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¿Cómo ser cristiano en la época de la posverdad? Ante el reinado del Dinero y de la Mentira, al cristiano se le debería poder distinguir por su honestidad.

  • La sociedad occidental es mucho menos plural y libre de lo que nos quieren hacer creer.
  • Características fundamentales de dicha sociedad son la importancia dada a lo económico y la tolerancia hacia la mentira. Ambas cosas están en la fuente misma del Mal tal y como lo describen los Evangelios.
  • Sin embargo, los cristianos de los países del llamado Primer Mundo hemos hecho nuestra esta cultura y compartimos su escala de valores.
  • Por ello, para ser cristiano hoy, se requieren unas condiciones previas que antes seguramente no eran tan necesarias.

La falsa libertad de nuestras sociedades occidentales

Dibujo de un hombre con terno y corbata (parece que también con un pequeño bigote). Le escucha una masa de gente. El hombre dice: "¡Os ofrezco soluciones para mis problemas!"Existe hoy en día un consenso generalizado que caracteriza a nuestras sociedades occidentales como dotadas de un gran pluralismo. Este supuesto pluralismo sustenta a su vez el dogma de una tolerancia mucho más teórica que real. Nos imponen una lista de cuestiones ante las cuales hay que ser tolerante. Mientras tanto se reprime cualquier convicción que pretenda tener consecuencias más allá de lo estrictamente privado.

Lo primero que habría que preguntarse es de dónde nace esta autopercepción de pluralismo. Por ejemplo, el hecho de que hoy las personas no acepten los argumentos de autoridad no es una prueba de pluralismo. Esto es más bien algo que compartimos y que, por consiguiente, nos hace semejantes. A su vez, la intolerancia a los principios de autoridad no significa que no exista autoridad. Sucede que la autoridad no es claramente identificable. La comunicación no se realiza por medio de mandatos o argumentos, sino mediante la creación de estados de opinión. En realidad tampoco conocemos el sujeto que se comunica. Generalmente se desconoce de dónde surgen estas opiniones que nos son impuestas. A veces encontramos una vaga referencia a supuestas "investigaciones científicas" de las que no conocemos detalles ni autoría.

Signos de identidad de la sociedad actual

En esta sociedad que se considera a sí misma plural, pero que en realidad está totalmente teledirigida, podríamos describir numerosos signos de identidad. No obstante, con ello estaríamos describiendo rasgos superficiales, más o menos significativos o anecdóticos, poco más que meros síntomas. La intención de este artículo, sin embargo, es ir a las causas. Encontrar los verdaderos signos de identidad de la sociedad posmoderna.

Una sociedad donde priman los criterios económicos

Dibujo de un hombre cuyo cuerpo está rodeado por una esfera cuya superficie está cubierta de monedas de euro. La cabeza es una esfera igual, pero más pequeña. A su alrededor vuelan billetes de 100, 200 y 500 euros, que también alfombran el sueloPrimer signo de identidad es la exclusividad y generalización de los criterios económicos a todos los ámbitos de la realidad. Para que se entienda lo que quiero decir pondré un par de ejemplos.

  1. En el ámbito de lo laboral, antes primaba la estabilidad por encima de lo puramente económico. Esto tanto por parte de los empresarios como por parte de los trabajadores. Es lógico que el empresario busque obtener las mayores ganancias. Sin embargo, tener trabajadores con experiencia y comprometidos con la empresa puede ser una inteligente estrategia empresarial. Ahora, en cambio, parece que de forma generalizada han cambiado las políticas empresariales. La competencia feroz entre las empresas no se libra en el campo de la calidad. Son los bajos precios los que marcan la diferencia. De este modo, no interesa la profesionalidad, sino los bajos salarios y la flexibilidad en la contratación.
  2. Chiste de Forges alusivo al trabajo precarioEso, a su vez, hace que los jóvenes sientan que no vale la pena invertir tiempo ni esfuerzo en formación. Olvidan así que la finalidad de la formación no es exclusiva ni fundamentalmente económica. Por otra parte, ese economicismo hace que, en ocasiones, actuar con criterios éticos resulte poco menos que un excentricismo.

Acomodación a la mentira

El segundo signo de identidad de nuestra sociedad actual es la acomodación a la mentira. No estoy sugiriendo que mentir sea una novedad de nuestros tiempos. La mentira es de algún modo connatural al ser humano. Lo novedoso es la naturalidad con la que hoy aceptamos que insulten nuestra inteligencia mintiéndonos en la cara. Placa que representa tachada la palabra Truth (verdad en inglés)Y esto en todos los ámbitos en la vida.

Por ejemplo, es normal que un alumno que no ha hecho los deberes invente alguna excusa inverosímil para justificarse. Lo nuevo es que te nieguen en la cara lo que acabas de ver con tus propios ojos. Visto desde otra perspectiva, es por ejemplo normal que los adolescentes no crean en las advertencias de los adultos. Los jóvenes siempre han juzgado como exageración o pusilanimidad las advertencias de sus mayores. Lo nuevo es encontrar tantos niños resabiados. Piensan, además, que les mientes de forma interesada. Parece evidente que es a esto a lo que están acostumbrados.

Y algo todavía más sorprendente: hoy en día se acepta con mayor facilidad la mentira que la verdad. Esto, que no es totalmente nuevo, puede tener una explicación psicológica sencilla. Quien te miente, normalmente te dice lo que sabe que tú quieres oír. La verdad, en cambio, resulta en ocasiones muy molesta. ¿Cuál es entonces la novedad? La clave está en el discernimiento, fruto de la razón, que ayuda a distinguir entre deseo y realidad. Hoy en día, fruto de determinadas corrientes filosóficas que vienen desde Kant y que culminan en el llamado “pensamiento débil”, se ha esfumado la realidad, dejando a las personas inermes frente a la manipulación.

La posverdad en la política

Chiste. Aparece un pollo asándose en un horno. Enfrente se ve a media docena de pollos vivos que dicen: "y... ¿tú votaste esto?... ¿estás seguro que es por nuestro bien?"Y esto, que lleva tiempo siendo un hecho en las relaciones tanto personales como empresariales, ya está teniendo sus consecuencias políticas. Nuevamente digamos que el hecho de que los políticos mientan no es ninguna novedad. Lo novedoso es que ya no necesiten dar a sus mentiras una cierta verosimilitud. Parece que, cuanto peor mienten, más apoyos concitan. La palabra acuñada para expresar esta nueva situación es post-truth, traducida al español por posverdad, y declarada palabra del año  por el diccionario Oxford que la define como lo «relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal».

Ser cristiano en la época de la posverdad

Frente a esta situación, ¿qué tendríamos que hacer los cristianos? Porque la impresión es que ni están ni se les espera. No porque seamos minoría, ni porque seamos menos influyentes que otros grupos. En cierto sentido es más bien al contrario. Lo que nos hace invisibles es nuestro mimetismo. Hay destacados y muy conocidos miembros de la sociedad española que se dicen, y así pueden ser considerados, católicos practicantes. Y son precisamente estos dirigentes españoles quienes practican fervorosamente el más abierto neoliberalismo, al tiempo que llevan décadas lucrándose de la posverdad.

Fotografía en la que aparece un rebaño de ovejas caminando por el campoPero, ¿qué pasa con los cristianos desconocidos, con la gente en general que puebla nuestras parroquias? Pues, evidentemente, hay de todo como en botica. Pero, en general, llama la atención la falta de formación religiosa en todas las generaciones. Y no será por falta de clases de religión –eso sí, de todas las religiones en general en un totum revolutum-. Falta de formación, de la cual no es lo peor la falta de conocimientos, sino sobre todo la falta de vivencias, la ausencia de contexto. Religión que se nutre de un vago sentimiento de pertenencia carente de contenidos y de práctica verdaderamente religiosa. Reuniones que sirven para poco más que para conocer gente. Esto genera un cierto perfil que tiene unas características más políticas que propiamente religiosas. Podría decirse que se trata de un perfil de votante.

Dinero y mentira. Signos de identidad del Maligno

Tentaciones de Jesús. Cuadro de Carl Heinrich Bloch.

¿Cómo debería ser entonces un cristiano en la época de la posverdad? Decíamos que las dos características principales de nuestra época son el valorar todo en función del dinero y la tolerancia con la mentira. Pues bien, esto que resulta tan actual viene ya reflejado con claridad meridiana en un par de textos evangélicos. El primero dice así: “no podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13; cf. Mt 6,24). Servir al dinero es hacer del Dinero el eje de la vida, de manera que ocupe el lugar reservado a Dios.

