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Nulidad de la ordenación sacerdotal. Dibujo que representa un hombre sujetándose la cabeza con las manos en gesto desesperado y con tres signos de interrogación sobre la cabezaNo es una pregunta retórica ni mucho menos. Hace unos años, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos promulgó unas normas para el proceso canónico de nulidad de la ordenación sacerdotal. Esto significa que, de la misma manera que un matrimonio puede ser nulo, también puede ser nula una ordenación sacerdotal.

No estoy hablando de aquellos casos en los cuales se haya dado una simulación del sacramento. Tampoco estoy hablando de los "curas secularizados", es decir, de aquellos sacerdotes que han perdido el estado clerical. Dichos sacerdotes continúan siéndolo de por vida (el orden sacerdotal imprime "carácter"), pero son liberados de todas las obligaciones y privados de todos los derechos inherentes al sacerdocio. Resumiendo: pueden casarse, tienen prohibido celebrar sacramentos y no están obligados a rezar la Liturgia de las Horas. En cualquier caso, esto no afecta al ejercicio del ministerio que hubiera tenido lugar con anterioridad a dicha pérdida del estado clerical y, por consiguiente, se trata de un asunto ajeno al tema que nos ocupa.

1.  Nulidad  de la ordenación sacerdotal. Una posibilidad nada remota

Nulidad de la ordenación sacerdotal. Dibujo de sacerdote sonriente y revestido con una casulla rojaLa cuestión que estoy planteando aquí se refiere a aquellos varones en los cuales parecen concurrir todos los requisitos necesarios para ser ordenados, pero que -pasado un tiempo- se descubre que no era así... O, lo que es peor, no llega a descubrirse nunca.

Tomaremos como base el estudio de J. San José Prisco. Se trata de una actualización de un estudio anterior del mismo autor. También puede consultarse con provecho el erudito artículo de A. González Martín.

Para que el sacramento del orden sea válidamente recibido, es necesario que:

  • El ministro que administre el sacramento sea obispo
  • Se observen los ritos esenciales del sacramento
  • El sujeto:
    • sea varón
    • esté válidamente bautizado
    • tenga intención de ser ordenado (libertad)

Nulidad de la ordenación sacerdotal

Si falta una de estas condiciones, el sacramento no habría sido válidamente administrado. Por consiguiente, el sujeto en cuestión no sería sacerdote. El problema radica en que este hecho sería con toda probabilidad ignorado por los fieles que le fueran encomendados. Siendo también ignorado por sus superiores e incluso por el propio sujeto.

Fotografía que representa el efecto dominóLa primera condición es más complicada de lo que parece, dado el efecto dominó que puede producirse en este proceso. Pero no nos detendremos en ella.

Tampoco entraremos en las cuestiones referentes al rito, la condición de varón del candidato o la validez del bautismo recibido.

Nos centraremos en la última cuestión que es la tiene una mayor complejidad. Resulta llamativo que, cuando se habla de la necesaria "intención", la cuestión se limite a una posible falta de libertad. Esta falta de libertad podría venir dada por:

  • Algún modo de violencia externa
  • El miedo grave (que no siempre sería causa de nulidad)
  • La amencia u otra enfermedad psíquica como causas que no necesariamente hacen nulo el sacramento, pero que sí impiden gravemente su ejercicio.

2.  La "intención" como requisito para la recepción válida del sacramento del orden

Llama mucho la atención que el legislador se limite a estos casos tan extremos. Extremos en el sentido de que la falta de libertad no sería atribuible al sujeto. Es importante señalar que la recepción de un sacramento no es una cuestión meramente jurídica.

Nulidad de la ordenación sacerdotal de presbíteros que están ejerciendo su ministerio

Y es preciso insistir en el hecho de que, si un sacramento es nulo, no lo es a partir del momento en el que se reconoce o declara su nulidad, sino que es nulo se incoe o no dicha nulidad.

Veamos esto con el tema del matrimonio que nos resulta mucho más familiar. Conocemos algunas parejas que han obtenido la nulidad de su matrimonio. Sabemos también de muchas otras que no han solicitado dicha nulidad. Bien podrían ser nulos muchos matrimonios que no se han disuelto por miedo o interés. Y también otros que no piden la nulidad, porque les basta con el divorcio. ¿Significa esto que los únicos matrimonios nulos son aquellos que han solicitado y obtenido dicha nulidad? Evidentemente no. Muchos matrimonios nulos nunca serán declarados tales porque -por cualquier razón- nunca fue solicitada la declaración de su nulidad.

