que, dada la estructuración pseudoescolar de las primeras comuniones, dichos compañeros de Primera comunión serán también, seguramente, sus compañeros de clase... durante ese curso y los cursos venideros.

Comedores sociales en España (fotografía)
Comedores sociales en España

Esto recuerda mucho la situación que denunciaba san Pablo: «Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la Cena del Señor; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga» (1 Cor 11,20-21).

Por tantos que hacen la vista gorda a sabiendas

Y, cuando pensaba que esa aparente indolencia de la Jerarquía eclesiástica se debía básicamente a una cierta manga ancha frente a una opción más rigorista que podría dejar fuera a alguna gente recuperable, entonces, queridos lectores, me entero de que esta supuesta permisividad no era tal. Entonces me entero de que la Jerarquía eclesiástica tiene entre sus misiones la de velar por el bienestar, también material, de los españoles, aunque no pertenezcan a su rebaño. ¿Qué sería, si no, de esos enormes salones para bodas, ahora que la gente ya no se casa?

Los profetas del Antiguo Testamento

Para evitar malentendidos -en un sentido o en otro- digamos para empezar que la misión de los profetas del Antiguo Testamento no es una misión social, sino puramente religiosa. La misión del profeta es mantener la fe del pueblo. Por ello luchan de forma especial contra la idolatría. Esta idolatría es muchas veces explícita, pero también tienen que luchar a menudo contra otras formas más sutiles de idolatría.

La denuncia social forma parte del mensaje religioso de los profetas del Antiguo Testamento

Esto significa que la denuncia social que frecuentemente practican forma parte intrínseca del mensaje religioso. La predicación de los profetas del Antiguo Testamento es generalmente muy mal recibida por el pueblo. De hecho, un criterio para distinguir al verdadero del falso profeta es justamente el recibimiento que su predicación recibe. La adulación del falso profeta es siempre bien recibida, al tiempo que la verdad suele resultar molesta.

Los profetas del Antiguo Testamento son muchas veces invitados a marcharse o a meterse en sus asuntos, pero -y esto es importante- nunca son acusados de "hacer política". Molestaba su forma de hacer política, no el hecho en sí de que la hicieran.

Para no alargar de forma indebida este artículo, nos limitaremos a dar unas breves pinceladas de dos profetas que son particularmente claros respecto al tema que nos ocupa: Isaías y Amós.

AMÓS

A la muerte del rey Salomón (931 a. de C.), su hijo Roboam no logra evitar la secesión del norte del país. Jeroboam, que había sido persona de confianza del rey Salomón, se levantó contra su hijo y reinó sobre las diez tribus del Reino de Israel.  Fiel a Roboam permaneció al sur el reino de Judá.

Situación política y religiosa de Israel en tiempos del profeta Amós

Israel era más grande y rico que Judá, pero la falta de una tradición dinástica,  el tener en su seno una amplia población cananea y el estar más expuesto a influencias externas le hacían más vulnerable.

Según leemos en el primer libro de los reyes, Jeroboam favoreció un culto idolátrico y apóstata. Seguramente hizo esto para congraciarse con los cananeos de dentro y fuera del reino y también para reforzar su poder de puertas a dentro. La maniobra tenía mucho sentido: si los israelitas continuaban fieles a Yahweh, sus ojos permanecerían pendientes de Jerusalén que había quedado en territorio judío.

Además, Jeroboam tuvo que partir de cero a la hora de crear un estado. Ni capital, ni organización militar, ni aparato administrativo. Por todo ello, los comienzos fueron difíciles y la situación era más bien anárquica [1].

El profeta Amós

Los profetas del Antiguo Testamento. Jerusalén. Puerta de Damasco en 1900. Fotografía

Ésta era la situación cuando Amós, un pastor venido de Judá ("yo no soy profeta, ni hijo de profetas"), se fue al país vecino a hablar en nombre de Yahweh echando en cara a los habitantes de Israel su idolatría y su corrupción. La predicación iba además acompañada del anuncio del castigo divino que estaba por venir. El castigo, sin embargo, no durará para siempre y Amós anuncia la promesa divina de la vuelta del destierro y la restauración de su pueblo.

Contra el abuso de poder y la opresión de los pobres

 "Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen" (Amós 2,6-7).

"Detestan al censor en la Puerta y aborrecen al que habla con sinceridad! Pues bien, ya que vosotros pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casas de sillares habéis construido, pero no las habitaréis; viñas selectas habéis plantado, pero no beberéis su vino. ¡Pues yo sé que son muchas vuestras rebeldías y graves vuestros pecados, opresores del justo, que aceptáis soborno y atropelláis a los pobres en la Puerta!" (Amós 5,10-12).

Contra las mujeres ricas que banquetean mientras abusan de los pobres

"Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en la montaña de Samaria, que oprimís a los débiles, que maltratáis a los pobres, que decís a vuestros maridos: «¡Traed, y bebamos!»" (Amós 4,1)

Contra la idolatría y contra el culto que no va acompañado de la justicia

"Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrecéis holocaustos... no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comunión de novillos cebados. ¡Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero oír la salmodia de tus arpas! ¡Que fluya, sí, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne! ¿Acaso sacrificios y oblaciones en el desierto me ofrecisteis, durante cuarenta años, casa de Israel? Vosotros llevaréis a Sakkut, vuestro rey, y la estrella de vuestro dios, Keván, esas imágenes que os habéis fabricado; pues yo os deportaré más allá de Damasco, dice Yahveh, cuyo nombre es Dios Sebaot". (Amós 5,21-27).

Contra la hipocresía religiosa

A algunos les parece mal vender el trigo en sábado, pero no tienen ningún problema en pisotear al pobre. Dios no olvida ni se deja engañar.