El segundo es aquél en el que se llama al diablo “padre de la mentira”, aquél que miente porque le sale de dentro, porque todo en él es mentira (Jn 8,44). Podríamos decir que, para los Evangelios, la Mentira y el Dinero son dos formas de representar el fundamento de todo mal.

Las catequesis

Esto significa que hablar de Cristo dejando las cosas como están o hacer críticas a determinados aspectos de la sociedad o de los hombres y mujeres de hoy sin ir al fondo de la cuestión es traicionar a Cristo y a su Evangelio.

Así sucede, por ejemplo, cuando se reúne a los fieles para una supuesta formación que no pasa de ser, como mucho, terapia de grupo o, directamente, mero proselitismo carente de contenidos. Y así sucede también cuando la moral cristiana viene reducida a todo lo que tiene relación con la sexualidad, mientras otras conductas escandalosamente inmorales cuentan con todas las bendiciones o, al menos, con un silencio más que cómplice.

La honestidad como signo de identidad

Frente a esto y de modo semejante a cómo los paganos distinguían a los primeros cristianos por el amor que se profesaban entre ellos (cf. Hech 4,32-35), los hombres de hoy deberían distinguir a los cristianos básicamente por su honestidad en todos los ámbitos de la vida.

Alguien podrá argumentar que la honestidad no es una virtud teologal y, por consiguiente, no tendría por qué ser una virtud característica del cristiano. Cierto. Más aún, una fe no bien asimilada hace realmente difícil la honestidad, porque la honestidad lleva consigo la fidelidad a los propios principios y difícilmente puede ser fiel a sus principios quien los desconoce.

Insisto, no obstante o precisamente por ello, en que es la honestidad la virtud que debería caracterizar a los cristianos y, de hecho, aquello en lo que hoy en día se reconoce al verdadero cristiano.

Lo que hace de la honestidad una virtud especialmente valiosa en estos momentos es fundamentalmente su ausencia, de ahí que sea tan llamativa. El ser, además, una virtud que no requiere el don de la fe, hace que cualquier hombre pueda reconocerla. Y, sobre todo, es la honestidad la virtud más claramente opuesta a la avaricia y a la mentira. A ambas de manera conjunta. Es lo opuesto al todo vale que impera en nuestra sociedad occidental.

Honestidad como sencillez y transparencia

Al buscar un paradigma de hombre honesto podría pensarse en el verdadero filósofo. Curiosamente y dicho sea de paso, para la mujer, tradicionalmente la honestidad se ha usado como sinónimo de castidad (cf. 1 Tim 3,11). Pero, si tratamos de pensar en una sociedad donde la honestidad sea algo frecuente, entonces podemos imaginar una sociedad tradicional donde todo el mundo sabe quién es quién y donde traicionar la palabra dada sería la peor de las insensateces.

Ser cristiano en la época de la posverdad. Fotografía de una mujer joven que se quita la máscara¿Cuál es el perfil de ese cristiano del que estamos hablando? Los filósofos no abundan y los supervivientes de esa sociedad tradicional que acabamos de mencionar carecen de futuro. Esas personas honestas a las que yo me refiero son gente sencilla, que no se las dan de lo que no son, personas serviciales y agradecidas. Cercanas y sinceras. No son gente importante, con frecuencia no son tampoco gente ilustrada, sin embargo brillan con luz propia y se les reconoce enseguida. Hay muy pocos, cada vez menos, pero no me cabe la menor duda de que en sus manos está el futuro de la Iglesia.

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Por tantos

Por tantos

La entrevista

El Sr. D. Fernando Giménez Barriocanal es Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE (Conferencia Episcopal Española). La entrevista se llevó a cabo el 10 de junio de 2016 en el programa que lleva por título "El Cascabel". Este programa se emite en el canal de televisión 13tv, cuya propiedad la ostenta de forma mayoritaria la CEE. El Sr. Giménez no estaba en dicho programa a título privado. Estaba para presentar un libro en el que la Iglesia española rinde cuentas de su gestión económica.

El vídeo que aquí les presento es un fragmento que dura solamente 2 minutos, pues éste es el asunto que queremos tratar aquí. Quien desee escuchar la entrevista entera, puede verlo en: "Eficiencia en la gestión de la Iglesia con la "X" de la Renta"

Por tantos gastos inútiles que la Iglesia contribuye a generar

Y lo que el Sr. Giménez dice con claridad –mientras los periodistas presentes le corean- es que la Iglesia genera para el Estado español, es decir, para todos los españoles –sean creyentes o no- una riqueza que supone un porcentaje significativo del PIB. Concretamente el aspecto sacramental (bautizos, bodas, comuniones, etc.) genera medio punto del PIB y las fiestas un punto del PIB. A eso hay que añadir las actividades culturales con otros dos puntos. Todo eso, sumado, daría un 3,5% del PIB. Por tantos... millones de euros para la industria hotelera.

No habla aquí de los servicios que la Iglesia presta en el campo de la enseñanza o de la sanidad. De eso se habla más adelante. Aquí se habla de una riqueza en términos exclusivamente económicos. Sin embargo, se señala el carácter “cultural” de estos saraos. Entendemos que la palabra cultura está referida aquí a las tradiciones de nuestro pueblo. Sin embargo, no debería ser necesario recordar a nuestros pastores que su misión es transmitir la fe en Cristo, no colaborar a su descrédito. Por tantos... tablones y tantas cogorzas a la salud de la Iglesia.

Un estudio externo encargado por la CEE

Es importante subrayar que las afirmaciones del Sr. Giménez no son una desafortunada ocurrencia. Están avaladas por un estudio externo encargado a tal efecto por la propia CEE. Para que a nadie le quepa la menor duda de que las cifras se ajustan a la realidad. Nada más lejos de mi intención discutir la validez de estos datos. Está claro que la Iglesia genera un enorme negocio a su alrededor. Especialmente en el sector de la hostelería. Por tantos... restaurantes que viven gracias a la pastoral de la Iglesia.

La consideración que traigo hoy aquí no tiene nada que ver con las cifras económicas. La pregunta es otra y está en el nacimiento mismo de este blog. ¿Qué significa ser cristiano o/y pertenecer a la Iglesia católica? En este caso voy a analizar lo que todos ustedes han podido escuchar en el vídeo.

Y, para ello, hablaré de dos de los tres aspectos que señala el Sr. Giménez: las fiestas y los Sacramentos.

Las fiestas

San Fermín (por ejemplo)

Por tantos. Pamplona. Iglesia de san Lorenzo. Imagen de san Fermín en la capilla que lleva su nombreEmpezaré por lo que tiene una importancia secundaria desde el punto de vista de la fe. Las fiestas patronales. Ya que en el programa televisivo se mencionan expresamente las fiestas de san Fermín, nos centraremos en ellas. Que dichas fiestas tienen una fama considerable fuera de nuestras fronteras es algo fuera de toda duda. Que generen cuantiosas ganancias para la ciudad de Pamplona, es algo que cabe suponer, aunque ignoro las cifras. Ahora bien, qué tienen que ver estas fiestas con el cristianismo. Es algo que yo sugeriría como tesina de licenciatura. Puede tomar nota algún clérigo de esos que buscan un tema fácil para sacarse el título por la mínima.

¿De qué manera contribuye la celebración de san Fermín en la evangelización?

Dicha tesina podría comenzar por una encuesta. Realizada a pie de calle y en plenas fiestas patronales. La primera pregunta podría ser: ¿quién era san Fermín? Sin entrar en mucho detalle. A ver si alguien sabe, por ejemplo, en qué siglo vivió o qué tuvo su vida de extraordinario para que la Iglesia decidiera canonizarlo. Por cierto, que yo me acabo de enterar ahora mismo. No precisamente gracias a la televisión de los obispos, sino después de consultarlo en la inefable wikipedia. Porque, lo confieso, no tenía ni la más remota idea.

Por tantos. Fotografía de los encierros de los sanfermines. La imagen está tomada a la llegada a la plaza y se ve un montón de gente rodeando a los toros que no pueden avanzarAsí pues, desde órganos oficiales de la CEE manifiestan sin rubor sentirse muy orgullosos de que, gracias a su inestimable ayuda, cientos de miles de energúmenos inunden la ciudad de Pamplona. Visitas que tienen -muchas de ellas- el confesado objetivo de emborracharse.  Y también, si su economía se lo permite, asistir a las numerosas corridas de toros celebradas en "honor" de San Fermín.