Pues bien, dado que, en el caso del sacerdocio, la nulidad no parece tener ninguna ventaja sobre la simple pérdida del estado clerical, es fácil comprender que sea extremadamente infrecuente la declaración de nulidad  de la ordenación sacerdotal. Esto no garantiza, ni mucho menos, que sean igualmente infrecuentes las nulidades de facto.

Posibles causas de nulidad de la ordenación sacerdotal

Rechazo manifiesto del celibato, previo a la ordenación

Niña de meses y con gesto pensativoVolvamos a nuestra comparación con el matrimonio. Una posible causa de nulidad es ignorar o, peor aún, rechazar las connotaciones del matrimonio católico. Por ejemplo la indisolubilidad. ¿No habría un claro paralelismo con aquellos seminaristas que, previo a su ordenación, no tienen intención de guardar el celibato?

Se podría responder que la indisolubilidad es esencial al matrimonio, mientras que el celibato no es esencial al orden sacerdotal. No es éste el lugar para analizar un asunto que es más complejo de lo que puede parecer. Baste decir que, si en este momento el celibato es una condición para el sacerdocio católico, alguien que tenga la intención (incluso abiertamente declarada) de no cumplir con dicha condición, parece bastante claro que su "intención" de recibir el sacramento se vería fuertemente comprometida.

Falta de madurez humana

Y, ¿qué pasa con la madurez humana? ¿Acaso es necesaria para recibir válidamente el sacramento del matrimonio, pero no lo es cuando se trata del sacramento del orden? ¿Alguien incapacitado para asumir las responsabilidades inherentes al matrimonio puede ser considerado capaz para asumir la responsabilidad de los fieles a él encomendados? ¿Acaso alguien incapaz de una relación afectiva satisfactoria puede ser considerado apto para recibir válidamente el sacramento del orden?

Falta de fe o desprecio de los sacramentos

Pero, más allá de estas cuestiones, la cuestión fundamental es ésta: ¿se puede decir que existe verdadera "intención" en aquellos casos en los que falta la fe o en la que hay un claro desprecio de los sacramentos?

Dibujo de buho posado encima de un libroVolvamos a la comparación con el matrimonio. Se puede argumentar que muchos católicos reciben el sacramento del matrimonio sin una preparación adecuada.  La ordenación sacerdotal, en cambio, supone unos estudios de Filosofía y de Teología que duran al menos cinco años. Esto es cierto. Sin embargo, la fe es algo que no tiene nada que ver con los estudios cursados. Ocurre con frecuencia que el sujeto se atrinchera en sus ideas preconcebidas acerca de la fe, de la Iglesia o/y del sacerdocio, haciéndose impermeable a la formación que recibe. En estos casos, el estudio no supone una preparación al sacramento, sino unas herramientas a ser usadas en beneficio propio. La formación provee al sujeto de las "respuestas correctas" que debe dar a sus formadores para ser admitido a las órdenes.

3. Las graves consecuencias que esto tiene para la vida de la Iglesia

Es preocupante que la nulidad del sacerdocio se estudie únicamente desde el punto de vista del Derecho Canónico que, en definitiva, es el punto de vista del sacerdote inválidamente ordenado. Desde dicho punto de vista es razonable indicar que, en caso de duda, lo mejor es reducir al sujeto al estado laical o, como se prefiere ahora, "pérdida del estado clerical".

Desde el punto de vista del sujeto, la nulidad y la pérdida del estado clerical tienen consecuencias similares. No sucede lo mismo con las personas que, por ejemplo, estuvieron asistiendo con regularidad a las eucaristías celebradas por este supuesto sacerdote.

Si el sujeto fue en su momento válidamente ordenado, pero después -por los motivos que sean- perdió su condición de clérigo, ésa es una cuestión que pertenece exclusivamente a su conciencia y no hay más que hablar. Pero si el sujeto no fue válidamente ordenado, entonces no celebró ninguna eucaristía, ni perdonó los pecados a nadie, etc.

Porque, si una ordenación ha sido nula, también son nulos todos los sacramentos administrados por el falso sacerdote (salvo el bautismo, que es válido aunque el ministro no sea sacerdote).

Dadas las actuales circunstancias, es en extremo relevante una respuesta no tanto jurídica, cuanto teológica a las consecuencias que una ordenación nula tiene para los fieles cristianos que aquí son, una vez más, los grandes olvidados.