"Escuchad esto los que pisoteáis al pobre y queréis suprimir a los humildes de la tierra, diciendo: «¿Cuándo pasará el novilunio para poder vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude, para comprar por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias, para vender hasta el salvado del grano?» Ha jurado Yahveh por el orgullo de Jacob: ¡Jamás he de olvidar todas sus obras! ¿No se estremecerá por ello la tierra, y hará duelo todo el que en ella habita, subirá toda entera como el Nilo, se encrespará y bajará como el Nilo de Egipto?" (Amós 8, 4-8)

ISAÍAS

Situación política y religiosa del reino de Judá en tiempos del profeta Isaías

Los profetas del Antiguo Testamento. Mapa de los reinos de Israel y de JudáDurante los años 735-733 (antes de Cristo), Ajaz rey de Judá pretendía solicitar "ayuda internacional" a Asiria contra el Reino de Israel que les estaba amenazando.

Isaías se presenta ante el rey para disuadirle de un pacto que pondría en peligro la Alianza con Yahweh. Isaías estaba convencido de que, si Dios había fundado Sión, se bastaría para su defensa. Años más tarde (ca. 701) se opuso con igual tenacidad y por los mismos motivos a la alianza de Judá con Egipto [2].

El profeta Isaías

Los profetas del Antiguo Testamento. Mapa de la antigua Mesopotamia
Mapa de la antigua Mesopotamia

El pueblo judío había perdido la fe en Dios y la había puesto en sus propias fuerzas; había olvidado la Alianza con Dios y pretendía aliarse con los pueblos que en ese momento controlaban su entorno geográfico, buscando en ellos su seguridad. Éste es el contexto en el que debemos leer el libro de Isaías.

El argumento de Isaías es sencillo: Dios se ha comprometido con vosotros y vosotros tenéis que poner la confianza en Dios y no en los poderes humanos.

Sencillo, pero no fácil. La situación del pueblo judío era extremadamente delicada: un país pequeño, en una zona fértil a orillas del mar ... Amenazados por las ansias imperialistas de Asiria y frecuentemente aliados del poderoso -y poco de fiar- Egipto.

Defensa arriesgada de la fe

Una cuestión que hay que tener en cuenta es que lo que estaba en juego era la supervivencia misma del yahvismo. Someterse al yugo de otro pueblo llevaba consigo adorar a sus dioses. Pero fiarse de Yahweh... era a los ojos de la prudencia humana prácticamente un suicidio.

La cosa es que, mientras el Reino de Israel sucumbió ante Asiria y sus habitantes dispersos por territorio asirio, el Reino de Judá conservó su identidad durante dos siglos más.

De las reprimendas de Isaías se desprende, no obstante que, a pesar de la convulsa situación geopolítica, había en Judá una nutrida élite económica que se permitía no pocos lujos. Es a estos a quienes Isaías dedica los textos que citamos a continuación.

Contra la hipocresía religiosa

Yahweh -por boca de Isaías- rechaza los ritos religiosos del pueblo judío por considerarlos una hipocresía. Lo que le agrada a Dios es el bien y la justicia:

"«¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? - dice Yahveh -. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones; y sangre de novillos y machos cabríos no me agrada, cuando venís a presentaros ante mí. ¿Quién ha solicitado de vosotros esa pateadura de mis atrios? No sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso me resulta detestable. Novilunio, sábado, convocatoria: no tolero falsedad y solemnidad.
Vuestros novilunios y solemnidades aborrece mi alma: me han resultado un gravamen que me cuesta llevar.
Y al extender vosotros vuestras palmas, me tapo los ojos por no veros. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están de sangre llenas: lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda" (Isaías 1,11-17).

Contra la corrupción

Fotografía panorámica de la ciudad de Jerusalén

El adulterio del que se habla en el texto no se refiere a las relaciones humanas. La adúltera es la ciudad de Jerusalén por haber olvidado a su Dios. Su adulterio se delata en que donde antes había justicia, ahora reina la injusticia:

"¡Cómo se ha hecho adúltera la villa leal! Sión llena estaba de equidad, justicia se albergaba en ella, pero ahora, asesinos. Tu plata se ha hecho escoria. Tu bebida se ha aguado. Tus jefes, revoltosos y aliados con bandidos. Cada cual ama el soborno y va tras los regalos. Al huérfano no hacen justicia, y el pleito de la viuda no llega hasta ellos" (Isaías 1,21-23)

Contra el lujo y la frivolidad

Isaías profetiza la suerte de las mujeres de Israel, porque no supieron estar a la altura. Mientras los maridos y los padres se enriquecían injustamente, ellas vivían lujosa y frívolamente. Pues esto se les va a acabar.

"Dice Yahveh: «Por cuanto son altivas las hijas de Sión, y andan con el cuello estirado y guiñando los ojos, y andan a pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas», rapará el Señor el cráneo de las hijas de Sión, y Yahveh destapará su desnudez. Aquel día quitará el Señor el adorno de las ajorcas, los solecillos y las lunetas; los aljófares, las lentejuelas y los cascabeles; los peinados, las cadenillas de los pies, los ceñidores, los pomos de olor y los amuletos, los anillos y aretes de nariz; los vestidos preciosos, los mantos, los chales, los bolsos, los espejos, las ropas finas, los turbantes y las mantillas". (Isaías 3,16-23)

Éstos son, en cambio, los planes amorosos de Dios para su pueblo

Esta destrucción, sin embargo, no será la última palabra de Yahweh. Tendrán una segunda oportunidad. Jesé era el padre del rey David. Así pues, "un vástago del tronco de Jesé" significa otro hijo de Jesé, es decir, otro David. La Iglesia ha visto siempre en este texto una profecía de la venida de Jesús.

"Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. (Isaías 11,1-8).

A MODO DE EPÍLOGO

Aunque los textos que hemos presentado aquí representan solamente una pequeña muestra y en modo alguno cabría hacer de ellos una prueba, sí son lo suficientemente significativos como para que podamos hacernos una idea del modo de hacer de los profetas del Antiguo Testamento.

