Saltar al contenido

1

Celebración dominical en las cárceles españolas. Foto de Francisco Granados
Francisco Granados

El pasado día 14 salía de la cárcel Francisco Granados, político del Partido Popular. Había ingresado como preso preventivo el 27 de octubre de 2014 acusado de corrupción. Todavía está pendiente de juicio. Para aquellos que no hayan oído hablar de él, tampoco entraremos en detalles. Se trata de un imputado más del partido de derechas que gobierna actualmente en España. Ya es bastante significativo que todos estos señores sean tan católicos, pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora. La cuestión es la celebración dominical en las cárceles españolas

Celebración dominical en las cárceles españolas

La cuestión a comentar es lo que este señor dijo en la primera entrevista concedida a un medio de comunicación. En dicha entrevista, el señor Granados se quejaba de no haber podido oír misa los domingos. Pese a haber capellanes subvencionados por el Estado, no hay celebración dominical en las cárceles españolas.

En el vídeo se aclara que podía ir a misa entre semana, concretamente los miércoles, aunque no todos. Parece ser que iban por turnos, dependiendo del módulo. Y era además potestativo de los funcionarios el permitir que un preso pudiera asistir a estas celebraciones.

Francisco Granados añade que es muy fácil practicar otras religiones y que, por ejemplo, los musulmanes no tienen ningún problema. A los musulmanes -insiste- se les dan todas las facilidades para que cumplan con el Ramadán. El señor Granados menciona también la facilidad para asistir al "culto" de otras religiones (sin especificar). El término "culto" parece referirse a las celebraciones litúrgicas de las Iglesias de la Reforma, aunque no lo dice. Sobre el Islam, el periodista hace una pregunta muy oportuna acerca de si los imanes visitaban la cárcel. A esta pregunta el Señor Granados responde que no, que él sepa.

Hasta qué punto es importante para la Iglesia la celebración dominical

No es posible valorar el comportamiento de los funcionarios de prisiones. Es de suponer que existan unos protocolos de seguridad, probablemente muy estrictos. No es tampoco descartable que algunos funcionarios no sientan ninguna simpatía por la Iglesia católica. Es incluso comprensible que más de uno no haya creído en la sinceridad del preso al pedir su asistencia a la Eucaristía. Lo único que parece cierto es que brilla por su ausencia la celebración dominical en las cárceles españolas.

Esto es además coherente con lo que sucede en otro ámbito aparentemente muy diverso: las residencias de ancianos. En estas instituciones, se celebra la misa “del" domingo, pero no "en" domingo, sino el día que al presbítero encargado le viene bien. Así pues, en estas instituciones, el precepto dominical se cumple cualquier día menos el domingo. Los que trabajan en parroquias, porque el domingo es el día de mayor trabajo. Los que trabajan en la docencia... porque los domingos son sagrados...

Esto, que tiene todo su sentido desde un punto de vista "laboral", se compadece muy mal con la doctrina eclesial. La Iglesia ha insistido siempre en la importancia de ir a misa precisamente el domingo (CIC 2177). Un fiel no puede elegir el día de la semana que le viene mejor ir a misa. El capellán sí puede elegir el día de la semana que celebrará la eucaristía para un colectivo desfavorecido (presos, ancianos...).

foto en la que aparece la palabra Ramadán escrita en arabeGranados insistía en que a los musulmanes les facilitaban el cumplimiento del Ramadán en las fechas del Ramadán. Para el Ramadán no se establecen turnos. Yo me atrevería a aventurar que el Ramadán parece alterar más la rutina diaria que una misa semanal.

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles

La queja de Francisco Granados no me hubiera resultado tan llamativa de no ser porque hacía muy poco –concretamente el 27 de mayo pasado- había leído una noticia según la cual, el gobierno ha duplicado la asignación para la atención religiosa católica en las cárceles. Se hablaba de una cantidad de 600.000 euros, que contrastaba notablemente con la de 9.000 que reciben los musulmanes. Aún así, la Conferencia Episcopal afirma –seguramente con razón- que dicha cantidad es insuficiente.

