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Celebración dominical en las cárceles españolas. Foto de Francisco Granados
Francisco Granados

El pasado día 14 salía de la cárcel Francisco Granados, político del Partido Popular. Había ingresado como preso preventivo el 27 de octubre de 2014 acusado de corrupción. Todavía está pendiente de juicio. Para aquellos que no hayan oído hablar de él, tampoco entraremos en detalles. Se trata de un imputado más del partido de derechas que gobierna actualmente en España. Ya es bastante significativo que todos estos señores sean tan católicos, pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora. La cuestión es la celebración dominical en las cárceles españolas

Celebración dominical en las cárceles españolas

La cuestión a comentar es lo que este señor dijo en la primera entrevista concedida a un medio de comunicación. En dicha entrevista, el señor Granados se quejaba de no haber podido oír misa los domingos. Pese a haber capellanes subvencionados por el Estado, no hay celebración dominical en las cárceles españolas.

En el vídeo se aclara que podía ir a misa entre semana, concretamente los miércoles, aunque no todos. Parece ser que iban por turnos, dependiendo del módulo. Y era además potestativo de los funcionarios el permitir que un preso pudiera asistir a estas celebraciones.

Francisco Granados añade que es muy fácil practicar otras religiones y que, por ejemplo, los musulmanes no tienen ningún problema. A los musulmanes -insiste- se les dan todas las facilidades para que cumplan con el Ramadán. El señor Granados menciona también la facilidad para asistir al "culto" de otras religiones (sin especificar). El término "culto" parece referirse a las celebraciones litúrgicas de las Iglesias de la Reforma, aunque no lo dice. Sobre el Islam, el periodista hace una pregunta muy oportuna acerca de si los imanes visitaban la cárcel. A esta pregunta el Señor Granados responde que no, que él sepa.

Hasta qué punto es importante para la Iglesia la celebración dominical

No es posible valorar el comportamiento de los funcionarios de prisiones. Es de suponer que existan unos protocolos de seguridad, probablemente muy estrictos. No es tampoco descartable que algunos funcionarios no sientan ninguna simpatía por la Iglesia católica. Es incluso comprensible que más de uno no haya creído en la sinceridad del preso al pedir su asistencia a la Eucaristía. Lo único que parece cierto es que brilla por su ausencia la celebración dominical en las cárceles españolas.

Esto es además coherente con lo que sucede en otro ámbito aparentemente muy diverso: las residencias de ancianos. En estas instituciones, se celebra la misa “del" domingo, pero no "en" domingo, sino el día que al presbítero encargado le viene bien. Así pues, en estas instituciones, el precepto dominical se cumple cualquier día menos el domingo. Los que trabajan en parroquias, porque el domingo es el día de mayor trabajo. Los que trabajan en la docencia... porque los domingos son sagrados...

Esto, que tiene todo su sentido desde un punto de vista "laboral", se compadece muy mal con la doctrina eclesial. La Iglesia ha insistido siempre en la importancia de ir a misa precisamente el domingo (CIC 2177). Un fiel no puede elegir el día de la semana que le viene mejor ir a misa. El capellán sí puede elegir el día de la semana que celebrará la eucaristía para un colectivo desfavorecido (presos, ancianos...).

foto en la que aparece la palabra Ramadán escrita en arabeGranados insistía en que a los musulmanes les facilitaban el cumplimiento del Ramadán en las fechas del Ramadán. Para el Ramadán no se establecen turnos. Yo me atrevería a aventurar que el Ramadán parece alterar más la rutina diaria que una misa semanal.

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles

La queja de Francisco Granados no me hubiera resultado tan llamativa de no ser porque hacía muy poco –concretamente el 27 de mayo pasado- había leído una noticia según la cual, el gobierno ha duplicado la asignación para la atención religiosa católica en las cárceles. Se hablaba de una cantidad de 600.000 euros, que contrastaba notablemente con la de 9.000 que reciben los musulmanes. Aún así, la Conferencia Episcopal afirma –seguramente con razón- que dicha cantidad es insuficiente.

El diario.es –abiertamente laico, pero muy fiable a la hora de contrastar sus noticias- no hace ningún comentario a estos hechos, limitándose a dar cifras y fechas.

La Conferencia Episcopal Española, por su parte, acaba de publicar los datos del año 2015 en los que –sin mencionar la partida presupuestaria correspondiente- se dan las cifras siguientes: 64.319 reclusos, 170 capellanes y 2.526 voluntarios. El número de reclusos y de voluntarios está en consonancia con los datos recogidos en otras fuentes. No así el de capellanes (el diario.es y otros medios de comunicación hablan de 137).

La cifra total de presos no es significativa, porque no se nos facilita ni siquiera un porcentaje aproximado de católicos. Sí sabemos que la comunidad musulmana practicante es lo bastante numerosa como para que un preso católico se haya sentido en inferioridad de condiciones (viendo que en la cárcel no tienen dificultades para practicar su religión).

Dando por bueno el resto de las cifras: 600.000 € para 170 capellanes. Esto da un total de 3.529,41 €/capellán año. Si dividimos esta cantidad entre 52 semanas que tiene el año da un total de 67,87 €/misa. No es gran cosa, pero más de lo que gana la mayoría de nosotros por una hora escasa de trabajo.

¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?

Dibujo de un cura. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?Ahora en serio. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación? Porque, si es una profesión, entonces se puede entender que a alguien no le merezca la pena moverse de su casa por 68 € (especialmente si disfruta de una posición económica desahogada). Pero, si es una vocación… entonces, aunque sea gratis. ¿O no?