El orgullo de nuestra Iglesia no reside en dar a conocer los méritos del santo en cuyo honor dicen celebrar estas bacanales. Ni siquiera en conseguir que alguna gente pise una iglesia –aunque sólo sea para no dormir en la calle-. No. El orgullo de nuestra Iglesia es que toda esa gente deje un montón de sus euros en la ciudad de Pamplona (básicamente en sus bares). Por tantos turistas y tantas horas de fiesta ininterrumpida.

Pero esto, que seguramente es lo más visible, es una fruslería si lo comparamos con lo que sucede con la segunda cuestión.

Los sacramentos

No entraré en el tema de las bodas. Es un hecho que, en todas las culturas y en todas las épocas, las bodas se han celebrado y se celebran con todo el boato que las familias han podido permitirse. Es sabido que mucha gente se casa por la Iglesia porque “es más bonito”. Sabemos también que, quienes así piensan, suelen invitar a más gente y organizar el mejor fiestón. Pero ésta es una cuestión con una larga tradición de la que habría mucho que hablar, pero que no es momento de discutir aquí. Aquí nos limitaremos a dar unas pequeñas pinceladas acerca de los llamados Sacramentos de Iniciación. Es decir: Bautismo, Confirmación y Eucaristía

No estoy diciendo que las celebraciones referidas a estos sacramentos –salvo seguramente las Confirmaciones- sean inapropiadas. Lo que estoy diciendo es que son un paripé que yo -hasta ahora- creía que la Iglesia simplemente toleraba como mal menor. Lo creía hasta que escuché las palabras del Sr. Giménez. Por tantos niños a los que se les hurta la mejor catequesis de la Eucaristía: la de la vida.

Como no tengo ninguna intención de realizar un estudio exhaustivo, me limitaré a decir cuatro cosas de las Primeras comuniones. Nada que no sepa todo el mundo.

Las primeras comuniones

Las primeras comuniones hace años

Cuando yo hice la Primera comunión, asistieron mis padres y algunos de mis tíos y primos. Fue por la mañana temprano y después nos fuimos todos a desayunar un chocolate, no recuerdo si fue con churros o con picatostes. No más de diez personas. En una terraza que, por supuesto, no habíamos reservado porque, además, era un día de diario. Yo llevaba un vestido precioso que le habían prestado a mi madre y del que guardo el único recuerdo de algunas fotos.

Les hablo de mi Primera comunión simplemente como testimonio de lo que era normal no hace tantos años. ¿A qué "cultura" o a qué "tradición" se refieren estos señores entonces? ¿Se puede llamar "tradición" a la transformación nada sutil de una fiesta religiosa y familiar Por tantos. Fotografía en la que aparece un restaurante preparado para una celebración de primeras comuniones. en un acontecimiento social señaladamente contradictorio?

Nada que ver lo "tradicional" con esos padres que tienen que pedir un préstamo para que sus hijos hagan su Primera … y última comunión. ¿Qué sentido tiene esto y por qué la Iglesia colabora activamente en una pastoral que se ha demostrado cuanto menos ineficaz? Por tantos niños que no vuelven a comulgar hasta el día de su boda.

Por tantos... sacrilegios

Cuando eres catequista de Primera comunión te das cuenta de que los padres te dejan a sus niños para que les des “clase” (así le llaman) durante tres años e incluso te dejan a los hijos en la misa de niños. Quiero decir que les dejan en la puerta y luego les vienen a buscar. Y tú preguntas a los niños y te das cuenta de que quienes de verdad están influyendo sobre ellos son sus padres (como debe ser) y lo que los padres les dicen. Y que no tienes nada que hacer. Pero a nadie parece importarle lo más mínimo. Más aún. Es posible incluso que algún niño no aparezca por catequesis … porque coincide con el entrenamiento de fútbol, y tampoco aparezca por la misa dominical, pero que eso no sea obstáculo para que el niño reciba la Primera comunión con el resto de sus compañeros.

Por otra parte ignoro en qué momento lo que hasta entonces era una fiesta privada y totalmente familiar se convirtió en una especie de boda. Ésta es la razón por la cual carezco de elementos de juicio para establecer la relación que sospecho existe entre la disminución de la fe y de la práctica religiosa con el aumento del gasto para celebrar no sé muy bien el qué. Por tantos que gastan lo que no tienen en celebrar lo que no saben.

Por tantos que no tienen para comer, mientras otros banquetean en nombre de Cristo

Lo que no puedo callar es que todo esto supone no sólo una utilización espuria de la Eucaristía, sino también una flagrante falta de comunión. Cosas ambas que, por cierto, no son sino expresiones distintas de una misma realidad.

¿Qué pasa -en estos tiempos de crisis- con aquellas familias que no pueden organizar a su hijo una fiesta equiparable a la del resto de sus compañeros? Es importante añadir que, dada la estructuración pseudoescolar de las primeras comuniones, dichos compañeros de Primera comunión serán también, seguramente, sus compañeros de clase... durante ese curso y los cursos venideros.

Comedores sociales en España (fotografía)
Comedores sociales en España

Esto recuerda mucho la situación que denunciaba san Pablo: «Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la Cena del Señor; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga» (1 Cor 11,20-21).

Por tantos que hacen la vista gorda a sabiendas

Y, cuando pensaba que esa aparente indolencia de la Jerarquía eclesiástica se debía básicamente a una cierta manga ancha frente a una opción más rigorista que podría dejar fuera a alguna gente recuperable, entonces, queridos lectores, me entero de que esta supuesta permisividad no era tal. Entonces me entero de que la Jerarquía eclesiástica tiene entre sus misiones la de velar por el bienestar, también material, de los españoles, aunque no pertenezcan a su rebaño. ¿Qué sería, si no, de esos enormes salones para bodas, ahora que la gente ya no se casa?

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Si la sal se vuelve sosa...

No voy a hablar de porcentajes de asistencia dominical a los cultos de las diferentes confesiones cristianas. Ya hay otros que se ocupan de esto, aunque sea para anunciar el fin del mundo.

Tampoco voy a entrar en las intenciones ni en las convicciones de los fundadores de la Unión Europea. Eso ya lo han hecho otros también.

La reflexión que yo querría hacer en este momento se refiere a dos cuestiones:

  1. A la Europa que efectivamente hemos construido.
  2. A que, más allá de que esta Europa se declare cristiana o laica -aunque no habremos de esperar mucho para que de facto termine siendo musulmana- los católicos guardan en ella un silencio que es necesario calificar de cómplice.

La Europa que hemos construido

Mapa de la Unión europeaLa idea de una Europa unida surgió poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial. La intención fue que nunca más volviera a suceder nada parecido.

En sucesivos pasos la unión económica se fue consolidando y anexionando nuevos países.

Tenemos unas instituciones supranacionales, una moneda común, un mercado común y unos derechos como ciudadanos (aquí un breve resumen).

El Estado del bienestar

Dibujo en el que aparece un rico (gordo y tomando un aperitivo) sentado encima de un pobre (muy delgado y a cuatro patas). Detrás del rico otro hombre mide la distancia entre ambos y dice: "Interesante... la distancia entre ricos y pobres es más pequeña que lo que creíamos..."Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la característica común de esta asociación de países que es la Unión Europea, es el llamado "Estado del bienestar" cuyo modelo, por cierto, no es único.

El Estado del bienestar significa básicamente que el Estado proporciona a sus miembros una cobertura social. Sanidad, educación, pensiones, subsidio de desempleo... corren por cuenta del Estado. Esto requiere una recaudación fiscal importante. Por ello, el fraude fiscal o una fiscalidad regresiva pone en grave riesgo dicho Estado de bienestar.

Por otra parte, es evidente que, para que en un país pueda llevarse a cabo un Estado de bienestar, es necesaria una cierta prosperidad. Sin prosperidad ni se podrían recaudar los impuestos necesarios, ni se podría atender a todas las necesidades.

Coto cerrado e insaciable

Aquí es donde la cosa se complica. Porque hoy en día nadie puede honestamente negar que la prosperidad de la que gozamos en Europa -a pesar de la crisis- es imposible de exportar al mundo entero.

Gráfico que representa el crecimiento del PIBEsta prosperidad requiere de un crecimiento constante, crecimiento que depende básicamente de un consumo creciente.

Entiendo que todas estas cosas son tan sabidas que parece superfluo mencionarlas. Y tampoco es éste el lugar -ni soy yo la persona indicada- para dar a nadie lecciones de economía. Intento únicamente recordar algunas cosas que nos pongan en situación.

La Europa en la que nos hemos convertido

No sé si alguna vez habrá existido esa Europa idílica de la que algunos hablan. En el siglo pasado, los antecedentes son dos guerras europeas que -más o menos justificadamente- fueron consideradas "mundiales". Tampoco voy a entrar en un debate histórico que está fuera de lugar para nuestro propósito.