El diario.es –abiertamente laico, pero muy fiable a la hora de contrastar sus noticias- no hace ningún comentario a estos hechos, limitándose a dar cifras y fechas.

La Conferencia Episcopal Española, por su parte, acaba de publicar los datos del año 2015 en los que –sin mencionar la partida presupuestaria correspondiente- se dan las cifras siguientes: 64.319 reclusos, 170 capellanes y 2.526 voluntarios. El número de reclusos y de voluntarios está en consonancia con los datos recogidos en otras fuentes. No así el de capellanes (el diario.es y otros medios de comunicación hablan de 137).

La cifra total de presos no es significativa, porque no se nos facilita ni siquiera un porcentaje aproximado de católicos. Sí sabemos que la comunidad musulmana practicante es lo bastante numerosa como para que un preso católico se haya sentido en inferioridad de condiciones (viendo que en la cárcel no tienen dificultades para practicar su religión).

Dando por bueno el resto de las cifras: 600.000 € para 170 capellanes. Esto da un total de 3.529,41 €/capellán año. Si dividimos esta cantidad entre 52 semanas que tiene el año da un total de 67,87 €/misa. No es gran cosa, pero más de lo que gana la mayoría de nosotros por una hora escasa de trabajo.

¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?

Dibujo de un cura. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?Ahora en serio. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación? Porque, si es una profesión, entonces se puede entender que a alguien no le merezca la pena moverse de su casa por 68 € (especialmente si disfruta de una posición económica desahogada). Pero, si es una vocación… entonces, aunque sea gratis. ¿O no?

Y no me digan que nadie trabaja gratis, porque es precisamente en la Iglesia católica donde los trabajos más duros los realizan los laicos –casi siempre laicas- y lo hacen gratis (no sólo las catequesis de niños y diversos voluntariados, sino incluso, en muchos lugares, la limpieza de los templos), mientras que en la Iglesia te cobran por casi todo (casi lo único que sale gratis es confesarse).

En España, un presbítero gana entre 700 y 900 euros mensuales dependiendo de las diócesis (datos del 2014). No parece mucho, pero está por encima del salario mínimo interprofesional (en 2014 era de 654,30 €, después de la última subida, en 2017 se sitúa en 707,60 €). Eso sin contar con la seguridad en el empleo (cosa impagable hoy en día), vivienda gratis, luz, agua, gas, teléfono, ADSL… y, como te descuides, hasta les tienes que hacer la comida y llevársela a su casa -gratis por supuesto-. No es broma, a mí me lo han llegado a pedir.

Por tantos

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles. Dibujo que representa una persona en la cárcelEso sí, como estamos en plena campaña de la Declaración de la Renta –En España, de forma voluntaria puedes asignar un 0,7 de dicho impuesto a la Iglesia católica-, están publicitando todo lo bueno que la Iglesia hace por la gente. Para ello han abierto una web en la que –entre otras cosas- se nos dice lo importante que es la asistencia religiosa en las cárceles. Que pongamos la “x” para que la Iglesia atienda espiritualmente a los presos…  ¿Se referirán a la celebración dominical en las cárceles españolas?

La labor de los voluntarios (laicos)

En el artículo al que hacía antes referencia no aparece ningún dato concreto, ni siquiera se mencionan situaciones genéricas que tengan que ver con la vida de las personas. Se trata de un escrito estrictamente teológico.

Justo es reconocer que he encontrado otro artículo que sirve de contrapeso al anterior donde sí se habla de lo mucho que la Iglesia católica está haciendo en las cárceles. Eso sí, el artículo se centra exclusivamente en la labor social realizada por la Iglesia. Nada se dice de la celebración dominical en las cárceles españolas.