Y no me digan que nadie trabaja gratis, porque es precisamente en la Iglesia católica donde los trabajos más duros los realizan los laicos –casi siempre laicas- y lo hacen gratis (no sólo las catequesis de niños y diversos voluntariados, sino incluso, en muchos lugares, la limpieza de los templos), mientras que en la Iglesia te cobran por casi todo (casi lo único que sale gratis es confesarse).

En España, un presbítero gana entre 700 y 900 euros mensuales dependiendo de las diócesis (datos del 2014). No parece mucho, pero está por encima del salario mínimo interprofesional (en 2014 era de 654,30 €, después de la última subida, en 2017 se sitúa en 707,60 €). Eso sin contar con la seguridad en el empleo (cosa impagable hoy en día), vivienda gratis, luz, agua, gas, teléfono, ADSL… y, como te descuides, hasta les tienes que hacer la comida y llevársela a su casa -gratis por supuesto-. No es broma, a mí me lo han llegado a pedir.

Por tantos

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles. Dibujo que representa una persona en la cárcelEso sí, como estamos en plena campaña de la Declaración de la Renta –En España, de forma voluntaria puedes asignar un 0,7 de dicho impuesto a la Iglesia católica-, están publicitando todo lo bueno que la Iglesia hace por la gente. Para ello han abierto una web en la que –entre otras cosas- se nos dice lo importante que es la asistencia religiosa en las cárceles. Que pongamos la “x” para que la Iglesia atienda espiritualmente a los presos…  ¿Se referirán a la celebración dominical en las cárceles españolas?

La labor de los voluntarios (laicos)

En el artículo al que hacía antes referencia no aparece ningún dato concreto, ni siquiera se mencionan situaciones genéricas que tengan que ver con la vida de las personas. Se trata de un escrito estrictamente teológico.

Justo es reconocer que he encontrado otro artículo que sirve de contrapeso al anterior donde sí se habla de lo mucho que la Iglesia católica está haciendo en las cárceles. Eso sí, el artículo se centra exclusivamente en la labor social realizada por la Iglesia. Nada se dice de la celebración dominical en las cárceles españolas.

En este último artículo encontramos nuevamente la cifra de 137 capellanes (que contradice los datos de la CEE) y se añade la enorme cifra de 3000 voluntarios, que confirma lo que decíamos antes. Muchos laicos trabajan en las cárceles –por supuesto gratis- en un apoyo económico, psicológico, de prevención, etc. De la atención religiosa, el único testimonio concreto que tengo es el del señor Granados. A partir de ahora estaré atenta a lo que digan otros miembros del PP acerca de la celebración dominical en las cárceles españolas. Los datos que vayan aportando a medida que vayan saliendo de la cárcel.

Termino con una noticia en la que se afirma que, en una cárcel de Panamá, el 95% de los reclusos son ahora evangélicos, porque “la presencia de pastores en el penal es constante y la de los sacerdotes, esporádica o simplemente no existe”.

La eucaristía es celebración y vida. Foto de la portada del libro: La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida (portada del libro)
La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida. Descargar libro pdf (gratis)

Durante muchos años la eucaristía fue vista como santo y seña, lo que caracterizaba al católico como tal. Hoy, el péndulo ha oscilado al extremo opuesto, como si el ser cristiano no tuviera nada que ver con el ir o no ir a misa.

"Oír misa"

Más aún, la expresión oír misa cobró carta de ciudadanía. Este carácter meramente auditivo de la eucaristía perdura aún hoy entre muchos cristianos. Así pues, tanto los que asisten regularmente como los que dejaron de hacerlo suelen aludir casi exclusivamente a este aspecto. Los unos para afirmar el beneficio de escuchar las sabias palabras del presbítero. Los otros para negar que, del hecho de escuchar un sermón, puedan seguirse dichos beneficios espirituales o morales. Estos últimos no suelen entrar en valoraciones concretas. Esto confirma algo que ya cabía sospechar, a saber: que, si bien los contenidos y las formas verbales son importantes, lo fundamental de la crisis actual hay que buscado en otra parte.

Si lo importante de la eucaristía fuese la homilía, entonces podría sustituirse ventajosamente por un buen libro. Más aún, pretender que la persona puede cambiar con solo querer es sencillamente falso.

Conferencia. Dibujo en el que aparece un conferenciante ante su públicoDe nada sirve que nos digan lo que está bien y lo que está mal. Las costumbres se cambian por el contacto y el ejemplo, no por lo que a uno le digan. Pero los cristianos sabemos que hay algo más: cambiar a mejor siempre es posible bajo ciertas condiciones, pero ser cristianos es otra cosa. 

Ser cristianos es ser transformados en otros cristos y esto no puede ser sino un regalo del propio Cristo. Ser otros cristos no es cumplir con una serie de preceptos. Tampoco es alcanzar una perfección imposible al ser humano. Más bien tiene que ver con una forma de experimentar la vida, de percibirnos a nosotros mismos y a los otros. Es ese «nacer de nuevo» (cf. Jn 3) que te hace sentir las cosas de un modo radicalmente diferente.

La Eucaristía es celebración y vida

Es en este contexto en el que tiene sentido la eucaristía. Porque participar de una eucaristía no es asistir a un espectáculo, a una conferencia, a un concierto, ni tampoco a una charla espiritual.