Los profetas dei Antiguo Testamento no son activistas políticos ni predicadores profesionales

Dicho de otro modo: presentarlos como activistas políticos sería no sólo un anacronismo, sino sobre todo una falsificación. Pero presentarlos como predicadores religiosos tal como nosotros los conocemos sería un eufemismo y, además, sería identificarlos con un estamento clerical al cual ellos no pertenecían.

Los sacerdotes tenían necesariamente que pertenecer a la tribu de Leví y, como tales, tenían un reconocimiento inequívoco. En cambio los profetas no tenían un lugar propio en las estructuras de Israel ni de Judá. No eran enviados por las autoridades civiles ni religiosas. Dios los llamaba de forma individual y de ese envío no tenían aval humano ninguno. Es más, lo normal es que fueran muy mal recibidos cuando no directamente perseguidos y aún asesinados.

Los profetas del Antiguo Testamento no eran adivinos

Aunque muchas veces predijeron desgracias que efectivamente ocurrieron, los profetas del Antiguo Testamento no eran tampoco adivinos. Y, aunque tanto las características personales del profeta como la época y situación que le tocó vivir a cada uno fueron diferentes, lo que está en el fondo de todos ellos no es otro que el recordar al pueblo la necesidad de ser fieles a la Alianza con Yahweh. Esa fidelidad a Dios es inseparable de la justicia hacia los pobres.

Es importante señalar que los profetas del Antiguo Testamento no hablan de limosna, sino de justicia. Y, cuando hablan de justicia, hablan de aquellos que no se pueden defender, es decir, de los pobres en un sentido general. Es interesante, sin embargo, observar que en varias ocasiones se menciona también al "justo", es decir, aquél que -incluso pudiendo- no está dispuesto a apartarse de Dios para defenderse. Éste sería el caso del propio profeta al ser perseguido.

[1] Cf. John Brigth, Historia de Israel, pp. 236-247

[2] Ibid. pp. 305-310

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Ver: el drama de los refugiados

El drama de los refugiados. Foto de una columna de refugiados caminando junto a una carreteraEstos días nos están llegando noticias del colapso que la llegada masiva de refugiados está produciendo en las islas de Grecia. El drama de los refugiados. Familias enteras y con hijos pequeños que se disponen a atravesar media Europa a pie. Obligado peregrinaje hacia un futuro incierto.

Va a hacer dos años que publiqué un post sobre la guerra de Siria. Les recomiendo, además, esta breve charla que, de forma muy didáctica nos explica lo que está pasando en Siria.

Juzgar: nuestra actitud

Mientras tanto, en Europa se han llevado a cabo arduas negociaciones para admitir una cifra ridícula de refugiados. Después de un regateo vergonzoso, parece que finalmente vendrán 1.300 personas a España de un total de 35.000 en que ha quedado la inicial cifra de 40.000. El ministro de exteriores español argumentaba con nuestras cifras del paro, al tiempo que el ministro del interior, nuestro ínclito Jorge Fernández Díaz comparaba la llegada de refugiados con las goteras en una casa. Hace falta tener valor para comparar, como hace este señor, el drama de los refugiados con las goteras. Si los refugiados son las goteras, puede que algunos ministros sean las cucarachas.

El drama de los refugiados. Foto de niña refugiada siria con regalos navideñosEs cierto que el paro es un grave problema en España, pero estas gentes no son inmigrantes sino refugiados que huyen de una guerra que -por acción o por omisión- no nos es ajena. Por otra parte, mucho peor están en Grecia y -a falta de otras oportunidades- la mayoría de los refugiados terminarán quedándose allí. ¿Es legítimo pensar que ése es su problema?

Respecto al símil de las goteras... pues mira que va a tener razón el señor ministro. Hay un refrán español que dice: "el que al cielo escupe, en la cara le cae". A lo mejor no son goteras, sino los esputos de nuestra propia miseria moral.

Actuar: lo que estamos obligados a hacer

El drama de los refugiados. Foto de niño sirio en brazos de su madre con más personas"Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mateo 25,42-43). Alguien que se dice católico -y el ministro es del OPUS- no puede volver el rostro ante el drama de los refugiados.

Soy consciente de que estas cosas en España (no así en otros lugares) suenan a "buenismo" (especialmente en determinados ambientes). Pero ¿no es acaso cierto que España tiene capacidad de sobra para recibir a esos cinco mil refugiados que pretendían que acogiéramos? ¿Cuántos pueblos y ciudades hay en España? ¿No tiene cualquier pueblo mediano capacidad para servir de trampolín a una familia de refugiados? ¿No hay ya muchas familias españolas acogiendo niños bielorusos o saharauis para que puedan pasar el verano en España y sean atendidos también médicamente? Pues bien, cualquier pequeño pueblo podría acoger a una de estas familias por un periodo determinado de tiempo hasta que pudieran salir adelante por sus propios medios. No debería ser una cuestión únicamente económica, sino también humana.

Que nadie me diga que esto es una utopía. Estoy segura de que habría muchísima gente que lo haría con gusto. Tal vez fuera necesario un liderazgo moral... Personas con el poder suficiente para ser escuchadas...

Por cierto que hay silencios que matan (literalmente).

El drama de los refugiados. Foto de ojos mirando mapamundi con el centro en Siria

Espiritualidad cristiana y ecología

Espiritualidad cristiana y ecología. ¿Qué relación existe entre ambas? La respuesta es doble. Por un lado, es evidente que la fe en un Dios creador nos lleva a amar la naturaleza. Como obra suya que es, no podemos sino dar a Dios gracias porEspiritualidad cristiana y ecología. Dibujo que representa el mundo flotando sobre el agua... pero con todo el sur sumergido ella. Por otro lado, la Iglesia nunca ha visto con buenos ojos por ejemplo el amor a los animales. La teología católica ha encumbrado al hombre en oposición a la naturaleza. Como si la redención fuera un acto excluyente. Cometiendo el error de plantearse la relación del hombre con la naturaleza como si se tratase de dos realidades independientes. Por eso, es tan importante el giro que ha dado el Papa Francisco con su encíclica "Laudato si".