En este último artículo encontramos nuevamente la cifra de 137 capellanes (que contradice los datos de la CEE) y se añade la enorme cifra de 3000 voluntarios, que confirma lo que decíamos antes. Muchos laicos trabajan en las cárceles –por supuesto gratis- en un apoyo económico, psicológico, de prevención, etc. De la atención religiosa, el único testimonio concreto que tengo es el del señor Granados. A partir de ahora estaré atenta a lo que digan otros miembros del PP acerca de la celebración dominical en las cárceles españolas. Los datos que vayan aportando a medida que vayan saliendo de la cárcel.

Termino con una noticia en la que se afirma que, en una cárcel de Panamá, el 95% de los reclusos son ahora evangélicos, porque “la presencia de pastores en el penal es constante y la de los sacerdotes, esporádica o simplemente no existe”.

Sínodo de la familia 2015

Comenzamos con la presentación de un vídeo que da que pensar. Se trata de una serie de comentarios periodísticos a propósito del Sínodo de la familia 2015.

 

Sínodo de la familia. Podemos ver cómo un mismo acontecimiento es interpretado por diversos medios de comunicación de formas diferentes y aún opuestas. Para unos el Papa ha salido victorioso, para otros vencido.

No obstante, dos cosas están claras:

La primera, que ha habido fuertes tensiones y esto no es una mera opinión de los periodistas. Se deduce claramente de las palabras del Papa en la clausura del Sínodo. El Papa habla incluso de "métodos no del todo benévolos".

Segunda cuestión. El Sínodo de la familia 2015 se ha centrado en los problemas de moral sexual.

Mientras la Iglesia continúe planteando el tema de la familia en términos exclusivamente sexuales, difícilmente llegarán los obispos a un acuerdo. Aún peor, nunca se abordarán los problemas de fondo.

Sobre la problemática familiar, pueden leer en este mismo blog: La familia hoy, una visión desde la fe.

Sínodo de la familia. Documento final (en italiano)

Sínodo de la familia 2015. Silueta que representa a una pareja cobijando a unos niños

3

Si la sal se vuelve sosa...

No voy a hablar de porcentajes de asistencia dominical a los cultos de las diferentes confesiones cristianas. Ya hay otros que se ocupan de esto, aunque sea para anunciar el fin del mundo.

Tampoco voy a entrar en las intenciones ni en las convicciones de los fundadores de la Unión Europea. Eso ya lo han hecho otros también.

La reflexión que yo querría hacer en este momento se refiere a dos cuestiones:

  1. A la Europa que efectivamente hemos construido.
  2. A que, más allá de que esta Europa se declare cristiana o laica -aunque no habremos de esperar mucho para que de facto termine siendo musulmana- los católicos guardan en ella un silencio que es necesario calificar de cómplice.

La Europa que hemos construido

Mapa de la Unión europeaLa idea de una Europa unida surgió poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial. La intención fue que nunca más volviera a suceder nada parecido.

En sucesivos pasos la unión económica se fue consolidando y anexionando nuevos países.

Tenemos unas instituciones supranacionales, una moneda común, un mercado común y unos derechos como ciudadanos (aquí un breve resumen).

El Estado del bienestar

Dibujo en el que aparece un rico (gordo y tomando un aperitivo) sentado encima de un pobre (muy delgado y a cuatro patas). Detrás del rico otro hombre mide la distancia entre ambos y dice: "Interesante... la distancia entre ricos y pobres es más pequeña que lo que creíamos..."Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la característica común de esta asociación de países que es la Unión Europea, es el llamado "Estado del bienestar" cuyo modelo, por cierto, no es único.

El Estado del bienestar significa básicamente que el Estado proporciona a sus miembros una cobertura social. Sanidad, educación, pensiones, subsidio de desempleo... corren por cuenta del Estado. Esto requiere una recaudación fiscal importante. Por ello, el fraude fiscal o una fiscalidad regresiva pone en grave riesgo dicho Estado de bienestar.