Participar en la eucaristía es concelebrar. Se acostumbra a llamar concelebración cuando la eucaristía es presidida por varios presbíteros, pero en rigor -y puesto que la eucaristía es una celebración- todos concelebramos, porque no concelebrar sería no celebrar, no participar en la celebración. Y participar en la celebración es en primer lugar reunimos en nombre de Cristo. A lo largo de la celebración, la presencia de Cristo se expresará de diversas formas, cuyo objeto final es la unión de los cristianos con Cristo y entre sí.

Foto: niños en claseConfundir esto con la mera transmisión de una enseñanza moral es un empobrecimiento que han llevado consigo unas eucaristías en las que los presbíteros suprimen todo aquello que pueda parecer una complicación innecesaria -con un sentido pragmático y meramente jurídico que hace imposible imaginar siquiera que aquello pueda ser ni de lejos una celebración- y en las que los fieles no quitan ojo del reloj, dejando entender bien a las claras que, si se trata de cumplir con una obligación, cuanto antes se termine, mucho mejor.

Y aquí acabamos de damos de bruces con dos cuestiones de la mayor importancia: lo que unos y otros entendemos por Iglesia, y lo que puede ser una ceremonia donde el sentido de celebración está ausente.

 

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El tema que vamos a abordar en este artículo es el de la práctica religiosa y lo haremos desde diversas vertientes. Soy consciente de que, dado que me encuentro en España, mi visión no puede ser sino parcial. Por eso, y porque sé que recibo muchas visitas del mundo entero, especialmente de América latina, agradezco anticipadamente cualquier aportación que puedan hacer.

1. El abandono de la Iglesia y sus diversas formas

El sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto: Fieles en misaAl tratar del tema de la práctica religiosa, lo primero que nos encontramos son las estadísticas de un hecho incontrovertible: en muchos países tradicionalmente católicos, especialmente europeos, pero también latinoamericanos, la práctica religiosa está descendiendo. Y esto es especialmente preocupante porque este fenómeno se observa de manera especial entre los jóvenes. Preocupante sobre todo porque, a la vuelta de unos pocos años, habremos fallecido la mayoría de quienes todavía nos dejamos ver por las iglesias.

Los que han perdido la fe

Entre estos que han abandonado las prácticas religiosas, muchos directamente han perdido la fe o han abrazado otra. En estos casos no tiene sentido hablar de prácticas religiosas… aunque haya algunos que todavía –por las razones que sean- buscan determinados sacramentos para sí mismos o para sus hijos.

Por otra parte, en España, está aumentando el número de quienes apostatan oficialmente, la mayoría para no ser contabilizados como católicos, aunque puede haber otras razones. Sin embargo, a la mayoría no le merece la pena tomarse unas molestias de las que no van a obtener ningún beneficio.

Los "católicos no-practicantes"

Después están aquellos que se suelen llamar “católicos no-practicantes”. Hay que subrayar que son los propios sujetos quienes se autodenominan católicos y quienes afirman no practicar. No se trata de un término técnico, sino que viene de los propios interesados. Así pues, son ellos quienes tienen que llenar de contenido la expresión.

Por lo que respecta a la ausencia de práctica religiosa, podemos observar unos rasgos más o menos característicos. Cuando alguien dice ser no-practicante, normalmente quiere decir que hace mucho tiempo que no va a misa.

Por otra parte, esta incomparecencia en las misas dominicales suele ir acompañada por otras prácticas. Normalmente piden para sus hijos taEl sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto de iglesia abandonadanto el bautismo como la primera comunión. Pero también, actualmente, muchos jóvenes incluso se confirman, algo así como para despedirse de la Iglesia por la puerta grande. Por otra parte está la asistencia a aquellas celebraciones que constituyen un acto social ineludible: bautizos, primeras comuniones, bodas, funerales… Finalmente hay que mencionar las fiestas patronales que muchas veces son el delgado hilo del que la Iglesia puede tirar -al menos una vez al año- para no perder el contacto con estos católicos.

Por lo que respecta a qué entienden por ser católicos, en primer lugar –aunque no suelen explicitarlo y menos aún de esta forma- consideran católico a todo aquel que está bautizado en la Iglesia católica. Por lo demás, muchos te dicen abiertamente que por tradición familiar. Otros manifiestan una fe más o menos difusa: creen en “algo”, creen “por si acaso”. Finalmente, otros –sobre todo entre gente de una cierta edad- tienen una fe con mayor fundamento, pero no quieren saber absolutamente nada de la institución eclesial.

2. Una nueva forma de entender la práctica religiosa

Hablamos de personas que se consideran a sí mismas, no ya practicantes, sino incluso comprometidas. Se trata de personas que efectivamente tienen un compromiso eclesial visible y que, sin embargo, no valoran la Eucaristía. Más aún, ejercen una presión no pequeña contra aquellos católicos para quienes es importante.

Compromiso institucional

Existe entre los católicos actuales –y no se piense sólo ni principalmente en los más jóvenes- una corriente de opinión según la cual ser católico es estar "comprometidos". La celebración eucarística pasa a un segundo plano o incluso es prescindible. Por otra parte, ese compromiso está claramente definido como compromiso con una comunidad concreta (del tamaño o tipo que sea). De una manera muy similar a como sucede con el compromiso político. El compromiso sería entonces compromiso con un grupo concreto de personas, con la asistencia a unas reuniones, con el seguimiento de unas directrices y, en su caso, con unos trabajos realizados institucionalmente.