En ella, el Papa nos dice que, en la naturaleza, todo está interrelacionado. Los seres humanos –a pesar de nuestra especificidad- no estamos fuera de la naturaleza, sino que formamos parte de ella. El cuidado de la naturaleza, la justicia hacia los pobres y la paz interior son realidades inseparables. Utilizar la naturaleza como objeto de uso y dominio lleva consigo la exclusión de los pobres y nuestro propio empobrecimiento humano y espiritual. Por otra parte, los cristianos tenemos una ineludible obligación hacia la creación y sabemos, además, que Cristo, por su resurrección, envuelve misteriosamente todas las cosas y las orienta a un futuro de plenitud.
Estas tres realidades forman un círculo que se opone a la "cultura del descarte" (números 16, 22, 43 y 123). ¿Qué es la cultura del descarte y por qué dicha cultura está socavando los pilares de la sociedad humana?

La cultura del descarte

La cultura del descarte parte de la base de que la naturaleza es ilimitada y el hombre su dueño absoluto. Aquí tenemos ya tres falsedades y no dos como pudiera parecer. En primer lugar, cada vez se hace más evidente que la naturaleza no es ilimitada. Los recursos son finitos y hay que economizarlos. En segundo lugar, tampoco es cierto que el hombre sea el dueño absoluto de la naturaleza. El mandato del Génesis (Gen 1,28) significa el uso y disfrute de todo lo necesario para la vida humana, no su malversación por parte de algunos. Y aquí está la tercFotografía de un pobre tumbado sobre el sueloera falsedad. Los derechos que teóricamente se proclaman para "todos los seres humanos", son negados sistemáticamente en la práctica. Así, por ejemplo, cuando los telediarios han hablado de "víctimas" por un lado y de "daños colaterales" por otro.

La cultura del descarte es lo opuesto al reciclaje, pero va mucho más allá, convirtiendo TODO en objeto de usar y tirar. Consecuencia de esto son los mares invadidos por las omnipresentes bolsas de plástico. Bolsas que antes se regalaban y ahora te las cobran, pero que se siguen usando igual. O los vidrios que tiras al contenedor correspondiente, pero que a nadie se le ocurre reutilizar. ¿Por qué romperlas en lugar de devolver el casco como se hacía antes? En todo caso continuamos hablando de "cosas". Pero ¿qué pasa con los desaprensivos que abandonan a sus animales? Esto es también cultura del descarte. El perro perdió el olfato o, simplemente, perdió la gracia. Y se le "descarta". De ahí a descartar a la abuela hay sólo un paso. Aunque algo bueno ha tenido la crisis: por la fuerza de la necesidad, muchos están "reciclando" a sus mayores.

África, continente descartado

Espiritualidad cristiana y ecología. Dibujo de África con un corazón dentroEsta forma de vivir que afecta a las personas de forma individual muestra su lado más cruel en las relaciones internacionales. De hecho, África se ha vuelto el continente descartado. Muy poco sabemos de las guerras que ha habido y continúa habiendo en el África subsahariana. Para los mass-media África sencillamente no existe. La sensibilidad que el mercado bursátil muestra desde Tokio hasta Wall Street cuando en el mundo se da la más mínima contingencia contrasta vivamente con su nula reacción ante cualquier atrocidad que pueda suceder en África: las bolsas ni se inmutan.

Sabemos únicamente de los náufragos que cada día llegan a nuestras fronteras. Y, de estos, ni siquiera sabemos sus países de procedencia y mucho menos las razones de su viaje. Damos por hecho que todos lo hacen por motivos económicos. Nadie nos informa y, a decir verdad, esta ignorancia no nos quita el sueño.

Así es que descartamos las bolsas de plástico, descartamos los animales cuando nos hartamos de ellos, descartamos a la gente que no produce -recordemos en qué ha quedado en términos reales la ley de dependencia- y, ya puestos, descartamos a la mayoría de la humanidad.

La paz interior

Y, ¿cómo encaja todo esto con lo de la paz interior? Cuando la conciencia se adormece, el interior se apacigua y el personal se queda tan oreado. No hay más que ver el desparpajo de algunos a quienes se les debería caer la cara de vergüenza y, en cambio, se permiten el lujo de dar lecciones de decencia por televisión. ¿Cómo relaciona el Papa lo de la paz interior con las otras dos cuestiones? La impresión es que, en la encíclica, este tercer aspecto no está tan trabajado como lo anterior. No obstante, fundamentándome en lo que leemos en el número 225, parece evidente que la paz interior a la que el Papa se refiere va mucho más allá de la tranquilidad de conciencia que da una actuación honesta (o, en su caso, la deshonestidad crónica).

Consolación ignaciana

Aventurando una hipótesis, pienso que la paz de la que habla Francisco I tiene mucho más que ver con el significado que en la espiritualidad ignaciana [1] tiene la palabra "paz" como sinónimo de "consolación" y que está mucho más relacionado con el amor a Dios que con la ausencia de remordimientos.

Esa paz no nace de uno mismo, sino de ver a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Dios. Lo que se opone a esta paz es justamente el deseo irrefrenable (que S. Ignacio llama "afección desordenada") de poseer algo que de suyo puede ser bueno, pero a lo que nos aferramos de manera irracional.

La paz interior como fruto de la libertad

La "paz interior" se entendería entonces como fruto de la libertad de quien usa de las cosas sin sentirse dueño de ellas. En este sentido, ciertamente, se cierra el círculo: "respeto a la naturaleza - justicia ante los pobres - paz interior".

Letrero que dice así: "No penséis que he venido a traer la paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. (Mateo 10,34-36).Esta paz interior es el mayor bien que el ser humano puede alcanzar, aquello que le confiere la profundidad de lo verdaderamente humano. No debe ser confundida con el conformismo de quien no aspira a nada, porque no espera nada de la vida. Tampoco es la actitud del vago que sopesa cuánto le costará alcanzar sus metas y decide abandonar. La paz interior es una paz activa, una paz en lucha, una paz frecuentemente perseguida.