O, tal vez, la Europa que siempre fuimos...

En el siglo XIX los pueblos europeos casi sin excepción dieron buena muestra de su carácter depredador. La colonización de África por parte de gran parte de los países europeos -de manera especial Inglaterra y Francia- fue un abuso de consecuencias dramáticas cuyo horizonte a día hoy es impredecible. El África que hoy conocemos o, mejor dicho, desconocemos, es en gran medida consecuencia de aquello.

Podríamos continuar nuestra historia marcha atrás en el tiempo. Nos encontraríamos con actuaciones aún menos edificantes. Algunas de ellas lo bastante complejas como para que no se puedan despachar en un par de párrafos.

El ombligo del mundo

Baste lo que hemos dicho para afirmar que no cabe duda de que aquellos polvos trajeron estos lodos. Empezando por creernos que el mundo era nuestro. Continuando por creernos que el mundo directamente éramos nosotros. Y terminando por el holocausto cuyas consecuencias no hemos empezado todavía a pagar. No hace falta ser analista político para darse cuenta de que gran parte de lo que está sucediendo ahora es consecuencia de aquello. Y esto no ha hecho más que empezar.

Una fortaleza sin valores y sin compasión

Si la sal se vuelve sosa. Foto de concertinas
concertinas

Basta con ver el telediario -cualquier día, a cualquier hora y en cualquier canal- para ver cómo se están construyendo por doquier muros -e incluso alambradas con concertinas- para impedir el paso a miles de refugiados y de inmigrantes.

Aún así, continúan y continuarán llegando... y continúan y continuarán muriendo en el Mediterráneo. Y nosotros continuamos con la absurda pretensión de ponerle puertas al campo.

En el caso de los subsaharianos podría entenderse por nuestra total ignorancia de lo que sucede en África. Ignorancia culpable y bochornosa, sobre todo porque se trata de un silencio casi impenetrable. Pero ahora, en el caso de los iraquíes y más especialmente de los sirios, no es ignorancia sino rechazo.

Quienes les llaman "goteras" o "plaga" están dejando muy clara la imagen que tienen de Europa. Esto me recuerda un pasaje de la Escritura que dice así: "No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto" (Exodo 22,20). Forasteros fuimos nosotros, concretamente los españoles, en medio mundo. ¿Ya se nos ha olvidado? ¿Acaso eran "goteras" nuestros compatriotas cuando fueron por ejemplo a Argentina huyendo de la miseria o de la guerra?

Foto de un muro de ladrilloHace unos días salió publicado un artículo con el título siguiente: "Europa se ha convertido en una fortaleza sin valores y sin compasión". Más allá del contenido del artículo, me quedo con este titular.

Lo que se nos viene encima y sus causas

Hoy en día prima lo "políticamente correcto". Y lo políticamente correcto es culpar a la mano ejecutora, el último eslabón de la cadena. Mientras, los verdaderos culpables no sólo se van de rositas, sino que frecuentemente pasan por grandes benefactores.

Foto de Damasco (Siria). La foto es anterior a la guerra.
Damasco (Siria)

En este caso, lo políticamente correcto es poner en el punto de mira a los terroristas. Al mismo tiempo se habla de la guerra siria como una guerra civil al uso. Y nadie habla de los refugiados iraquíes. Tampoco se habla ya de Líbano. Solamente se menciona a los palestinos y de refilón.

La supuesta lucha contra el terrorismo

Foto de la Catedral marionita en Beirut (Líbano)
Catedral marionita - Beirut (Líbano)

Ya nadie recuerda que Líbano era un país occidentalizado, próspero y mayoritariamente cristiano. Tampoco recuerda nadie cómo los palestinos, azuzados desde el sur por Israel, buscaron refugio en el Líbano. Hasta allí fue a buscarlos el ejército de Israel. De este modo -y con el pretexto de luchar contra el terrorismo de Hezbolá- comenzó una guerra que ha destruido Líbano y que no lleva camino de terminar.

Foto de niño palestino tirando piedras a un tanque israelí
Niño palestino enfrenta a tanque israelí

Aclaro que, cuando hablo de pretexto, no estoy poniendo en duda la existencia del terrorismo. Lo que digo es que, combatir al terrorismo con un moderno ejército es la mejor manera de asegurar en las víctimas de hoy los terroristas de mañana.

Imagen de la gran cruz de Isabel la Católica
Gran cruz de Isabel la Católica

Y ¿qué decir de Irak? Los iraquíes tenían por gobernante un sátrapa cruel que, además, estaba masacrando al pueblo kurdo que habitaba el norte del país. Pero este hombre tenía unas excelentes relaciones con occidente (en España le premiaron incluso con la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1974). La guerra contra Irak fue una invasión basada en una mentira que nadie se creyó en su momento y que los hechos confirmaron después.

Un analista político seguro que podría añadir muchas más cosas. Yo -que no lo soy- me quedo con el resumen de unas pocas cosas que son muy claras. El tandem Israel-Estados Unidos tiene un extraordinario interés en desestabilizar la zona en beneficio de Israel. Europa, por su parte, tiene intereses económicos muy importantes en Oriente Medio. Alemania tiene, además, grabado a fuego el holocausto (en la teología alemana es un leiv motiv). Así es que el silencio vergonzante, cuando no la colaboración (aunque discreta) están garantizados.

Los refugiados, víctimas por partida doble

¿Qué pasará en el futuro? Frente a los refugiados, el miedo a corto plazo está totalmente injustificado y es indecente usarlo como argumento. Decir que se pueden infiltrar terroristas -como se está diciendo en algunas localidades alemanas- es una infamia. Es cierto que los terroristas se pueden infiltrar en cualquier parte... por ejemplo entre los turistas que vienen en clase business. Más aún, cualquiera de nuestros vecinos puede ser un terrorista.

Los refugiados son gentes como nosotros que lo que quieren es vivir en paz. Por cierto, que muchos de ellos tienen estudios y las universidades alemanas ya están planteándose un sistema de becas para los refugiados. Una medida generosa e inteligente.

Sería, no obstante, ingenuo pensar que una llegada masiva de inmigrantes musulmanes a Europa no tendrá consecuencias a largo plazo. Baste recordar, recientemente, la guerra de los Balcanes. En el mundo occidental hablamos de "sociedad plural" para referirnos a lo que no pasan de ser diferencias de opinión o de ideología. Manejar una sociedad realmente plural puede llegar a ser la cuadratura del círculo. Pero es lo que hay y lo que nos hemos buscado.

Silencio cómplice de la Iglesia... si la sal se vuelve sosa...

En todos estos asuntos, la sociedad europea ha sido muy cobarde. Todos.

Los periodistas están en medio de la noticia. Algunos micrófono en mano esperando junto a las concertinas la llegada de los refugiados. Corriendo delante de ellos para no perderse la improvisada entrevista. Pero falta un análisis crítico de las noticias y, sobre todo, de sus causas.

Mientras, los debates políticos se centran en cuestiones locales repetidas hasta el hastío, especialmente en época de elecciones. Se nos hurta una visión global e internacional de la situaciones

Los gobiernos solamente han visto en el hecho un peligro para los planes de recuperación de sus propios países. Por su parte la oposición mide sus palabras (algunas denuncias podrían restarles votos). Por cierto, la única voz que se escucha es la de Angela Merkel, para gran disgusto de los alemanes y exponiéndose incluso a un batacazo electoral. En estos detalles está la diferencia entre un estadista y un cantamañanas.

El silencio de la Iglesia

Oír, ver y callar. Figuras hechas en la arenaY, en medio de todo esto, el silencio de la Iglesia (más allá del padre Ángel).

Puede que este silencio no llame la atención... pero ése sería el peor de los síntomas pues significaría que, ni está ni se la espera.

Una visita para canonizar a cinco beatos españoles y para bendecir a un presidente de gobierno

En marzo de 2003 comenzaba la guerra de Irak. Juan Pablo II se manifestó  - de forma muy tibia- contrario a la guerra y, en mayo de ese mismo año, visitaba España para la canonización de varios santos. Ni una mención a la guerra y, además, mostró como modelo de familia cristiana al dirigente político que había hecho de la guerra su bandera.

El papa Francisco

El primer viaje de Francisco I como Papa fue a Lampedusa en un gesto simbólico inédito. Pero, más allá del gesto simbólico, de la enérgica denuncia allí realizada, y del generoso ofrecimiento hecho en Roma un par de meses después, ¿por qué no se oye ahora su voz?

Y, ¿qué decir de los obispos españoles? Llevan en shock traumático desde marzo de 2013.