Comunidades cristianas

El compromiso es considerado de este modo como algo sobre todo visible y, por tanto, medible y cuantificable. Esto, sin embargo, hace que el compromiso con Cristo -que es el que de verdad importa- quede eclipsado porque lo que hay dentro de cada corazón no es medible ni cuantificable y porque el compromiso cristiano no puede limitarse a la acción realizada bajo los auspicios de la institución eclesial. La mayor parte de las obras realizadas por amor son invisibles más allá de los beneficiarios directos.

La eucaristía vista como algo secundario y prescindible

Por otra parte, es muy llamativo que personas con un compromiso incluso sacramental (léase presbíteros) se resistan en ocasiones a celebrar la eucaristía cuando están, por ejemplo, de vacaciones. Una excursión puede ser más importante (incluso en el caso de que ambas actividades no sean incompatibles).

En el tiempo que estuve en Brasil, tuve también ocasión de comprobar que muchos seminaristas –pudiendo elegir- preferían una celebración de la palabra antes que una Eucaristía. Más aún, no entendían la diferencia entre ambas, dado que en dichas celebraciones se repartía igualmente la comunión. La preferencia era justificada por la mayor libertad en el rito… y porque a ellas no asistían los formadores.

Causas del abandono de la práctica religiosa

A mi modo de ver, aquí está la clave para entender una parte muy fundamental de la actual desbandada general que se está dando en la Iglesia. Ciertamente hay factores ajenos a la Iglesia y sobre los cuales no parece posible influir. Pero la Iglesia está cometiendo la enorme torpeza de no darle la debida importancia a la liturgia, que es cumbre y fuente de la vida eclesial, al tiempo que tratan de atraerse a los jóvenes a base de entretenimientos que los jóvenes inteligentes saben buscarse por sí mismos.

Hay muchos estudios estadísticos que nos informan sobre los porcentajes de descenso en la práctica religiosa, muy pocos que vayan a las causas. Entre estos, podemos encontrar algún estudio sociológico o histórico. No he encontrado ninguno teológico.

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía?

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía? No hablo de aquellos que han perdido la fe –aunque nos podríamos preguntar qué fue antes, si el huevo o la gallina- sino de los muchos que aún rezan –aunque sea poco- y de los que todavía creen en Cristo –aunque lo manifiesten de forma puntual e incluso supersticiosa-. ¿Por qué? ¿Porque “las misas son un rollo”? No lo creo. Más rollo es la televisión y tiene un número creciente de “fieles”. Y, además, si las misas son "un rollo", ¿cómo es que todavía hay gente que se casa por la Iglesia... porque "es más bonito"? ¿En qué quedamos?

Sacerdote tocando la guitarraOtra cosa es que, si los que participamos en el sacrificio eucarístico resulta que estamos “de cuerpo presente”, pero no nos ofrecemos a nosotros mismos –y eso se nota más de lo que pensamos-. Si resulta que además vamos por obligación (obligación dominical u obligación “profesional”). No te digo nada si resulta que en realidad no nos creemos que Cristo esté ahí realmente presente. ¿Qué otra cosa podemos esperar, sino que a la gente –especialmente joven- aquello le parezca un bodrio? Si, además, la falta de fe tiene como consecuencia que la presencia del sacrificio de Cristo venga eclipsada por un protagonismo creciente del celebrante –en el mejor de los casos con una homilía de media hora- entonces ya el acabose.

La eucaristía. Dibujo de sacerdote preparándose para repartir la comuniónLa Eucaristía

Iniciamos hoy una serie de artículos sobre el Sacrificio eucarístico, que algunos prefieren llamar Eucaristía y otros Santa Misa. La elección del nombre suele ir acompañada de una determinada forma de concebir la celebración. Esto -que es legítimo- en ningún caso debería condicionar lo que es la fe de la Iglesia.

Los artículos irán numerados en el orden en que sean publicados. No irán numerados de forma sistemática como si se tratase de los capítulos de un tratado. Más bien irán respondiendo a cuestiones que hoy en día se plantean. Intentaremos ir de menos a más, comenzando por los aspectos más visibles y siguiendo por aquellos más dogmáticos. Sin que ello sea obstáculo para volver sobre otras cuestiones prácticas en cualquier momento.

Digamos también que, si alguien desea que se trate alguna cuestión específica, puede solicitarlo de forma pública en los comentarios o, también, privadamente a través del contacto.

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Francisco I. Resumen de la enciclica Laudato si

Resumen de la encíclica Laudato si

SÍNTESIS. En la naturaleza todo está interrelacionado. Los seres humanos –a pesar de nuestra especificidad- no estamos fuera de la naturaleza, sino que formamos parte de ella. El cuidado de la naturaleza, la justicia hacia los pobres y la paz interior son realidades inseparables. Utilizar la naturaleza como objeto de uso y dominio lleva consigo la exclusión de los pobres y nuestro propio empobrecimiento humano y espiritual. Por otra parte, los cristianos tenemos una ineludible obligación hacia la creación y sabemos, además, que Cristo, por su resurrección, envuelve misteriosamente todas las cosas y las orienta a un futuro de plenitud.