En la medida en que perdemos esta paz interior, nuestras relaciones con las cosas y con los demás se vuelven más y más superficiales hasta llegar a incapacitarnos cualquier experiencia verdaderamente humana. Por ejemplo, algo tan genuino -y aparentemente tan cotidiano- como la amistad se queda en mero compadreo cuando no en puro interés.

La paz interior es fruto de un corazón sincero y, en muchos casos, fruto también de la madurez humana (lo que define la verdadera sabiduría, frente a la mera información acumulada). Sin embargo, su culmen, como el culmen de todo lo verdaderamente humano, tiene su fuente en el amor que es regalo de Dios en Cristo resucitado.

 [1] Espiritualidad de san Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús, orden religiosa a la que el Papa pertenece

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Francisco I. Resumen de la enciclica Laudato si

Resumen de la encíclica Laudato si

SÍNTESIS. En la naturaleza todo está interrelacionado. Los seres humanos –a pesar de nuestra especificidad- no estamos fuera de la naturaleza, sino que formamos parte de ella. El cuidado de la naturaleza, la justicia hacia los pobres y la paz interior son realidades inseparables. Utilizar la naturaleza como objeto de uso y dominio lleva consigo la exclusión de los pobres y nuestro propio empobrecimiento humano y espiritual. Por otra parte, los cristianos tenemos una ineludible obligación hacia la creación y sabemos, además, que Cristo, por su resurrección, envuelve misteriosamente todas las cosas y las orienta a un futuro de plenitud.

Resumen de la encíclica Laudato si. En la imagen aparece una foto del Papa
Francisco I. Resumen de la encíclica Laudato si

Quien desee un resumen de la encíclica Laudato si respetando su tenor literal, puede descargarla en pdf en el enlace siguiente:

Laudato si - resumen por capítulos

Quien desee escuchar el resumen, puede descargarse el audio siguiente:

 

Resumen de la encíclica Laudato si de FRANCISCO I

El Papa comienza la encíclica afirmando sin rodeos que su intención es entrar en diálogo con creyentes y no creyentes, acerca de “nuestra casa común”.

Dice también que, lo mismo que a la hora de ser proclamado Papa, su inspiración ha sido S. Francisco de Asís quien “advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.

El Papa tiene puestos los ojos en los jóvenes a los que alude explícitamente para decir que están reclamando un cambio.

Frente a la negación y la indiferencia, necesitamos un cambio. “Necesitamos una solidaridad universal nueva.”

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO I. Lo que le está pasando a nuestra casa

Para aquellas personas que tengan una visión reducida y para otras que, por cualquier otro motivo, lo prefieran, el resumen de cada capítulo lo encontrarán también en forma audiovisual.

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo I

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero

Resumen de la encíclica Laudato si. Lo que le está pasando a nuestra casa. Foto chimeneas industriales echando humo
Resumen de la encíclica Laudato si

 

La contaminación es un problema para la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Una solución meramente tecnológica es insuficiente y muchas veces incluso contraproducente.

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero y las medidas, cuando se toman, llegan demasiado tarde. La raíz del problema está en la cultura del descarte. Esta cultura no afecta sólo a las cosas, sino también a muchos seres humanos que son excluidos.

Calentamiento global

Los científicos están de acuerdo en que el calentamiento global es un hecho de graves consecuencias. Estas consecuencias afectan particularmente a muchos pobres ante la indiferencia general. Obligados a migrar, la comunidad internacional no los reconoce como refugiados.

Muchos de quienes ostentan el poder económico o político observan indiferentes, limitándose a enmascarar los problemas, sin atajar sus causas.

Indicadores de la situación actual son el agotamiento de los recursos naturales y el deterioro de la calidad del agua. El agua se está convirtiendo en mercancía en manos de multinacionales.

Resumen de la encíclica Laudato si. El agua es un bien escaso

Avaricia e inmediatismo

La forma inmediatista de entender la actividad comercial y productiva es fuente de depredación de los recursos naturales.

Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia. No tenemos derecho. No sólo mamíferos y aves, sino también hongos, algas, gusanos, insectos, reptiles e innumerable variedad de microorganismos necesarios.

Cuando únicamente se busca el rédito económico rápido, no se pone ningún interés en la preservación de los ecosistemas. A largo plazo los daños son muy superiores a los beneficios.

Ejemplo de ello son las propuestas de internacionalización de la Amazonia, las formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas y el daño sufrido por muchas barreras de coral.

Todas las criaturas están interconectadas y cada una de ellas debe ser valorada con afecto y admiración. Todos los seres nos necesitamos unos a otros. El ser humano es también una criatura de este mundo. La degradación ambiental también nos afecta.

Una forma insana de vivir

El crecimiento económico no ha supuesto un verdadero progreso integral. Vivir rodeados de cemento y ajenos a la naturaleza no es bueno para el ser humano.

Existe una ruptura de los lazos de integración y comunión social. El exceso de información dificulta la verdadera sabiduría que es fruto de la reflexión y el encuentro entre personas. Además, una comunicación mediada por internet soslaya los desafíos que implican las relaciones reales con los demás.

Los pobres son excluidos

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una favela. Al fondo se ven bloques de apartamentos.
Resumen de la encíclica Laudato si. Millones de personas son excluidas, invisibles para los medios de comunicación

El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos. Millones de personas resultan excluidas, invisibles para los medios de comunicación. En lugar de ponerse en el lugar de los pobres y pensar en un mundo diferente, algunos piensan que la única solución está en reducir la natalidad.

La inequidad no afecta solo a individuos, sino a países enteros. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control. Sin embargo, durante siglos, el Norte ha estado depredando recursos naturales en el Sur y esa “deuda ecológica” no es reconocida.