El Papa publicó recientemente una encíclica que ha causado un sordo revuelo en círculos católicos. En ella se deja muy claro el círculo vicioso que transforma el consumismo en explotación de la naturaleza y exclusión de los pobres (simultáneamente y por efecto de la misma causa). En dicha encíclica se dice claramente: "Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones" (Laudato si, n. 57).

Es muy importante una afirmación así venida de la jerarquía de la Iglesia. Pero se habla de la guerra como genérico y en futuro. A modo de advertencia. No se denuncia ninguna guerra concreta y, lo que es peor, se apunta al aire dejando que el lector poco avispado pueda fijar su atención en la dirección equivocada. Aunque las "nobles reivindicaciones" nos dejan leer entre líneas la auténtica dirección en la que van los tiros (literalmente).

Los obispos españoles

Mientras tanto, los obispos haciendo política interior, al menos en España. Saliendo a la calle cuando gobiernan "los otros". Guardando el más absoluto de los silencios cuando gobiernan aquéllos que se dicen católicos. No ejerciendo de pastores ni con los unos ni con los otros. Limitándose a negociar cuestiones económicas o endosando al Estado la tarea catequética que ellos son incapaces de llevar a cabo. Si la sal se vuelve sosa...

En el año 2003 los obispos españoles, en contra incluso de lo que había dicho el Papa -entre dientes, pero lo dijo- apoyaron al presidente que nos metió en una guerra en contra de la voluntad de los españoles y en contra de un país con el que siempre habíamos tenido buenas relaciones. El presidente era católico practicante, pero ningún obispo usó esa ventaja para interceder. Si la sal se vuelve sosa...

Los obispos hablan mucho del divorcio, del aborto, del matrimonio entre homosexuales, etc. Pero todavía no he oído a ningún obispo hablar de las causas actuales del sufrimiento humano. Paro, inmigración, violencia machista, ¡corrupción! Parece que nada de esto va con ellos. Si la sal se vuelve sosa...

Los medios de comunicación

En los medios de comunicación están apareciendo algunas voces para decir que no nos podemos quedar en la compasión hacia las víctimas del hambre o de las guerras, sino que tenemos que denunciar las causas que han provocado -y continúan provocando- esta situación.

Aunque esta lucidez se debe sobre todo al miedo por las consecuencias que esta invasión pacífica pueda tener sobre nuestro bienestar, es forzoso reconocer que es cierto. Más allá de la solidaridad con las víctimas, es necesario ir a las causas. Pero no de la forma que irónicamente sugería Maruenda esta mañana. Ciertamente no. Enviar tropas para "pacificar" una zona, es como apagar un fuego con gasolina. A lo mejor bastaría con no venderles armas. O con presionar a los pirómanos bomberos para que dejen de agitar el avispero con pretextos que no convencen a nadie.

Por cierto, que el medio de comunicación menos sensible con estos temas es... ¿A que no lo adivinan? Si la sal se vuelve sosa...

Como ovejas sin pastor

Y, ¿qué tiene que ver esto con los obispos? Pues mucho. Hoy, festividad de san Agustín, podríamos recordar muchas de sus homilías (y las homilías de muchos otros obispos de la antigüedad) donde lo doctrinal no estaba reñido -sino todo lo contrario- con los tirones de orejas bien concretos a los fieles a ellos encomendados.

Especialmente en las cuestiones que perjudican a otros. En nuestros días, sería muy de desear -por ejemplo- que algún obispo levantase la voz contra la corrupción que no es otra cosa que robarnos a todos, lo que perjudica de forma especial a los pobres. Me imagino a cualquiera de aquellos Padres de la Iglesia. No hubieran guardado silencio. Tampoco hubieran hecho un tratado sobre la corrupción. Los tratados los hacían sobre las verdades de la fe o sobre las herejías que surgían generalmente apoyadas por intereses políticos. Pero en sus homilías se despachaban a gusto. Y se les entendía de maravilla. De modo que, en un ambiente cosmopolita, pagano y con grandes luchas en el interior de la Iglesia (no imaginemos una situación cómoda), las iglesias se les llenaban a rebosar. Pero, ya se sabe, si la sal se vuelve sosa...

Talentos enterrados

La Iglesia tiene una enorme ventaja sobre los dirigentes políticos: no dependen de las urnas. Echamos de menos la denuncia profética de las situaciones de injusticia que se dan en el mundo. Ojo. Denuncias dirigidas a quienes pueden poner remedio (cada uno en el lugar que está). Sin demagogias y sin generalidades.

Y sin confundir la misión de la Iglesia que es doctrinal, pero no al margen de la realidad. Ambas cosas están unidas. De hecho hoy en día hay una notable dejación doctrinal. En contra de lo que alguno pudiera pensar, ello no lleva aparejado un mayor interés por la vida de la gente. Todo lo contrario. Hoy en día en la Iglesia no se escuchan -o se leen- más que generalidades (si la sal se vuelve sosa...). Una verborrea vacía, una cuidada ambigüedad, un buenismo totalmente falto de concreción.

Si la sal se vuelve sosa... el futuro de la Iglesia

Y, por cierto, ahora que tanto se reza para que Dios envíe vocaciones y que tantos esfuerzos se hacen para la realización de pastorales vocacionales y que tanto se habla de nuevas formas de vida consagrada... se me ocurre recordar el surgimiento de algunas congregaciones religiosas anteriores al siglo XIX (siglo en el que la decadencia ya era patente).

Visión de san Pedro Nolasco. Cuadro de Zurbarán
Visión de san Pedro Nolasco

A modo de ejemplo y por lo llamativo de su misión, se me ocurre mencionar la orden de la Merced. Es curioso ver cómo en la página oficial de la orden se "dulcifican" sus orígenes, haciéndolos tan generales que ya nada parece diferenciarlos de otras congregaciones. Si la sal se vuelve sosa...

Con este ejemplo no estoy sugiriendo una forma concreta de vida religiosa. Lo que intento explicar es que la fe no nos aleja de la vida, sino todo lo contrario. Y con esto no estoy -ni mucho menos- poniendo en cuestión la vida contemplativa.

Lo que digo es que la Iglesia no tendrá ningún futuro mientras continúe centrada en su propia supervivencia. Los grandes hombres y mujeres que hicieron grande a la Iglesia lo fueron porque estaban llenos de Dios por dentro y de generosidad hacia fuera.

"Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente" (Mt 5,13)

Los profetas del Antiguo Testamento

Para evitar malentendidos -en un sentido o en otro- digamos para empezar que la misión de los profetas del Antiguo Testamento no es una misión social, sino puramente religiosa. La misión del profeta es mantener la fe del pueblo. Por ello luchan de forma especial contra la idolatría. Esta idolatría es muchas veces explícita, pero también tienen que luchar a menudo contra otras formas más sutiles de idolatría.

La denuncia social forma parte del mensaje religioso de los profetas del Antiguo Testamento

Esto significa que la denuncia social que frecuentemente practican forma parte intrínseca del mensaje religioso. La predicación de los profetas del Antiguo Testamento es generalmente muy mal recibida por el pueblo. De hecho, un criterio para distinguir al verdadero del falso profeta es justamente el recibimiento que su predicación recibe. La adulación del falso profeta es siempre bien recibida, al tiempo que la verdad suele resultar molesta.

Los profetas del Antiguo Testamento son muchas veces invitados a marcharse o a meterse en sus asuntos, pero -y esto es importante- nunca son acusados de "hacer política". Molestaba su forma de hacer política, no el hecho en sí de que la hicieran.

Para no alargar de forma indebida este artículo, nos limitaremos a dar unas breves pinceladas de dos profetas que son particularmente claros respecto al tema que nos ocupa: Isaías y Amós.

AMÓS

A la muerte del rey Salomón (931 a. de C.), su hijo Roboam no logra evitar la secesión del norte del país. Jeroboam, que había sido persona de confianza del rey Salomón, se levantó contra su hijo y reinó sobre las diez tribus del Reino de Israel.  Fiel a Roboam permaneció al sur el reino de Judá.

Situación política y religiosa de Israel en tiempos del profeta Amós

Israel era más grande y rico que Judá, pero la falta de una tradición dinástica,  el tener en su seno una amplia población cananea y el estar más expuesto a influencias externas le hacían más vulnerable.

Según leemos en el primer libro de los reyes, Jeroboam favoreció un culto idolátrico y apóstata. Seguramente hizo esto para congraciarse con los cananeos de dentro y fuera del reino y también para reforzar su poder de puertas a dentro. La maniobra tenía mucho sentido: si los israelitas continuaban fieles a Yahweh, sus ojos permanecerían pendientes de Jerusalén que había quedado en territorio judío.