Resumen de la encíclica Laudato si. En la imagen aparece una foto del Papa
Francisco I. Resumen de la encíclica Laudato si

Quien desee un resumen de la encíclica Laudato si respetando su tenor literal, puede descargarla en pdf en el enlace siguiente:

Laudato si - resumen por capítulos

Quien desee escuchar el resumen, puede descargarse el audio siguiente:

 

Resumen de la encíclica Laudato si de FRANCISCO I

El Papa comienza la encíclica afirmando sin rodeos que su intención es entrar en diálogo con creyentes y no creyentes, acerca de “nuestra casa común”.

Dice también que, lo mismo que a la hora de ser proclamado Papa, su inspiración ha sido S. Francisco de Asís quien “advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.

El Papa tiene puestos los ojos en los jóvenes a los que alude explícitamente para decir que están reclamando un cambio.

Frente a la negación y la indiferencia, necesitamos un cambio. “Necesitamos una solidaridad universal nueva.”

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO I. Lo que le está pasando a nuestra casa

Para aquellas personas que tengan una visión reducida y para otras que, por cualquier otro motivo, lo prefieran, el resumen de cada capítulo lo encontrarán también en forma audiovisual.

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo I

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero

Resumen de la encíclica Laudato si. Lo que le está pasando a nuestra casa. Foto chimeneas industriales echando humo
Resumen de la encíclica Laudato si

 

La contaminación es un problema para la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Una solución meramente tecnológica es insuficiente y muchas veces incluso contraproducente.

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero y las medidas, cuando se toman, llegan demasiado tarde. La raíz del problema está en la cultura del descarte. Esta cultura no afecta sólo a las cosas, sino también a muchos seres humanos que son excluidos.

Calentamiento global

Los científicos están de acuerdo en que el calentamiento global es un hecho de graves consecuencias. Estas consecuencias afectan particularmente a muchos pobres ante la indiferencia general. Obligados a migrar, la comunidad internacional no los reconoce como refugiados.

Muchos de quienes ostentan el poder económico o político observan indiferentes, limitándose a enmascarar los problemas, sin atajar sus causas.

Indicadores de la situación actual son el agotamiento de los recursos naturales y el deterioro de la calidad del agua. El agua se está convirtiendo en mercancía en manos de multinacionales.

Resumen de la encíclica Laudato si. El agua es un bien escaso

Avaricia e inmediatismo

La forma inmediatista de entender la actividad comercial y productiva es fuente de depredación de los recursos naturales.

Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia. No tenemos derecho. No sólo mamíferos y aves, sino también hongos, algas, gusanos, insectos, reptiles e innumerable variedad de microorganismos necesarios.

Cuando únicamente se busca el rédito económico rápido, no se pone ningún interés en la preservación de los ecosistemas. A largo plazo los daños son muy superiores a los beneficios.

Ejemplo de ello son las propuestas de internacionalización de la Amazonia, las formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas y el daño sufrido por muchas barreras de coral.

Todas las criaturas están interconectadas y cada una de ellas debe ser valorada con afecto y admiración. Todos los seres nos necesitamos unos a otros. El ser humano es también una criatura de este mundo. La degradación ambiental también nos afecta.

Una forma insana de vivir

El crecimiento económico no ha supuesto un verdadero progreso integral. Vivir rodeados de cemento y ajenos a la naturaleza no es bueno para el ser humano.

Existe una ruptura de los lazos de integración y comunión social. El exceso de información dificulta la verdadera sabiduría que es fruto de la reflexión y el encuentro entre personas. Además, una comunicación mediada por internet soslaya los desafíos que implican las relaciones reales con los demás.

Los pobres son excluidos

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una favela. Al fondo se ven bloques de apartamentos.
Resumen de la encíclica Laudato si. Millones de personas son excluidas, invisibles para los medios de comunicación

El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos. Millones de personas resultan excluidas, invisibles para los medios de comunicación. En lugar de ponerse en el lugar de los pobres y pensar en un mundo diferente, algunos piensan que la única solución está en reducir la natalidad.

La inequidad no afecta solo a individuos, sino a países enteros. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control. Sin embargo, durante siglos, el Norte ha estado depredando recursos naturales en el Sur y esa “deuda ecológica” no es reconocida.

El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo. Un clamor que nos reclama otro rumbo. Hay, sin embargo, demasiados intereses particulares. El fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente se debe al sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo.

Perspectivas de futuro

Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras. Los políticos, sin embargo, carecen de amplitud de miras. Están cediendo ante el poder financiero que no está dispuesto a perder ocasión de lucro. Hay, no obstante, ejemplos positivos en algunos países.

Al mismo tiempo, crece una ecología super­ficial o aparente que consolida un cierto adormeci­miento y una alegre irresponsabilidad.

Ante esta situación, están quienes esperan que la solución venga de los avances tecnológicos. En el otro extremo, otros piensan que el ser humano es en todo caso destructor de la naturaleza. Entre ambos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros con objeto de encontrar respuestas integrales.

No es misión de la Iglesia proponer soluciones concretas. Pero sí hay que decir que el actual sistema mundial es insostenible porque hemos perdido de vista la finalidad de la acción humana.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO II. El misterio del Universo

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo II

Naturaleza y creación

Para la tradición judeocristiana, decir “creación” es más que decir “naturaleza”. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona. La creación, en cambio, es vista como un regalo de Dios. Realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal.

Por otra parte, el pensamiento judeocristiano desmitificó la naturaleza. Esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso sin límites.

La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva. Sin embargo, puede también agre­gar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos.