Por otra parte, es evidente que, para que en un país pueda llevarse a cabo un Estado de bienestar, es necesaria una cierta prosperidad. Sin prosperidad ni se podrían recaudar los impuestos necesarios, ni se podría atender a todas las necesidades.

Coto cerrado e insaciable

Aquí es donde la cosa se complica. Porque hoy en día nadie puede honestamente negar que la prosperidad de la que gozamos en Europa -a pesar de la crisis- es imposible de exportar al mundo entero.

Gráfico que representa el crecimiento del PIBEsta prosperidad requiere de un crecimiento constante, crecimiento que depende básicamente de un consumo creciente.

Entiendo que todas estas cosas son tan sabidas que parece superfluo mencionarlas. Y tampoco es éste el lugar -ni soy yo la persona indicada- para dar a nadie lecciones de economía. Intento únicamente recordar algunas cosas que nos pongan en situación.

La Europa en la que nos hemos convertido

No sé si alguna vez habrá existido esa Europa idílica de la que algunos hablan. En el siglo pasado, los antecedentes son dos guerras europeas que -más o menos justificadamente- fueron consideradas "mundiales". Tampoco voy a entrar en un debate histórico que está fuera de lugar para nuestro propósito.

O, tal vez, la Europa que siempre fuimos...

En el siglo XIX los pueblos europeos casi sin excepción dieron buena muestra de su carácter depredador. La colonización de África por parte de gran parte de los países europeos -de manera especial Inglaterra y Francia- fue un abuso de consecuencias dramáticas cuyo horizonte a día hoy es impredecible. El África que hoy conocemos o, mejor dicho, desconocemos, es en gran medida consecuencia de aquello.

Podríamos continuar nuestra historia marcha atrás en el tiempo. Nos encontraríamos con actuaciones aún menos edificantes. Algunas de ellas lo bastante complejas como para que no se puedan despachar en un par de párrafos.

El ombligo del mundo

Baste lo que hemos dicho para afirmar que no cabe duda de que aquellos polvos trajeron estos lodos. Empezando por creernos que el mundo era nuestro. Continuando por creernos que el mundo directamente éramos nosotros. Y terminando por el holocausto cuyas consecuencias no hemos empezado todavía a pagar. No hace falta ser analista político para darse cuenta de que gran parte de lo que está sucediendo ahora es consecuencia de aquello. Y esto no ha hecho más que empezar.

Una fortaleza sin valores y sin compasión

Si la sal se vuelve sosa. Foto de concertinas
concertinas

Basta con ver el telediario -cualquier día, a cualquier hora y en cualquier canal- para ver cómo se están construyendo por doquier muros -e incluso alambradas con concertinas- para impedir el paso a miles de refugiados y de inmigrantes.

Aún así, continúan y continuarán llegando... y continúan y continuarán muriendo en el Mediterráneo. Y nosotros continuamos con la absurda pretensión de ponerle puertas al campo.

En el caso de los subsaharianos podría entenderse por nuestra total ignorancia de lo que sucede en África. Ignorancia culpable y bochornosa, sobre todo porque se trata de un silencio casi impenetrable. Pero ahora, en el caso de los iraquíes y más especialmente de los sirios, no es ignorancia sino rechazo.

Quienes les llaman "goteras" o "plaga" están dejando muy clara la imagen que tienen de Europa. Esto me recuerda un pasaje de la Escritura que dice así: "No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto" (Exodo 22,20). Forasteros fuimos nosotros, concretamente los españoles, en medio mundo. ¿Ya se nos ha olvidado? ¿Acaso eran "goteras" nuestros compatriotas cuando fueron por ejemplo a Argentina huyendo de la miseria o de la guerra?

Foto de un muro de ladrilloHace unos días salió publicado un artículo con el título siguiente: "Europa se ha convertido en una fortaleza sin valores y sin compasión". Más allá del contenido del artículo, me quedo con este titular.