Además, Jeroboam tuvo que partir de cero a la hora de crear un estado. Ni capital, ni organización militar, ni aparato administrativo. Por todo ello, los comienzos fueron difíciles y la situación era más bien anárquica [1].

El profeta Amós

Los profetas del Antiguo Testamento. Jerusalén. Puerta de Damasco en 1900. Fotografía

Ésta era la situación cuando Amós, un pastor venido de Judá ("yo no soy profeta, ni hijo de profetas"), se fue al país vecino a hablar en nombre de Yahweh echando en cara a los habitantes de Israel su idolatría y su corrupción. La predicación iba además acompañada del anuncio del castigo divino que estaba por venir. El castigo, sin embargo, no durará para siempre y Amós anuncia la promesa divina de la vuelta del destierro y la restauración de su pueblo.

Contra el abuso de poder y la opresión de los pobres

 "Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen" (Amós 2,6-7).

"Detestan al censor en la Puerta y aborrecen al que habla con sinceridad! Pues bien, ya que vosotros pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casas de sillares habéis construido, pero no las habitaréis; viñas selectas habéis plantado, pero no beberéis su vino. ¡Pues yo sé que son muchas vuestras rebeldías y graves vuestros pecados, opresores del justo, que aceptáis soborno y atropelláis a los pobres en la Puerta!" (Amós 5,10-12).

Contra las mujeres ricas que banquetean mientras abusan de los pobres

"Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en la montaña de Samaria, que oprimís a los débiles, que maltratáis a los pobres, que decís a vuestros maridos: «¡Traed, y bebamos!»" (Amós 4,1)

Contra la idolatría y contra el culto que no va acompañado de la justicia

"Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrecéis holocaustos... no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comunión de novillos cebados. ¡Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero oír la salmodia de tus arpas! ¡Que fluya, sí, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne! ¿Acaso sacrificios y oblaciones en el desierto me ofrecisteis, durante cuarenta años, casa de Israel? Vosotros llevaréis a Sakkut, vuestro rey, y la estrella de vuestro dios, Keván, esas imágenes que os habéis fabricado; pues yo os deportaré más allá de Damasco, dice Yahveh, cuyo nombre es Dios Sebaot". (Amós 5,21-27).

Contra la hipocresía religiosa

A algunos les parece mal vender el trigo en sábado, pero no tienen ningún problema en pisotear al pobre. Dios no olvida ni se deja engañar.

"Escuchad esto los que pisoteáis al pobre y queréis suprimir a los humildes de la tierra, diciendo: «¿Cuándo pasará el novilunio para poder vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude, para comprar por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias, para vender hasta el salvado del grano?» Ha jurado Yahveh por el orgullo de Jacob: ¡Jamás he de olvidar todas sus obras! ¿No se estremecerá por ello la tierra, y hará duelo todo el que en ella habita, subirá toda entera como el Nilo, se encrespará y bajará como el Nilo de Egipto?" (Amós 8, 4-8)

ISAÍAS

Situación política y religiosa del reino de Judá en tiempos del profeta Isaías

Los profetas del Antiguo Testamento. Mapa de los reinos de Israel y de JudáDurante los años 735-733 (antes de Cristo), Ajaz rey de Judá pretendía solicitar "ayuda internacional" a Asiria contra el Reino de Israel que les estaba amenazando.

Isaías se presenta ante el rey para disuadirle de un pacto que pondría en peligro la Alianza con Yahweh. Isaías estaba convencido de que, si Dios había fundado Sión, se bastaría para su defensa. Años más tarde (ca. 701) se opuso con igual tenacidad y por los mismos motivos a la alianza de Judá con Egipto [2].

El profeta Isaías

Los profetas del Antiguo Testamento. Mapa de la antigua Mesopotamia
Mapa de la antigua Mesopotamia

El pueblo judío había perdido la fe en Dios y la había puesto en sus propias fuerzas; había olvidado la Alianza con Dios y pretendía aliarse con los pueblos que en ese momento controlaban su entorno geográfico, buscando en ellos su seguridad. Éste es el contexto en el que debemos leer el libro de Isaías.

El argumento de Isaías es sencillo: Dios se ha comprometido con vosotros y vosotros tenéis que poner la confianza en Dios y no en los poderes humanos.

Sencillo, pero no fácil. La situación del pueblo judío era extremadamente delicada: un país pequeño, en una zona fértil a orillas del mar ... Amenazados por las ansias imperialistas de Asiria y frecuentemente aliados del poderoso -y poco de fiar- Egipto.

Defensa arriesgada de la fe

Una cuestión que hay que tener en cuenta es que lo que estaba en juego era la supervivencia misma del yahvismo. Someterse al yugo de otro pueblo llevaba consigo adorar a sus dioses. Pero fiarse de Yahweh... era a los ojos de la prudencia humana prácticamente un suicidio.

La cosa es que, mientras el Reino de Israel sucumbió ante Asiria y sus habitantes dispersos por territorio asirio, el Reino de Judá conservó su identidad durante dos siglos más.

De las reprimendas de Isaías se desprende, no obstante que, a pesar de la convulsa situación geopolítica, había en Judá una nutrida élite económica que se permitía no pocos lujos. Es a estos a quienes Isaías dedica los textos que citamos a continuación.

Contra la hipocresía religiosa

Yahweh -por boca de Isaías- rechaza los ritos religiosos del pueblo judío por considerarlos una hipocresía. Lo que le agrada a Dios es el bien y la justicia:

"«¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? - dice Yahveh -. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones; y sangre de novillos y machos cabríos no me agrada, cuando venís a presentaros ante mí. ¿Quién ha solicitado de vosotros esa pateadura de mis atrios? No sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso me resulta detestable. Novilunio, sábado, convocatoria: no tolero falsedad y solemnidad.
Vuestros novilunios y solemnidades aborrece mi alma: me han resultado un gravamen que me cuesta llevar.
Y al extender vosotros vuestras palmas, me tapo los ojos por no veros. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están de sangre llenas: lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda" (Isaías 1,11-17).

Contra la corrupción

Fotografía panorámica de la ciudad de Jerusalén

El adulterio del que se habla en el texto no se refiere a las relaciones humanas. La adúltera es la ciudad de Jerusalén por haber olvidado a su Dios. Su adulterio se delata en que donde antes había justicia, ahora reina la injusticia:

"¡Cómo se ha hecho adúltera la villa leal! Sión llena estaba de equidad, justicia se albergaba en ella, pero ahora, asesinos. Tu plata se ha hecho escoria. Tu bebida se ha aguado. Tus jefes, revoltosos y aliados con bandidos. Cada cual ama el soborno y va tras los regalos. Al huérfano no hacen justicia, y el pleito de la viuda no llega hasta ellos" (Isaías 1,21-23)

Contra el lujo y la frivolidad

Isaías profetiza la suerte de las mujeres de Israel, porque no supieron estar a la altura. Mientras los maridos y los padres se enriquecían injustamente, ellas vivían lujosa y frívolamente. Pues esto se les va a acabar.

"Dice Yahveh: «Por cuanto son altivas las hijas de Sión, y andan con el cuello estirado y guiñando los ojos, y andan a pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas», rapará el Señor el cráneo de las hijas de Sión, y Yahveh destapará su desnudez. Aquel día quitará el Señor el adorno de las ajorcas, los solecillos y las lunetas; los aljófares, las lentejuelas y los cascabeles; los peinados, las cadenillas de los pies, los ceñidores, los pomos de olor y los amuletos, los anillos y aretes de nariz; los vestidos preciosos, los mantos, los chales, los bolsos, los espejos, las ropas finas, los turbantes y las mantillas". (Isaías 3,16-23)

Éstos son, en cambio, los planes amorosos de Dios para su pueblo

Esta destrucción, sin embargo, no será la última palabra de Yahweh. Tendrán una segunda oportunidad. Jesé era el padre del rey David. Así pues, "un vástago del tronco de Jesé" significa otro hijo de Jesé, es decir, otro David. La Iglesia ha visto siempre en este texto una profecía de la venida de Jesús.

"Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. (Isaías 11,1-8).

A MODO DE EPÍLOGO

Aunque los textos que hemos presentado aquí representan solamente una pequeña muestra y en modo alguno cabría hacer de ellos una prueba, sí son lo suficientemente significativos como para que podamos hacernos una idea del modo de hacer de los profetas del Antiguo Testamento.