Los seres vivos no son cosas

El ser humano implica una novedad no plenamente explicable por la evolución. Consideramos al ser humano como sujeto y nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

Resumen de la encíclica Laudato si. Primer plano de una vaca rubia. Al fondo más vacas
Resumen de la encíclica Laudato si. Sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana

Pero sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. El ideal de Jesús está en las antípodas de semejante modelo.

El fin último de las demás criaturas no somos nosotros. El fin de todas las criaturas es Dios. Con nosotros y a través nuestro avanzan hacia la plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo.

Ver a Dios en todas las cosas

El ser humano es imagen de Dios. Eso no debería llevarnos a olvidar que todo el universo material refleja el amor de Dios. Ese amor inspira en nosotros el deseo de adorar al Señor en todas sus criaturas y juntamente con ellas.

Todo es hechura de Dios y, por eso, todos formamos una especie de familia universal. Esto no significa olvidar la especificidad del ser humano. Como tampoco puede llevarnos a una divinización de la tierra.

Dignidad de la persona humana

Nuestra responsabilidad es cuidar de la creación, no olvidando la dignidad de la persona humana. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en peligro de extinción, mientras permanece indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada.

Cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie queda excluido de esa fraternidad. El corazón es uno solo. La misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en relación con el ser humano.

Función social de la propiedad privada

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una alambrada (parece la valla de Melilla)
Resumen de la encíclica Laudato si. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada.

Creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe tener una vertiente social. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó siempre su función social.

El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Nadie puede apropiárselo en beneficio exclusivamente propio.

Para que Dios sea todo en todos

Jesús estaba lejos de las filosofías dualistas que más tarde desfiguraron el Evangelio. Jesús trabajó con sus manos, santificando de este modo el trabajo.

Pero el Nuevo Testamento no solo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso. Esto nos proyecta al final de los tiempos, cuando “Dios sea todo en todos” (1 Cor 15,28).

De este modo, las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, sino incorporadas a un destino de plenitud en Cristo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO III. Raíz humana de la crisis ecológica

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo III

 

Es necesario reconocer la raíz humana de la crisis ecológica. Propongo que nos detengamos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de seis aviones de guerra volando juntos
Resumen de la encíclica Laudato si. Riesgo tremendo de que la tecnociencia y el poder económico para utilizarla esté en muy pocas manos.

La tecnociencia bien orientada puede mejorar la calidad de vida del ser humano, pero estos conocimientos científicos y, sobre todo, el poder económico para utilizarlos están en manos de muy pocas personas que tienen, de este modo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Esto supone un riesgo tremendo.

La tecnociencia como ideología

El problema fundamental es, sin embargo, más profundo. El ser humano ha asumido la tecnología y su desarrollo como un paradigma homogéneo y universal. De este modo se ha considerado la naturaleza como algo informe y totalmente disponible para su manipulación. Esto ha llevado a la idea de un crecimiento ilimitado que supone la mentira de una disponibilidad infinita de los bienes del planeta.

La metodología y los objetivos de la tecnociencia se han convertido así en una cosmovisión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Esto ha vuelto contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser, al menos en parte, independientes de la técnica y de su poder globalizador y masificador.

Por otra parte, la economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano.

Además, la especialización propia de la tecnología dificulta grandemente una visión de conjunto. Esto tiene como consecuencia una enorme dificultad para ofrecer soluciones globales. Por eso tampoco pueden reconocerse verdaderos horizontes éticos de referencia.

Necesidad de ampliar horizontes

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Es necesaria una mirada distinta, ampliar horizontes.

Por otra parte, la gente ha dejado de confiar en un mañana mejor. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología. Vivimos, además, acelerados y resulta difícil recuperar la profundidad de la vida.

Es necesaria una valiente revolución cultural. Recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano.

Antropocentrismo deshumanizante

El antropocentrismo moderno ha colocado la razón técnica sobre la realidad. Una presentación inadecuada de la antropología cristiana ha contribuido a ello, como si el cuidado de la naturaleza fuera cosa de débiles. Que el hombre sea “señor” del universo no puede interpretarse como dominio despótico, sino como responsabilidad.

Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la base misma de su existencia se desmorona.

Dado que todo está relacionado, tampo­co es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto.

Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo de­más se vuelve relativo.

Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inme­diatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotrá­fico, el comercio de diamantes ensangrentados o de pieles de animales en vías de extinción?

El trabajo es una realidad humana, no sólo económica

Cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto en la que aparecen dos trabajadores
Resumen de la encíclica Laudato si. El trabajo tiene valor en sí mismo. Dar dinero a los pobres debería ser algo puntual. A los pobres hay que facilitarles que puedan ganarse la vida por sí mismos.

El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de ma­duración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución pro­visoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo.

Para que ello sea posible, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. De hecho, existe una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial con un gasto mucho menor de territorio y de agua. Una libertad económica solo proclamada deteriora el acceso al trabajo y deja fuera a la mayoría.

La investigación

El Catecismo enseña que las experimentaciones con animales sólo son legí­timas «si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas».

No sería legítimo frenar la investigación, pero sí poner límites éticos a una actividad humana que es una forma de poder que tiene muchos riesgos.

Es difícil emitir un juicio general sobre el desarrollo de organismos genéticamente modificados (OMG). De hecho, las mutaciones genéticas también se dan en la naturaleza de forma espontánea. Pero en la naturaleza estos procesos son muy lentos.

Se debería investigar de forma libre e interdisciplinar acerca del daño que pueden causar los cereales transgénicos a los seres humanos.