El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo. Un clamor que nos reclama otro rumbo. Hay, sin embargo, demasiados intereses particulares. El fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente se debe al sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo.

Perspectivas de futuro

Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras. Los políticos, sin embargo, carecen de amplitud de miras. Están cediendo ante el poder financiero que no está dispuesto a perder ocasión de lucro. Hay, no obstante, ejemplos positivos en algunos países.

Al mismo tiempo, crece una ecología super­ficial o aparente que consolida un cierto adormeci­miento y una alegre irresponsabilidad.

Ante esta situación, están quienes esperan que la solución venga de los avances tecnológicos. En el otro extremo, otros piensan que el ser humano es en todo caso destructor de la naturaleza. Entre ambos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros con objeto de encontrar respuestas integrales.

No es misión de la Iglesia proponer soluciones concretas. Pero sí hay que decir que el actual sistema mundial es insostenible porque hemos perdido de vista la finalidad de la acción humana.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO II. El misterio del Universo

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo II

Naturaleza y creación

Para la tradición judeocristiana, decir “creación” es más que decir “naturaleza”. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona. La creación, en cambio, es vista como un regalo de Dios. Realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal.

Por otra parte, el pensamiento judeocristiano desmitificó la naturaleza. Esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso sin límites.

La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva. Sin embargo, puede también agre­gar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos.

Los seres vivos no son cosas

El ser humano implica una novedad no plenamente explicable por la evolución. Consideramos al ser humano como sujeto y nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

Resumen de la encíclica Laudato si. Primer plano de una vaca rubia. Al fondo más vacas
Resumen de la encíclica Laudato si. Sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana

Pero sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. El ideal de Jesús está en las antípodas de semejante modelo.

El fin último de las demás criaturas no somos nosotros. El fin de todas las criaturas es Dios. Con nosotros y a través nuestro avanzan hacia la plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo.

Ver a Dios en todas las cosas

El ser humano es imagen de Dios. Eso no debería llevarnos a olvidar que todo el universo material refleja el amor de Dios. Ese amor inspira en nosotros el deseo de adorar al Señor en todas sus criaturas y juntamente con ellas.

Todo es hechura de Dios y, por eso, todos formamos una especie de familia universal. Esto no significa olvidar la especificidad del ser humano. Como tampoco puede llevarnos a una divinización de la tierra.

Dignidad de la persona humana

Nuestra responsabilidad es cuidar de la creación, no olvidando la dignidad de la persona humana. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en peligro de extinción, mientras permanece indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada.

Cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie queda excluido de esa fraternidad. El corazón es uno solo. La misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en relación con el ser humano.

Función social de la propiedad privada

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una alambrada (parece la valla de Melilla)
Resumen de la encíclica Laudato si. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada.

Creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe tener una vertiente social. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó siempre su función social.

El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Nadie puede apropiárselo en beneficio exclusivamente propio.

Para que Dios sea todo en todos

Jesús estaba lejos de las filosofías dualistas que más tarde desfiguraron el Evangelio. Jesús trabajó con sus manos, santificando de este modo el trabajo.

Pero el Nuevo Testamento no solo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso. Esto nos proyecta al final de los tiempos, cuando “Dios sea todo en todos” (1 Cor 15,28).

De este modo, las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, sino incorporadas a un destino de plenitud en Cristo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO III. Raíz humana de la crisis ecológica

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo III

 

Es necesario reconocer la raíz humana de la crisis ecológica. Propongo que nos detengamos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de seis aviones de guerra volando juntos
Resumen de la encíclica Laudato si. Riesgo tremendo de que la tecnociencia y el poder económico para utilizarla esté en muy pocas manos.

La tecnociencia bien orientada puede mejorar la calidad de vida del ser humano, pero estos conocimientos científicos y, sobre todo, el poder económico para utilizarlos están en manos de muy pocas personas que tienen, de este modo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Esto supone un riesgo tremendo.

La tecnociencia como ideología

El problema fundamental es, sin embargo, más profundo. El ser humano ha asumido la tecnología y su desarrollo como un paradigma homogéneo y universal. De este modo se ha considerado la naturaleza como algo informe y totalmente disponible para su manipulación. Esto ha llevado a la idea de un crecimiento ilimitado que supone la mentira de una disponibilidad infinita de los bienes del planeta.

La metodología y los objetivos de la tecnociencia se han convertido así en una cosmovisión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Esto ha vuelto contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser, al menos en parte, independientes de la técnica y de su poder globalizador y masificador.

Por otra parte, la economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano.

Además, la especialización propia de la tecnología dificulta grandemente una visión de conjunto. Esto tiene como consecuencia una enorme dificultad para ofrecer soluciones globales. Por eso tampoco pueden reconocerse verdaderos horizontes éticos de referencia.

Necesidad de ampliar horizontes

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Es necesaria una mirada distinta, ampliar horizontes.

Por otra parte, la gente ha dejado de confiar en un mañana mejor. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología. Vivimos, además, acelerados y resulta difícil recuperar la profundidad de la vida.

Es necesaria una valiente revolución cultural. Recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano.

Antropocentrismo deshumanizante

El antropocentrismo moderno ha colocado la razón técnica sobre la realidad. Una presentación inadecuada de la antropología cristiana ha contribuido a ello, como si el cuidado de la naturaleza fuera cosa de débiles. Que el hombre sea “señor” del universo no puede interpretarse como dominio despótico, sino como responsabilidad.

Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la base misma de su existencia se desmorona.

Dado que todo está relacionado, tampo­co es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto.

Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo de­más se vuelve relativo.

Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inme­diatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotrá­fico, el comercio de diamantes ensangrentados o de pieles de animales en vías de extinción?

El trabajo es una realidad humana, no sólo económica

Cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto en la que aparecen dos trabajadores
Resumen de la encíclica Laudato si. El trabajo tiene valor en sí mismo. Dar dinero a los pobres debería ser algo puntual. A los pobres hay que facilitarles que puedan ganarse la vida por sí mismos.