Lo que se nos viene encima y sus causas

Hoy en día prima lo "políticamente correcto". Y lo políticamente correcto es culpar a la mano ejecutora, el último eslabón de la cadena. Mientras, los verdaderos culpables no sólo se van de rositas, sino que frecuentemente pasan por grandes benefactores.

Foto de Damasco (Siria). La foto es anterior a la guerra.
Damasco (Siria)

En este caso, lo políticamente correcto es poner en el punto de mira a los terroristas. Al mismo tiempo se habla de la guerra siria como una guerra civil al uso. Y nadie habla de los refugiados iraquíes. Tampoco se habla ya de Líbano. Solamente se menciona a los palestinos y de refilón.

La supuesta lucha contra el terrorismo

Foto de la Catedral marionita en Beirut (Líbano)
Catedral marionita - Beirut (Líbano)

Ya nadie recuerda que Líbano era un país occidentalizado, próspero y mayoritariamente cristiano. Tampoco recuerda nadie cómo los palestinos, azuzados desde el sur por Israel, buscaron refugio en el Líbano. Hasta allí fue a buscarlos el ejército de Israel. De este modo -y con el pretexto de luchar contra el terrorismo de Hezbolá- comenzó una guerra que ha destruido Líbano y que no lleva camino de terminar.

Foto de niño palestino tirando piedras a un tanque israelí
Niño palestino enfrenta a tanque israelí

Aclaro que, cuando hablo de pretexto, no estoy poniendo en duda la existencia del terrorismo. Lo que digo es que, combatir al terrorismo con un moderno ejército es la mejor manera de asegurar en las víctimas de hoy los terroristas de mañana.

Imagen de la gran cruz de Isabel la Católica
Gran cruz de Isabel la Católica

Y ¿qué decir de Irak? Los iraquíes tenían por gobernante un sátrapa cruel que, además, estaba masacrando al pueblo kurdo que habitaba el norte del país. Pero este hombre tenía unas excelentes relaciones con occidente (en España le premiaron incluso con la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1974). La guerra contra Irak fue una invasión basada en una mentira que nadie se creyó en su momento y que los hechos confirmaron después.

Un analista político seguro que podría añadir muchas más cosas. Yo -que no lo soy- me quedo con el resumen de unas pocas cosas que son muy claras. El tandem Israel-Estados Unidos tiene un extraordinario interés en desestabilizar la zona en beneficio de Israel. Europa, por su parte, tiene intereses económicos muy importantes en Oriente Medio. Alemania tiene, además, grabado a fuego el holocausto (en la teología alemana es un leiv motiv). Así es que el silencio vergonzante, cuando no la colaboración (aunque discreta) están garantizados.

Los refugiados, víctimas por partida doble

¿Qué pasará en el futuro? Frente a los refugiados, el miedo a corto plazo está totalmente injustificado y es indecente usarlo como argumento. Decir que se pueden infiltrar terroristas -como se está diciendo en algunas localidades alemanas- es una infamia. Es cierto que los terroristas se pueden infiltrar en cualquier parte... por ejemplo entre los turistas que vienen en clase business. Más aún, cualquiera de nuestros vecinos puede ser un terrorista.

Los refugiados son gentes como nosotros que lo que quieren es vivir en paz. Por cierto, que muchos de ellos tienen estudios y las universidades alemanas ya están planteándose un sistema de becas para los refugiados. Una medida generosa e inteligente.

Sería, no obstante, ingenuo pensar que una llegada masiva de inmigrantes musulmanes a Europa no tendrá consecuencias a largo plazo. Baste recordar, recientemente, la guerra de los Balcanes. En el mundo occidental hablamos de "sociedad plural" para referirnos a lo que no pasan de ser diferencias de opinión o de ideología. Manejar una sociedad realmente plural puede llegar a ser la cuadratura del círculo. Pero es lo que hay y lo que nos hemos buscado.

Silencio cómplice de la Iglesia... si la sal se vuelve sosa...

En todos estos asuntos, la sociedad europea ha sido muy cobarde. Todos.