Por otra parte, es preocupante que, cuando algunos movimientos ecologistas reclaman ciertos límites a la investigación científica, no apliquen estos mismos principios a la vida humana.

Se suele justificar que se traspasen todos los lími­tes cuando se experimenta con embriones huma­nos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarro­llo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO IV. Una ecología integral

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo IV

El medio ambiente

La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan.

Cuando se habla de “medio ambiente” nos estamos refiriendo a la relación que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo ajeno a nosotros, como un mero marco de nuestra vida. No hay una crisis ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

Las distintas criaturas se relacionan conformando unidades mayores que hoy llamamos “ecosistemas”. Dichos ecosistemas deben ser tenidos en cuenta por su valor intrínseco y no solo para determinar su uso racional.

Todo está relacionado y, por eso, la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana. Además, lo que sucede en una región repercute sobre las demás.

Una riqueza cultural que está en peligro

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una mujer y una niña con trajes típicos de Perú
Resumen de la encíclica Laudato si. Muchas culturas están en peligro de extinción y ello es preocupante.

La ecología supone también el cuidado de la riqueza de las distintas culturas, no sólo del pasado, sino muy especialmente del presente.

La actual economía globalizada tiende a homogeneizar las culturas. La inmensa variedad cultural es un tesoro del que no podemos prescindir. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse.

La desaparición de una cultura pue­de ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la al­teración de los ecosistemas.

Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes y sus tradiciones culturales. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de sus antepasados que descansan en ella. Un espacio sagrado con el que interactuar para mantener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, están siendo despojados de sus tierras para dedicarlas a grandes proyectos extractivos y agropecuarios que no tienen en cuenta su degradación.

Crisis social

A veces es encomiable la ecología humana que pueden desarrollar los pobres en medio de tantas limita­ciones.

Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensa­ción de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede más.

Dada la interrelación entre el espacio y la conducta humana, hace falta cuidar el diseño de las ciudades de modo que se facilite nuestra sensación de arraigo.

No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Por eso, si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar.

La calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitan­tes.

Pero, si las ciudades son muchas veces deshumanizantes, no podemos olvidarnos de quienes viven en zonas rurales. Allí donde muchas veces no llegan los servicios esenciales y hay traba­jadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna.

El propio cuerpo

La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger el mundo entero como regalo de Dios. Una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica de dominio sobre la creación. La valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente.

El bien común

El bien común presupone el respeto a la persona humana. También reclama el bienestar social de forma especial de la familia, que es la célula básica de la sociedad. Finalmente, el bien común requiere la paz social. Esta paz no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva. Toda la sociedad –de manera especial el Estado- tiene la obligación de defender y promover el bien común.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un niño pobre con rostro compungido
Resumen de la encíclica Laudato si. Opción preferencial por los más pobres.

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde cada vez más personas son descartadas, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.

La noción de bien común incluye también a las generaciones futuras. Desarrollo sostenible equivale a solidaridad intergeneracional. Las predicciones catastrofistas ya no pueden ser miradas con desprecio. A las generaciones futuras podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad.

La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural que acompaña al deterioro ecológico. Muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO V. Algunas líneas de orientación y acción

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo V

 

Para abordar los problemas de fondo es indispensable un consenso mundial.

El movimiento ecológico mundial ha hecho ya un largo recorrido gracias al esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, por falta de decisión política, las Cumbres mundiales sobre el ambiente no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.

El cambio climático

En lo relacionado con el cambio climático, los avances son muy escasos. Algunas estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales. De este modo se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente.

La estrategia de la compraventa de “bonos de carbono” puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes.

Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes. También es cierto que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello necesitan contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta.

Resumen de la encíclica Laudato si. Dibujo que representa la exportación de residuos radiactivos del norte al sur.
Resumen de la encíclica Laudato si. Intolerable que los países ricos exporten su contaminación a los países pobres.

Por otra parte, hacen falta marcos regulatorios globales que impidan acciones intolerables, como es el hecho de que países poderosos exporten sus residuos e industrias altamente contaminantes a otros países.

La protección de las áreas marinas más allá de las fronteras na­cionales continúa planteando un desafío especial.

Inmediatismo y corrupción de la política

Estamos en un escenario de debilitamiento de poder de los Estados nacionales frente a los poderes financieros internacionales. Por ello, es necesaria la maduración de instituciones internacionales con poder sancionador. Las autoridades de estos organismos deberían ser designadas equitativamente entre los gobiernos nacionales.

Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no están dispuestos a tomar medidas que puedan afectar al nivel de consumo o pongan en riesgo inversiones extranjeras. La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, priman los principios éticos sobre el interés y se actúa buscando el bien común a largo plazo.

Mientras el orden mundial elude sus responsabilidades, la instancia local está demostrando que es posible. Por ejemplo, en algunos lugares se están desarrollando cooperativas para la explotación de energías renovables que permiten el autoabastecimiento e incluso la venta de excedentes.

Es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las políticas relaciona­das con el cambio climático y la protección del medio ambiente cada vez que cambia un gobierno. Por eso, frente a la corrupción, es necesaria la presión de la población que fuerce una decisión política.

La previsión del impacto ambiental de cualquier proyecto requiere procesos políticos transparentes y consensuados. Esta transparencia es lo contrario de la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental a cambio de favores.

Además, la cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al interés privado, contribuye al acortamiento de los trámites o a la falta de transparencia.