El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de ma­duración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución pro­visoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo.

Para que ello sea posible, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. De hecho, existe una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial con un gasto mucho menor de territorio y de agua. Una libertad económica solo proclamada deteriora el acceso al trabajo y deja fuera a la mayoría.

La investigación

El Catecismo enseña que las experimentaciones con animales sólo son legí­timas «si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas».

No sería legítimo frenar la investigación, pero sí poner límites éticos a una actividad humana que es una forma de poder que tiene muchos riesgos.

Es difícil emitir un juicio general sobre el desarrollo de organismos genéticamente modificados (OMG). De hecho, las mutaciones genéticas también se dan en la naturaleza de forma espontánea. Pero en la naturaleza estos procesos son muy lentos.

Se debería investigar de forma libre e interdisciplinar acerca del daño que pueden causar los cereales transgénicos a los seres humanos.

Por otra parte, es preocupante que, cuando algunos movimientos ecologistas reclaman ciertos límites a la investigación científica, no apliquen estos mismos principios a la vida humana.

Se suele justificar que se traspasen todos los lími­tes cuando se experimenta con embriones huma­nos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarro­llo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO IV. Una ecología integral

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo IV

El medio ambiente

La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan.

Cuando se habla de “medio ambiente” nos estamos refiriendo a la relación que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo ajeno a nosotros, como un mero marco de nuestra vida. No hay una crisis ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

Las distintas criaturas se relacionan conformando unidades mayores que hoy llamamos “ecosistemas”. Dichos ecosistemas deben ser tenidos en cuenta por su valor intrínseco y no solo para determinar su uso racional.

Todo está relacionado y, por eso, la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana. Además, lo que sucede en una región repercute sobre las demás.

Una riqueza cultural que está en peligro

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una mujer y una niña con trajes típicos de Perú
Resumen de la encíclica Laudato si. Muchas culturas están en peligro de extinción y ello es preocupante.

La ecología supone también el cuidado de la riqueza de las distintas culturas, no sólo del pasado, sino muy especialmente del presente.

La actual economía globalizada tiende a homogeneizar las culturas. La inmensa variedad cultural es un tesoro del que no podemos prescindir. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse.

La desaparición de una cultura pue­de ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la al­teración de los ecosistemas.

Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes y sus tradiciones culturales. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de sus antepasados que descansan en ella. Un espacio sagrado con el que interactuar para mantener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, están siendo despojados de sus tierras para dedicarlas a grandes proyectos extractivos y agropecuarios que no tienen en cuenta su degradación.

Crisis social

A veces es encomiable la ecología humana que pueden desarrollar los pobres en medio de tantas limita­ciones.

Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensa­ción de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede más.

Dada la interrelación entre el espacio y la conducta humana, hace falta cuidar el diseño de las ciudades de modo que se facilite nuestra sensación de arraigo.

No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Por eso, si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar.

La calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitan­tes.

Pero, si las ciudades son muchas veces deshumanizantes, no podemos olvidarnos de quienes viven en zonas rurales. Allí donde muchas veces no llegan los servicios esenciales y hay traba­jadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna.

El propio cuerpo

La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger el mundo entero como regalo de Dios. Una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica de dominio sobre la creación. La valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente.

El bien común

El bien común presupone el respeto a la persona humana. También reclama el bienestar social de forma especial de la familia, que es la célula básica de la sociedad. Finalmente, el bien común requiere la paz social. Esta paz no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva. Toda la sociedad –de manera especial el Estado- tiene la obligación de defender y promover el bien común.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un niño pobre con rostro compungido
Resumen de la encíclica Laudato si. Opción preferencial por los más pobres.

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde cada vez más personas son descartadas, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.

La noción de bien común incluye también a las generaciones futuras. Desarrollo sostenible equivale a solidaridad intergeneracional. Las predicciones catastrofistas ya no pueden ser miradas con desprecio. A las generaciones futuras podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad.

La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural que acompaña al deterioro ecológico. Muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO V. Algunas líneas de orientación y acción

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo V

 

Para abordar los problemas de fondo es indispensable un consenso mundial.

El movimiento ecológico mundial ha hecho ya un largo recorrido gracias al esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, por falta de decisión política, las Cumbres mundiales sobre el ambiente no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.

El cambio climático

En lo relacionado con el cambio climático, los avances son muy escasos. Algunas estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales. De este modo se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente.

La estrategia de la compraventa de “bonos de carbono” puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes.

Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes. También es cierto que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello necesitan contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta.

Resumen de la encíclica Laudato si. Dibujo que representa la exportación de residuos radiactivos del norte al sur.
Resumen de la encíclica Laudato si. Intolerable que los países ricos exporten su contaminación a los países pobres.

Por otra parte, hacen falta marcos regulatorios globales que impidan acciones intolerables, como es el hecho de que países poderosos exporten sus residuos e industrias altamente contaminantes a otros países.

La protección de las áreas marinas más allá de las fronteras na­cionales continúa planteando un desafío especial.

Inmediatismo y corrupción de la política

Estamos en un escenario de debilitamiento de poder de los Estados nacionales frente a los poderes financieros internacionales. Por ello, es necesaria la maduración de instituciones internacionales con poder sancionador. Las autoridades de estos organismos deberían ser designadas equitativamente entre los gobiernos nacionales.

Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no están dispuestos a tomar medidas que puedan afectar al nivel de consumo o pongan en riesgo inversiones extranjeras. La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, priman los principios éticos sobre el interés y se actúa buscando el bien común a largo plazo.

Mientras el orden mundial elude sus responsabilidades, la instancia local está demostrando que es posible. Por ejemplo, en algunos lugares se están desarrollando cooperativas para la explotación de energías renovables que permiten el autoabastecimiento e incluso la venta de excedentes.