4. Respuesta medieval a una cuestión diferente

PantocratorEn el siglo XIII, y referente a la validez de los sacramentos, surgió la cuestión de la moralidad de los sacerdotes. ¿Cómo puede transmitir la gracia alguien que no está en gracia? ¿Qué pasa si yo recibo un sacramento de la mano de un sacerdote indigno? La respuesta fue muy clara: Los sacramentos confieren la gracia "ex opere operato". Es decir, "por causa de la obra realizada". Esto significa que la eficacia del sacramento no proviene de la santidad del ministro, ni de la fe de quien recibe el sacramento, sino única y exclusivamente de la obra redentora de Cristo. El único que puede realizar la Salvación es Él.

Esto ha sido muchas veces malinterpretado, como si el sacramento actuase de forma automática y al margen de las personas que intervienen. Esto no es así y el "ex opere operato" debe ser entendido a la luz del "ex opere operantis" ("acción de quien actúa"). La Salvación es obrada por Cristo, pero no sin nosotros. Por parte del ministro, se requiere que tenga intención de hacer lo que hace la Iglesia. Por parte de quien recibe el sacramento, que no ponga obstáculo a la gracia.

 5. Como ovejas sin pastor

Última cena. Cuadro de Juan de JuanesEsta solución no es extrapolable a la cuestión que planteábamos al principio, pero sí debería suponer al menos un estímulo para un debate doctrinal en torno a una cuestión cuya urgencia no se puede ocultar sencillamente ignorándola.

Si en otros tiempos la moralidad de los sacerdotes tal vez no fuera mejor que la de ahora -entonces era más fácil pecar sin que nadie se enterase-, la fe, en cambio, era algo socialmente compartido. Hoy en día, sin embargo, es fundamentalmente la fe lo que se echa en falta y esta falta de fe alcanza a todos. De aquí la duda razonable acerca de la validez de no pocas ordenaciones (por falta de "intención" en el sujeto) y que esta duda se extienda también a la validez de muchos sacramentos administrados por verdaderos sacerdotes, cuando hay razones suficientes para dudar de lo que algunos entienden por intención de "hacer lo que hace la Iglesia", por ejemplo en el momento de celebrar la Eucaristía.

No hace falta decir que esto deja a los fieles cristianos en una especial situación de desamparo. Que a nadie le quepa la menor duda de que, aunque el éxodo de fieles tiene múltiples causas, ésta no es ni mucho menos la menor de ellas.

Declaración de nulidad del matrimonio católico. Fotografía del Papa FranciscoEl Papa acaba de publicar dos cartas apostólicas en forma de Motu Proprio. Una de ellas destinada a los fieles de la Iglesia oriental: Misis et misericors Iesus. La otra, que es de la que vamos a hablar aquí, modificará el Código de Derecho canónico respecto a la declaración de nulidad del matrimonio católico.

Mayor agilidad en la declaración de nulidad del matrimonio católico

Hablamos del motu propio Mitis iudex Dominus Iesus. Esta reforma tiene por característica fundamental una simplificación que ahorra tiempo y costes en la anulación del matrimonio católico.

Dibujo de un cardenalLa reforma, sin embargo, tiene una segunda consecuencia importante. Los obispos diocesanos van a tener un papel fundamental en los juicios de nulidad. Podrán juzgar por sí mismos cuando el caso sea evidente. Y podrán delegar cuando a ellos no les sea posible. Los obispados dispondrán de sus propios tribunales para juzgar de estas causas.

Queda abolida la sentencia de doble conformidad. Así pues, la sentencia afirmativa no recurrida será ejecutiva ipso facto. Hasta ahora era necesaria en cualquier caso una segunda sentencia.

La sentencia podrá ser recurrida a la Sede Metropolitana (arzobispado del que el obispado depende). Por lo que respecta a las Conferencias Episcopales, deberán ser sobre todo impulsoras del "ansia apostólica por llegar a los fieles dispersos", pero siempre respetando “el derecho de los Obispos de organizar la potestad judicial en la propia Iglesia particular”. Finalmente, siempre queda el recurso a la Sede Apostólica (Roma).

Reducir el número de recursos para la declaración de nulidad del matrimonio católico

Dibujo de corazón roto y con una tiritaLa declarada intención es reducir el número de recursos. Esto evidencia el convencimiento de que un gran número de solicitudes serán resueltas afirmativamente por las respectivas diócesis.

Esto significa, en definitiva, dar facilidad para la declaración de nulidad del matrimonio católico.