Los periodistas están en medio de la noticia. Algunos micrófono en mano esperando junto a las concertinas la llegada de los refugiados. Corriendo delante de ellos para no perderse la improvisada entrevista. Pero falta un análisis crítico de las noticias y, sobre todo, de sus causas.

Mientras, los debates políticos se centran en cuestiones locales repetidas hasta el hastío, especialmente en época de elecciones. Se nos hurta una visión global e internacional de la situaciones

Los gobiernos solamente han visto en el hecho un peligro para los planes de recuperación de sus propios países. Por su parte la oposición mide sus palabras (algunas denuncias podrían restarles votos). Por cierto, la única voz que se escucha es la de Angela Merkel, para gran disgusto de los alemanes y exponiéndose incluso a un batacazo electoral. En estos detalles está la diferencia entre un estadista y un cantamañanas.

El silencio de la Iglesia

Oír, ver y callar. Figuras hechas en la arenaY, en medio de todo esto, el silencio de la Iglesia (más allá del padre Ángel).

Puede que este silencio no llame la atención... pero ése sería el peor de los síntomas pues significaría que, ni está ni se la espera.

Una visita para canonizar a cinco beatos españoles y para bendecir a un presidente de gobierno

En marzo de 2003 comenzaba la guerra de Irak. Juan Pablo II se manifestó  - de forma muy tibia- contrario a la guerra y, en mayo de ese mismo año, visitaba España para la canonización de varios santos. Ni una mención a la guerra y, además, mostró como modelo de familia cristiana al dirigente político que había hecho de la guerra su bandera.

El papa Francisco

El primer viaje de Francisco I como Papa fue a Lampedusa en un gesto simbólico inédito. Pero, más allá del gesto simbólico, de la enérgica denuncia allí realizada, y del generoso ofrecimiento hecho en Roma un par de meses después, ¿por qué no se oye ahora su voz?

Y, ¿qué decir de los obispos españoles? Llevan en shock traumático desde marzo de 2013.

El Papa publicó recientemente una encíclica que ha causado un sordo revuelo en círculos católicos. En ella se deja muy claro el círculo vicioso que transforma el consumismo en explotación de la naturaleza y exclusión de los pobres (simultáneamente y por efecto de la misma causa). En dicha encíclica se dice claramente: "Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones" (Laudato si, n. 57).

Es muy importante una afirmación así venida de la jerarquía de la Iglesia. Pero se habla de la guerra como genérico y en futuro. A modo de advertencia. No se denuncia ninguna guerra concreta y, lo que es peor, se apunta al aire dejando que el lector poco avispado pueda fijar su atención en la dirección equivocada. Aunque las "nobles reivindicaciones" nos dejan leer entre líneas la auténtica dirección en la que van los tiros (literalmente).

Los obispos españoles

Mientras tanto, los obispos haciendo política interior, al menos en España. Saliendo a la calle cuando gobiernan "los otros". Guardando el más absoluto de los silencios cuando gobiernan aquéllos que se dicen católicos. No ejerciendo de pastores ni con los unos ni con los otros. Limitándose a negociar cuestiones económicas o endosando al Estado la tarea catequética que ellos son incapaces de llevar a cabo. Si la sal se vuelve sosa...

En el año 2003 los obispos españoles, en contra incluso de lo que había dicho el Papa -entre dientes, pero lo dijo- apoyaron al presidente que nos metió en una guerra en contra de la voluntad de los españoles y en contra de un país con el que siempre habíamos tenido buenas relaciones. El presidente era católico practicante, pero ningún obispo usó esa ventaja para interceder. Si la sal se vuelve sosa...

Los obispos hablan mucho del divorcio, del aborto, del matrimonio entre homosexuales, etc. Pero todavía no he oído a ningún obispo hablar de las causas actuales del sufrimiento humano. Paro, inmigración, violencia machista, ¡corrupción! Parece que nada de esto va con ellos. Si la sal se vuelve sosa...