Los profetas dei Antiguo Testamento no son activistas políticos ni predicadores profesionales

Dicho de otro modo: presentarlos como activistas políticos sería no sólo un anacronismo, sino sobre todo una falsificación. Pero presentarlos como predicadores religiosos tal como nosotros los conocemos sería un eufemismo y, además, sería identificarlos con un estamento clerical al cual ellos no pertenecían.

Los sacerdotes tenían necesariamente que pertenecer a la tribu de Leví y, como tales, tenían un reconocimiento inequívoco. En cambio los profetas no tenían un lugar propio en las estructuras de Israel ni de Judá. No eran enviados por las autoridades civiles ni religiosas. Dios los llamaba de forma individual y de ese envío no tenían aval humano ninguno. Es más, lo normal es que fueran muy mal recibidos cuando no directamente perseguidos y aún asesinados.

Los profetas del Antiguo Testamento no eran adivinos

Aunque muchas veces predijeron desgracias que efectivamente ocurrieron, los profetas del Antiguo Testamento no eran tampoco adivinos. Y, aunque tanto las características personales del profeta como la época y situación que le tocó vivir a cada uno fueron diferentes, lo que está en el fondo de todos ellos no es otro que el recordar al pueblo la necesidad de ser fieles a la Alianza con Yahweh. Esa fidelidad a Dios es inseparable de la justicia hacia los pobres.

Es importante señalar que los profetas del Antiguo Testamento no hablan de limosna, sino de justicia. Y, cuando hablan de justicia, hablan de aquellos que no se pueden defender, es decir, de los pobres en un sentido general. Es interesante, sin embargo, observar que en varias ocasiones se menciona también al "justo", es decir, aquél que -incluso pudiendo- no está dispuesto a apartarse de Dios para defenderse. Éste sería el caso del propio profeta al ser perseguido.

[1] Cf. John Brigth, Historia de Israel, pp. 236-247

[2] Ibid. pp. 305-310

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Ver: el drama de los refugiados

El drama de los refugiados. Foto de una columna de refugiados caminando junto a una carreteraEstos días nos están llegando noticias del colapso que la llegada masiva de refugiados está produciendo en las islas de Grecia. El drama de los refugiados. Familias enteras y con hijos pequeños que se disponen a atravesar media Europa a pie. Obligado peregrinaje hacia un futuro incierto.

Va a hacer dos años que publiqué un post sobre la guerra de Siria. Les recomiendo, además, esta breve charla que, de forma muy didáctica nos explica lo que está pasando en Siria.

Juzgar: nuestra actitud

Mientras tanto, en Europa se han llevado a cabo arduas negociaciones para admitir una cifra ridícula de refugiados. Después de un regateo vergonzoso, parece que finalmente vendrán 1.300 personas a España de un total de 35.000 en que ha quedado la inicial cifra de 40.000. El ministro de exteriores español argumentaba con nuestras cifras del paro, al tiempo que el ministro del interior, nuestro ínclito Jorge Fernández Díaz comparaba la llegada de refugiados con las goteras en una casa. Hace falta tener valor para comparar, como hace este señor, el drama de los refugiados con las goteras. Si los refugiados son las goteras, puede que algunos ministros sean las cucarachas.

El drama de los refugiados. Foto de niña refugiada siria con regalos navideñosEs cierto que el paro es un grave problema en España, pero estas gentes no son inmigrantes sino refugiados que huyen de una guerra que -por acción o por omisión- no nos es ajena. Por otra parte, mucho peor están en Grecia y -a falta de otras oportunidades- la mayoría de los refugiados terminarán quedándose allí. ¿Es legítimo pensar que ése es su problema?

Respecto al símil de las goteras... pues mira que va a tener razón el señor ministro. Hay un refrán español que dice: "el que al cielo escupe, en la cara le cae". A lo mejor no son goteras, sino los esputos de nuestra propia miseria moral.

Actuar: lo que estamos obligados a hacer

El drama de los refugiados. Foto de niño sirio en brazos de su madre con más personas"Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mateo 25,42-43). Alguien que se dice católico -y el ministro es del OPUS- no puede volver el rostro ante el drama de los refugiados.

Soy consciente de que estas cosas en España (no así en otros lugares) suenan a "buenismo" (especialmente en determinados ambientes). Pero ¿no es acaso cierto que España tiene capacidad de sobra para recibir a esos cinco mil refugiados que pretendían que acogiéramos? ¿Cuántos pueblos y ciudades hay en España? ¿No tiene cualquier pueblo mediano capacidad para servir de trampolín a una familia de refugiados? ¿No hay ya muchas familias españolas acogiendo niños bielorusos o saharauis para que puedan pasar el verano en España y sean atendidos también médicamente? Pues bien, cualquier pequeño pueblo podría acoger a una de estas familias por un periodo determinado de tiempo hasta que pudieran salir adelante por sus propios medios. No debería ser una cuestión únicamente económica, sino también humana.

Que nadie me diga que esto es una utopía. Estoy segura de que habría muchísima gente que lo haría con gusto. Tal vez fuera necesario un liderazgo moral... Personas con el poder suficiente para ser escuchadas...

Por cierto que hay silencios que matan (literalmente).

El drama de los refugiados. Foto de ojos mirando mapamundi con el centro en Siria

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Francisco I. Resumen de la enciclica Laudato si

Resumen de la encíclica Laudato si

SÍNTESIS. En la naturaleza todo está interrelacionado. Los seres humanos –a pesar de nuestra especificidad- no estamos fuera de la naturaleza, sino que formamos parte de ella. El cuidado de la naturaleza, la justicia hacia los pobres y la paz interior son realidades inseparables. Utilizar la naturaleza como objeto de uso y dominio lleva consigo la exclusión de los pobres y nuestro propio empobrecimiento humano y espiritual. Por otra parte, los cristianos tenemos una ineludible obligación hacia la creación y sabemos, además, que Cristo, por su resurrección, envuelve misteriosamente todas las cosas y las orienta a un futuro de plenitud.

Resumen de la encíclica Laudato si. En la imagen aparece una foto del Papa
Francisco I. Resumen de la encíclica Laudato si

Quien desee un resumen de la encíclica Laudato si respetando su tenor literal, puede descargarla en pdf en el enlace siguiente:

Laudato si - resumen por capítulos

Quien desee escuchar el resumen, puede descargarse el audio siguiente:

 

Resumen de la encíclica Laudato si de FRANCISCO I

El Papa comienza la encíclica afirmando sin rodeos que su intención es entrar en diálogo con creyentes y no creyentes, acerca de “nuestra casa común”.

Dice también que, lo mismo que a la hora de ser proclamado Papa, su inspiración ha sido S. Francisco de Asís quien “advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.

El Papa tiene puestos los ojos en los jóvenes a los que alude explícitamente para decir que están reclamando un cambio.

Frente a la negación y la indiferencia, necesitamos un cambio. “Necesitamos una solidaridad universal nueva.”

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO I. Lo que le está pasando a nuestra casa

Para aquellas personas que tengan una visión reducida y para otras que, por cualquier otro motivo, lo prefieran, el resumen de cada capítulo lo encontrarán también en forma audiovisual.

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo I

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero

Resumen de la encíclica Laudato si. Lo que le está pasando a nuestra casa. Foto chimeneas industriales echando humo
Resumen de la encíclica Laudato si

 

La contaminación es un problema para la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Una solución meramente tecnológica es insuficiente y muchas veces incluso contraproducente.

Estamos convirtiendo la tierra en un basurero y las medidas, cuando se toman, llegan demasiado tarde. La raíz del problema está en la cultura del descarte. Esta cultura no afecta sólo a las cosas, sino también a muchos seres humanos que son excluidos.

Calentamiento global

Los científicos están de acuerdo en que el calentamiento global es un hecho de graves consecuencias. Estas consecuencias afectan particularmente a muchos pobres ante la indiferencia general. Obligados a migrar, la comunidad internacional no los reconoce como refugiados.

Muchos de quienes ostentan el poder económico o político observan indiferentes, limitándose a enmascarar los problemas, sin atajar sus causas.

Indicadores de la situación actual son el agotamiento de los recursos naturales y el deterioro de la calidad del agua. El agua se está convirtiendo en mercancía en manos de multinacionales.

Resumen de la encíclica Laudato si. El agua es un bien escaso

Avaricia e inmediatismo

La forma inmediatista de entender la actividad comercial y productiva es fuente de depredación de los recursos naturales.

Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia. No tenemos derecho. No sólo mamíferos y aves, sino también hongos, algas, gusanos, insectos, reptiles e innumerable variedad de microorganismos necesarios.

Cuando únicamente se busca el rédito económico rápido, no se pone ningún interés en la preservación de los ecosistemas. A largo plazo los daños son muy superiores a los beneficios.