Es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las políticas relaciona­das con el cambio climático y la protección del medio ambiente cada vez que cambia un gobierno. Por eso, frente a la corrupción, es necesaria la presión de la población que fuerce una decisión política.

La previsión del impacto ambiental de cualquier proyecto requiere procesos políticos transparentes y consensuados. Esta transparencia es lo contrario de la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental a cambio de favores.

Además, la cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al interés privado, contribuye al acortamiento de los trámites o a la falta de transparencia.

El estudio del impacto ambiental de cualquier proyecto debería ser siempre previo a su desarrollo. En caso de duda, debería detenerse o modificarse.

Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero debería quedar claro que la rentabilidad no puede ser el único criterio.

El poder financiero

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una de las torres Kio de Madrid, sede de lo que era Caja Madrid. La foto dice: My beautiful picture
Resumen de la encíclica Laudato si. Salvación de los bancos a toda costa, sin reformas en profundidad, muestran el dominio absoluto de las finanzas.

Pensando en el bien común, necesitamos que política y economía actúen unidas a favor de la vida, especialmente la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin que estas medidas vayan acompañadas de una reforma en profundidad del sistema bancario, muestra el dominio absoluto de las finanzas. Este dominio llevará a nuevas crisis después una larga, dolorosa y solo aparente curación.

Hay que insistir en que la protección ambiental no puede asegurarse solo en base al cálculo financiero.

Redefinir el progreso

Cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los demás de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Sin embargo, tenemos que convencernos de que otro modo de producción y desarrollo es posible.

La diversificación productiva da amplísimas posibilidades a la inteligencia humana para innovar, proteger el medio ambiente y crear más fuentes de trabajo.

De todos modos, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo de modo que se pueda crecer sanamente en otras partes.

Es necesario redefinir el progreso. Los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. El discurso del crecimiento sostenible no es sino marketing.

El principio de maximización de la ganan­cia es una distorsión conceptual de la econo­mía.

Mientras unos sólo buscan el rédito económico y otros conservar o acrecentar el poder, el resultado son guerras o acuerdos espurios, mientras preservar el medio ambiente o cuidar de los más débiles se torna irrelevante.

Más allá de la ciencia

No se puede sostener que las ciencias empíricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad. Eso sería sobrepasar indebidamente sus confines metodológicos.

Por otra parte, cualquier solución técnica que pretendan aportar las ciencias será impotente para resolver los graves problemas del mundo si la humanidad pierde su rumbo. En todo caso, habrá que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus acciones.

La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Por ello debería haber un diálogo interreligioso en torno al cuidado de la naturaleza y la defensa de los pobres. Es imperioso también un diálogo entre las ciencias mismas. Finalmente es necesario que los propios ecologistas dejen atrás sus diferencias ideológicas.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO VI. Educación y espiritualidad ecológica

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo VI

El consumismo

El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir. La realidad es que, quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero.

Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. La obsesión por un estilo de vida consumista será el origen de violencia y destrucción recíproca. Especialmente si sólo unos pocos se la pueden permitir.

Un estilo de vida alternativo

Sin embargo, no todo está perdido. Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre quienes tienen poder político, económico y social. Ello nos recuerda la responsabilidad de los consumidores.

Se puede desarrollar un estilo de vida alternativo. Estamos ante un desafío educativo. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo. Para que la norma jurídica sea efectiva, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas.

Una buena educación escolar en edad temprana coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero hay que destacar la importancia central de la familia. La familia es el lugar de la formación integral.

A la política y a las diversas asociaciones les compete la concientización de la población. También a la Iglesia.

Una espiritualidad ecológica

Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe. Lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo excusa de realismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos y se vuelven incoherentes. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios no es algo opcional, ni un aspecto secundario para el cristiano.

Sin embargo, no basta la conversión personal. La conversión ecológica que se requiere, tiene que ser también una conversión comunitaria. El creyente no contempla el mundo desde fuera, sino desde dentro.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un gorrión
Resumen de la encíclica Laudato si. Vivir el presente y valorar lo pequeño

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida y alienta un estilo de vida profético y contemplativo. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño. Agradecer las posibilidades que ofrece la vida, sin apegarnos a lo que tenemos, ni entristecernos por lo que no poseemos.

La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad, sino todo lo contrario.

No es fácil desarrollar esta sana humildad, si excluimos a Dios de nuestra vida, si nuestro yo ocupa su lugar.

La paz interior

Muchas personas expe­rimentan un profundo desequilibrio que las mue­ve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrede­dor.

Fotografía de Doña Elvira (cf. artículo "Una santa de nuestros días")
Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de Doña Elvira. Paz interior

La paz interior es una actitud del corazón. Es vivir todo con serena atención. Es estar plenamente presente ante alguien, sin estar pensando en lo que viene después. Consiste en entregarse a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido.

Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Es la misma gratitud que nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control.

La lucha por un mundo mejor

Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que somos responsables por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.

Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de caridad y que de ese modo madura y se santifica.

No todos están llamados a trabajar directamente en la política, pero en la sociedad existen muchas asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano.

Encontrar a Dios en todas las cosas

Resumen de la encíclica Laudato si. Manos tendidas al cielo (foto)
Resumen de la encíclica Laudato si. Encontrar a Dios en todas las cosas

El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo inte­rior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las co­sas.

En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaris­tía, todo el cosmos da gracias a Dios. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial. El domingo es el día de la Resurrección, el «primer día» de la nueva creación.

Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. Las Personas divinas son relaciones sub­sistentes. Esto no sólo nos invita a admirar las múltiples conexiones que existen entre las criaturas, sino que nos lleva a descubrir una clave de nuestra propia realización.

María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Junto con ella, en la familia santa de Na­zaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. Él también puede enseñarnos a cuidar de este mundo que Dios nos ha confiado.

La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar. Junto con todas las criatu­ras, caminamos por esta tierra buscando a Dios. Él no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.

 

Resumen de la encíclica Laudato si