El estudio del impacto ambiental de cualquier proyecto debería ser siempre previo a su desarrollo. En caso de duda, debería detenerse o modificarse.

Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero debería quedar claro que la rentabilidad no puede ser el único criterio.

El poder financiero

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una de las torres Kio de Madrid, sede de lo que era Caja Madrid. La foto dice: My beautiful picture
Resumen de la encíclica Laudato si. Salvación de los bancos a toda costa, sin reformas en profundidad, muestran el dominio absoluto de las finanzas.

Pensando en el bien común, necesitamos que política y economía actúen unidas a favor de la vida, especialmente la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin que estas medidas vayan acompañadas de una reforma en profundidad del sistema bancario, muestra el dominio absoluto de las finanzas. Este dominio llevará a nuevas crisis después una larga, dolorosa y solo aparente curación.

Hay que insistir en que la protección ambiental no puede asegurarse solo en base al cálculo financiero.

Redefinir el progreso

Cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los demás de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Sin embargo, tenemos que convencernos de que otro modo de producción y desarrollo es posible.

La diversificación productiva da amplísimas posibilidades a la inteligencia humana para innovar, proteger el medio ambiente y crear más fuentes de trabajo.

De todos modos, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo de modo que se pueda crecer sanamente en otras partes.

Es necesario redefinir el progreso. Los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. El discurso del crecimiento sostenible no es sino marketing.

El principio de maximización de la ganan­cia es una distorsión conceptual de la econo­mía.

Mientras unos sólo buscan el rédito económico y otros conservar o acrecentar el poder, el resultado son guerras o acuerdos espurios, mientras preservar el medio ambiente o cuidar de los más débiles se torna irrelevante.

Más allá de la ciencia

No se puede sostener que las ciencias empíricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad. Eso sería sobrepasar indebidamente sus confines metodológicos.

Por otra parte, cualquier solución técnica que pretendan aportar las ciencias será impotente para resolver los graves problemas del mundo si la humanidad pierde su rumbo. En todo caso, habrá que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus acciones.

La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Por ello debería haber un diálogo interreligioso en torno al cuidado de la naturaleza y la defensa de los pobres. Es imperioso también un diálogo entre las ciencias mismas. Finalmente es necesario que los propios ecologistas dejen atrás sus diferencias ideológicas.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO VI. Educación y espiritualidad ecológica

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo VI

El consumismo

El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir. La realidad es que, quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero.

Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. La obsesión por un estilo de vida consumista será el origen de violencia y destrucción recíproca. Especialmente si sólo unos pocos se la pueden permitir.

Un estilo de vida alternativo

Sin embargo, no todo está perdido. Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre quienes tienen poder político, económico y social. Ello nos recuerda la responsabilidad de los consumidores.

Se puede desarrollar un estilo de vida alternativo. Estamos ante un desafío educativo. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo. Para que la norma jurídica sea efectiva, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas.

Una buena educación escolar en edad temprana coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero hay que destacar la importancia central de la familia. La familia es el lugar de la formación integral.

A la política y a las diversas asociaciones les compete la concientización de la población. También a la Iglesia.

Una espiritualidad ecológica

Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe. Lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo excusa de realismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos y se vuelven incoherentes. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios no es algo opcional, ni un aspecto secundario para el cristiano.

Sin embargo, no basta la conversión personal. La conversión ecológica que se requiere, tiene que ser también una conversión comunitaria. El creyente no contempla el mundo desde fuera, sino desde dentro.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un gorrión
Resumen de la encíclica Laudato si. Vivir el presente y valorar lo pequeño

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida y alienta un estilo de vida profético y contemplativo. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño. Agradecer las posibilidades que ofrece la vida, sin apegarnos a lo que tenemos, ni entristecernos por lo que no poseemos.

La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad, sino todo lo contrario.

No es fácil desarrollar esta sana humildad, si excluimos a Dios de nuestra vida, si nuestro yo ocupa su lugar.

La paz interior

Muchas personas expe­rimentan un profundo desequilibrio que las mue­ve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrede­dor.

Fotografía de Doña Elvira (cf. artículo "Una santa de nuestros días")
Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de Doña Elvira. Paz interior

La paz interior es una actitud del corazón. Es vivir todo con serena atención. Es estar plenamente presente ante alguien, sin estar pensando en lo que viene después. Consiste en entregarse a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido.

Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Es la misma gratitud que nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control.

La lucha por un mundo mejor

Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que somos responsables por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.

Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de caridad y que de ese modo madura y se santifica.

No todos están llamados a trabajar directamente en la política, pero en la sociedad existen muchas asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano.

Encontrar a Dios en todas las cosas

Resumen de la encíclica Laudato si. Manos tendidas al cielo (foto)
Resumen de la encíclica Laudato si. Encontrar a Dios en todas las cosas

El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo inte­rior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las co­sas.

En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaris­tía, todo el cosmos da gracias a Dios. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial. El domingo es el día de la Resurrección, el «primer día» de la nueva creación.

Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. Las Personas divinas son relaciones sub­sistentes. Esto no sólo nos invita a admirar las múltiples conexiones que existen entre las criaturas, sino que nos lleva a descubrir una clave de nuestra propia realización.

María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Junto con ella, en la familia santa de Na­zaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. Él también puede enseñarnos a cuidar de este mundo que Dios nos ha confiado.

La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar. Junto con todas las criatu­ras, caminamos por esta tierra buscando a Dios. Él no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.

 

Resumen de la encíclica Laudato si