Se espera limitar así el tiempo de espera a un año como máximo. El Papa ha insistido en que deberán ser gratuitos. Aunque ha dicho también que se remunerará justamente el trabajo de las personas que se dediquen a ello. En cualquier caso, la reducción del tiempo y de los trámites debería abaratar los costes de manera drástica.

El Papa es consciente de que esto puede enviar un mensaje equívoco a personas poco conocedoras de la doctrina de la Iglesia y llevarlas a pensar en una especie de "divorcio" católico.

No anulación, sino declaración de nulidad del matrimonio católico

Órgano (instrumento de viento)Ante esto, es necesario decir que el matrimonio católico es indisoluble. "Nulidad" no es lo mismo que "anulación". Anular es dejar sin efecto. En cambio, declarar la nulidad del matrimonio es declarar que dicho matrimonio nunca existió. Lo que el obispo va a declarar no es que los miembros de la pareja "ya" no están casados... sino que nunca lo estuvieron, que es distinto.

Para que un matrimonio sea válido tiene que ser "rato" y "consumado". En algunos pocos casos el matrimonio puede ser nulo porque no ha sido consumado. Así sucedería, por ejemplo, si se demuestra que el varón ha sido siempre impotente. También sería nulo si, por ejemplo, el matrimonio fue fingido y nunca se consumó.

No obstante, el motivo más frecuente de nulidad está en la falta de consentimiento. Si, en otros tiempos, la falta de consentimiento podía venir motivada por la falta de libertad de alguno de los contrayentes (matrimonios concertados o novios amenazados), hoy en día el problema es básicamente la falta de fe o una comprensión inadecuada de lo que es el matrimonio católico.

Anillos Boda
Anillos Boda

Dice así Monseñor Luis Francisco Ladaria: "En los últimos tiempos surge la duda, que parece fundada, de que si todos los que se casan en la Iglesia conocen suficientemente estas enseñanzas y, por lo tanto, de si su consentimiento se refiere verdaderamente a ellas. De no ser así, su matrimonio sería nulo, es decir, no existiría de hecho. Y precisamente porque hay esta duda muchos deseaban ofrecer un medio rápido pero de confianza para resolverla y contribuir a pacificar la conciencia de muchos católicos''.

¿Pueden los pastores esperar impasibles que los matrimonios fracasen para declarar nulo aquello mismo que ellos bendijeron?

Esta reflexión suscita, sin embargo, dos cuestiones más allá de la medida paliativa propuesta por el Papa:

  1. Si la Jerarquía de la Iglesia es consciente de que muchos de los matrimonios que hoy se celebran son nulos porque los contrayentes desconocen -o rechazan- lo que significa el sacramento del matrimonio, ¿no se debería poner solución en origen, es decir negando el sacramento allí donde no se den las debidas garantías?
  2. El hecho de obtener la nulidad matrimonial no debería ser dispensa automática para poder contraer nuevo matrimonio. Las causas esgrimidas para la anulación del primer matrimonio bien podrían causar la nulidad del segundo.

Es un hecho que la intención es claramente pastoral. En primer lugar está el hecho de las personas divorciadas y vueltas a casar por lo civil. A estas personas se les está negando la comunión. Con esta reforma se resuelve ese problema. También se resuelve otro problema ligado a él: la sensación que todos teníamos de que, con paciencia y medios para pagar un buen abogado, la nulidad se la daban a todo el mundo.

Sin familias cristianas la Iglesia tiene los días contados

Dibujo de niño pensativo. Encima una frase que dice así: "De mayor quiero ser como esos cristianos que no salen en la T,V,"Pero hay otro problema que es más importante y que yo creo que subyace en todo esto. Se trata de la desbandada general de la Iglesia que se plasma de forma dramática en la falta de vocaciones. Durante muchos años -más de los que yo puedo recordar- la atención de la Iglesia se ha centrado en los niños. No se ha tenido suficientemente en cuenta que, para que el cristianismo cale verdaderamente en la sociedad, es necesaria la existencia de adultos que se tomen su fe en serio. Si la enseñanza recibida en la Iglesia no se corresponde con lo que el niño ve en su casa y en la sociedad en la que vive, dicha enseñanza está condenada al fracaso.

Parece ser que finalmente la Iglesia es consciente de que, sin familias cristianas, la Iglesia se viene abajo.

Se trata de un gran paso, ciertamente. De un paso que necesitará mucho más que la regularización canónica de un buen número de matrimonios civiles de cónyuges divorciados.