Los medios de comunicación

En los medios de comunicación están apareciendo algunas voces para decir que no nos podemos quedar en la compasión hacia las víctimas del hambre o de las guerras, sino que tenemos que denunciar las causas que han provocado -y continúan provocando- esta situación.

Aunque esta lucidez se debe sobre todo al miedo por las consecuencias que esta invasión pacífica pueda tener sobre nuestro bienestar, es forzoso reconocer que es cierto. Más allá de la solidaridad con las víctimas, es necesario ir a las causas. Pero no de la forma que irónicamente sugería Maruenda esta mañana. Ciertamente no. Enviar tropas para "pacificar" una zona, es como apagar un fuego con gasolina. A lo mejor bastaría con no venderles armas. O con presionar a los pirómanos bomberos para que dejen de agitar el avispero con pretextos que no convencen a nadie.

Por cierto, que el medio de comunicación menos sensible con estos temas es... ¿A que no lo adivinan? Si la sal se vuelve sosa...

Como ovejas sin pastor

Y, ¿qué tiene que ver esto con los obispos? Pues mucho. Hoy, festividad de san Agustín, podríamos recordar muchas de sus homilías (y las homilías de muchos otros obispos de la antigüedad) donde lo doctrinal no estaba reñido -sino todo lo contrario- con los tirones de orejas bien concretos a los fieles a ellos encomendados.

Especialmente en las cuestiones que perjudican a otros. En nuestros días, sería muy de desear -por ejemplo- que algún obispo levantase la voz contra la corrupción que no es otra cosa que robarnos a todos, lo que perjudica de forma especial a los pobres. Me imagino a cualquiera de aquellos Padres de la Iglesia. No hubieran guardado silencio. Tampoco hubieran hecho un tratado sobre la corrupción. Los tratados los hacían sobre las verdades de la fe o sobre las herejías que surgían generalmente apoyadas por intereses políticos. Pero en sus homilías se despachaban a gusto. Y se les entendía de maravilla. De modo que, en un ambiente cosmopolita, pagano y con grandes luchas en el interior de la Iglesia (no imaginemos una situación cómoda), las iglesias se les llenaban a rebosar. Pero, ya se sabe, si la sal se vuelve sosa...

Talentos enterrados

La Iglesia tiene una enorme ventaja sobre los dirigentes políticos: no dependen de las urnas. Echamos de menos la denuncia profética de las situaciones de injusticia que se dan en el mundo. Ojo. Denuncias dirigidas a quienes pueden poner remedio (cada uno en el lugar que está). Sin demagogias y sin generalidades.

Y sin confundir la misión de la Iglesia que es doctrinal, pero no al margen de la realidad. Ambas cosas están unidas. De hecho hoy en día hay una notable dejación doctrinal. En contra de lo que alguno pudiera pensar, ello no lleva aparejado un mayor interés por la vida de la gente. Todo lo contrario. Hoy en día en la Iglesia no se escuchan -o se leen- más que generalidades (si la sal se vuelve sosa...). Una verborrea vacía, una cuidada ambigüedad, un buenismo totalmente falto de concreción.

Si la sal se vuelve sosa... el futuro de la Iglesia

Y, por cierto, ahora que tanto se reza para que Dios envíe vocaciones y que tantos esfuerzos se hacen para la realización de pastorales vocacionales y que tanto se habla de nuevas formas de vida consagrada... se me ocurre recordar el surgimiento de algunas congregaciones religiosas anteriores al siglo XIX (siglo en el que la decadencia ya era patente).

Visión de san Pedro Nolasco. Cuadro de Zurbarán
Visión de san Pedro Nolasco

A modo de ejemplo y por lo llamativo de su misión, se me ocurre mencionar la orden de la Merced. Es curioso ver cómo en la página oficial de la orden se "dulcifican" sus orígenes, haciéndolos tan generales que ya nada parece diferenciarlos de otras congregaciones. Si la sal se vuelve sosa...

Con este ejemplo no estoy sugiriendo una forma concreta de vida religiosa. Lo que intento explicar es que la fe no nos aleja de la vida, sino todo lo contrario. Y con esto no estoy -ni mucho menos- poniendo en cuestión la vida contemplativa.

Lo que digo es que la Iglesia no tendrá ningún futuro mientras continúe centrada en su propia supervivencia. Los grandes hombres y mujeres que hicieron grande a la Iglesia lo fueron porque estaban llenos de Dios por dentro y de generosidad hacia fuera.

"Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente" (Mt 5,13)

4

Ver: el drama de los refugiados

El drama de los refugiados. Foto de una columna de refugiados caminando junto a una carreteraEstos días nos están llegando noticias del colapso que la llegada masiva de refugiados está produciendo en las islas de Grecia. El drama de los refugiados. Familias enteras y con hijos pequeños que se disponen a atravesar media Europa a pie. Obligado peregrinaje hacia un futuro incierto.

Va a hacer dos años que publiqué un post sobre la guerra de Siria. Les recomiendo, además, esta breve charla que, de forma muy didáctica nos explica lo que está pasando en Siria.

Juzgar: nuestra actitud

Mientras tanto, en Europa se han llevado a cabo arduas negociaciones para admitir una cifra ridícula de refugiados. Después de un regateo vergonzoso, parece que finalmente vendrán 1.300 personas a España de un total de 35.000 en que ha quedado la inicial cifra de 40.000. El ministro de exteriores español argumentaba con nuestras cifras del paro, al tiempo que el ministro del interior, nuestro ínclito Jorge Fernández Díaz comparaba la llegada de refugiados con las goteras en una casa. Hace falta tener valor para comparar, como hace este señor, el drama de los refugiados con las goteras. Si los refugiados son las goteras, puede que algunos ministros sean las cucarachas.

El drama de los refugiados. Foto de niña refugiada siria con regalos navideñosEs cierto que el paro es un grave problema en España, pero estas gentes no son inmigrantes sino refugiados que huyen de una guerra que -por acción o por omisión- no nos es ajena. Por otra parte, mucho peor están en Grecia y -a falta de otras oportunidades- la mayoría de los refugiados terminarán quedándose allí. ¿Es legítimo pensar que ése es su problema?

Respecto al símil de las goteras... pues mira que va a tener razón el señor ministro. Hay un refrán español que dice: "el que al cielo escupe, en la cara le cae". A lo mejor no son goteras, sino los esputos de nuestra propia miseria moral.

Actuar: lo que estamos obligados a hacer

El drama de los refugiados. Foto de niño sirio en brazos de su madre con más personas"Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mateo 25,42-43). Alguien que se dice católico -y el ministro es del OPUS- no puede volver el rostro ante el drama de los refugiados.

Soy consciente de que estas cosas en España (no así en otros lugares) suenan a "buenismo" (especialmente en determinados ambientes). Pero ¿no es acaso cierto que España tiene capacidad de sobra para recibir a esos cinco mil refugiados que pretendían que acogiéramos? ¿Cuántos pueblos y ciudades hay en España? ¿No tiene cualquier pueblo mediano capacidad para servir de trampolín a una familia de refugiados? ¿No hay ya muchas familias españolas acogiendo niños bielorusos o saharauis para que puedan pasar el verano en España y sean atendidos también médicamente? Pues bien, cualquier pequeño pueblo podría acoger a una de estas familias por un periodo determinado de tiempo hasta que pudieran salir adelante por sus propios medios. No debería ser una cuestión únicamente económica, sino también humana.

Que nadie me diga que esto es una utopía. Estoy segura de que habría muchísima gente que lo haría con gusto. Tal vez fuera necesario un liderazgo moral... Personas con el poder suficiente para ser escuchadas...

Por cierto que hay silencios que matan (literalmente).

El drama de los refugiados. Foto de ojos mirando mapamundi con el centro en Siria