Ejemplo de ello son las propuestas de internacionalización de la Amazonia, las formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas y el daño sufrido por muchas barreras de coral.

Todas las criaturas están interconectadas y cada una de ellas debe ser valorada con afecto y admiración. Todos los seres nos necesitamos unos a otros. El ser humano es también una criatura de este mundo. La degradación ambiental también nos afecta.

Una forma insana de vivir

El crecimiento económico no ha supuesto un verdadero progreso integral. Vivir rodeados de cemento y ajenos a la naturaleza no es bueno para el ser humano.

Existe una ruptura de los lazos de integración y comunión social. El exceso de información dificulta la verdadera sabiduría que es fruto de la reflexión y el encuentro entre personas. Además, una comunicación mediada por internet soslaya los desafíos que implican las relaciones reales con los demás.

Los pobres son excluidos

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una favela. Al fondo se ven bloques de apartamentos.
Resumen de la encíclica Laudato si. Millones de personas son excluidas, invisibles para los medios de comunicación

El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos. Millones de personas resultan excluidas, invisibles para los medios de comunicación. En lugar de ponerse en el lugar de los pobres y pensar en un mundo diferente, algunos piensan que la única solución está en reducir la natalidad.

La inequidad no afecta solo a individuos, sino a países enteros. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control. Sin embargo, durante siglos, el Norte ha estado depredando recursos naturales en el Sur y esa “deuda ecológica” no es reconocida.

El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo. Un clamor que nos reclama otro rumbo. Hay, sin embargo, demasiados intereses particulares. El fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente se debe al sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo.

Perspectivas de futuro

Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras. Los políticos, sin embargo, carecen de amplitud de miras. Están cediendo ante el poder financiero que no está dispuesto a perder ocasión de lucro. Hay, no obstante, ejemplos positivos en algunos países.

Al mismo tiempo, crece una ecología super­ficial o aparente que consolida un cierto adormeci­miento y una alegre irresponsabilidad.

Ante esta situación, están quienes esperan que la solución venga de los avances tecnológicos. En el otro extremo, otros piensan que el ser humano es en todo caso destructor de la naturaleza. Entre ambos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros con objeto de encontrar respuestas integrales.

No es misión de la Iglesia proponer soluciones concretas. Pero sí hay que decir que el actual sistema mundial es insostenible porque hemos perdido de vista la finalidad de la acción humana.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO II. El misterio del Universo

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo II

Naturaleza y creación

Para la tradición judeocristiana, decir “creación” es más que decir “naturaleza”. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona. La creación, en cambio, es vista como un regalo de Dios. Realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal.

Por otra parte, el pensamiento judeocristiano desmitificó la naturaleza. Esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso sin límites.

La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva. Sin embargo, puede también agre­gar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos.

Los seres vivos no son cosas

El ser humano implica una novedad no plenamente explicable por la evolución. Consideramos al ser humano como sujeto y nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

Resumen de la encíclica Laudato si. Primer plano de una vaca rubia. Al fondo más vacas
Resumen de la encíclica Laudato si. Sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana

Pero sería erróneo pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. El ideal de Jesús está en las antípodas de semejante modelo.

El fin último de las demás criaturas no somos nosotros. El fin de todas las criaturas es Dios. Con nosotros y a través nuestro avanzan hacia la plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo.

Ver a Dios en todas las cosas

El ser humano es imagen de Dios. Eso no debería llevarnos a olvidar que todo el universo material refleja el amor de Dios. Ese amor inspira en nosotros el deseo de adorar al Señor en todas sus criaturas y juntamente con ellas.

Todo es hechura de Dios y, por eso, todos formamos una especie de familia universal. Esto no significa olvidar la especificidad del ser humano. Como tampoco puede llevarnos a una divinización de la tierra.

Dignidad de la persona humana

Nuestra responsabilidad es cuidar de la creación, no olvidando la dignidad de la persona humana. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en peligro de extinción, mientras permanece indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada.

Cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie queda excluido de esa fraternidad. El corazón es uno solo. La misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en relación con el ser humano.

Función social de la propiedad privada

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una alambrada (parece la valla de Melilla)
Resumen de la encíclica Laudato si. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada.

Creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe tener una vertiente social. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó siempre su función social.

El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Nadie puede apropiárselo en beneficio exclusivamente propio.

Para que Dios sea todo en todos

Jesús estaba lejos de las filosofías dualistas que más tarde desfiguraron el Evangelio. Jesús trabajó con sus manos, santificando de este modo el trabajo.

Pero el Nuevo Testamento no solo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso. Esto nos proyecta al final de los tiempos, cuando “Dios sea todo en todos” (1 Cor 15,28).

De este modo, las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, sino incorporadas a un destino de plenitud en Cristo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO III. Raíz humana de la crisis ecológica

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo III

 

Es necesario reconocer la raíz humana de la crisis ecológica. Propongo que nos detengamos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de seis aviones de guerra volando juntos
Resumen de la encíclica Laudato si. Riesgo tremendo de que la tecnociencia y el poder económico para utilizarla esté en muy pocas manos.

La tecnociencia bien orientada puede mejorar la calidad de vida del ser humano, pero estos conocimientos científicos y, sobre todo, el poder económico para utilizarlos están en manos de muy pocas personas que tienen, de este modo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Esto supone un riesgo tremendo.

La tecnociencia como ideología

El problema fundamental es, sin embargo, más profundo. El ser humano ha asumido la tecnología y su desarrollo como un paradigma homogéneo y universal. De este modo se ha considerado la naturaleza como algo informe y totalmente disponible para su manipulación. Esto ha llevado a la idea de un crecimiento ilimitado que supone la mentira de una disponibilidad infinita de los bienes del planeta.

La metodología y los objetivos de la tecnociencia se han convertido así en una cosmovisión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Esto ha vuelto contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser, al menos en parte, independientes de la técnica y de su poder globalizador y masificador.

Por otra parte, la economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano.

Además, la especialización propia de la tecnología dificulta grandemente una visión de conjunto. Esto tiene como consecuencia una enorme dificultad para ofrecer soluciones globales. Por eso tampoco pueden reconocerse verdaderos horizontes éticos de referencia.

Necesidad de ampliar horizontes

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Es necesaria una mirada distinta, ampliar horizontes.

Por otra parte, la gente ha dejado de confiar en un mañana mejor. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología. Vivimos, además, acelerados y resulta difícil recuperar la profundidad de la vida.

Es necesaria una valiente revolución cultural. Recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano.

Antropocentrismo deshumanizante

El antropocentrismo moderno ha colocado la razón técnica sobre la realidad. Una presentación inadecuada de la antropología cristiana ha contribuido a ello, como si el cuidado de la naturaleza fuera cosa de débiles. Que el hombre sea “señor” del universo no puede interpretarse como dominio despótico, sino como responsabilidad.

Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la base misma de su existencia se desmorona.

Dado que todo está relacionado, tampo­co es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto.

Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo de­más se vuelve relativo.

Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inme­diatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotrá­fico, el comercio de diamantes ensangrentados o de pieles de animales en vías de extinción?

El trabajo es una realidad humana, no sólo económica

Cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure.

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto en la que aparecen dos trabajadores
Resumen de la encíclica Laudato si. El trabajo tiene valor en sí mismo. Dar dinero a los pobres debería ser algo puntual. A los pobres hay que facilitarles que puedan ganarse la vida por sí mismos.

El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de ma­duración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución pro­visoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo.

Para que ello sea posible, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. De hecho, existe una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial con un gasto mucho menor de territorio y de agua. Una libertad económica solo proclamada deteriora el acceso al trabajo y deja fuera a la mayoría.

La investigación

El Catecismo enseña que las experimentaciones con animales sólo son legí­timas «si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas».

No sería legítimo frenar la investigación, pero sí poner límites éticos a una actividad humana que es una forma de poder que tiene muchos riesgos.

Es difícil emitir un juicio general sobre el desarrollo de organismos genéticamente modificados (OMG). De hecho, las mutaciones genéticas también se dan en la naturaleza de forma espontánea. Pero en la naturaleza estos procesos son muy lentos.

Se debería investigar de forma libre e interdisciplinar acerca del daño que pueden causar los cereales transgénicos a los seres humanos.

Por otra parte, es preocupante que, cuando algunos movimientos ecologistas reclaman ciertos límites a la investigación científica, no apliquen estos mismos principios a la vida humana.

Se suele justificar que se traspasen todos los lími­tes cuando se experimenta con embriones huma­nos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarro­llo.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO IV. Una ecología integral

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo IV

El medio ambiente

La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan.

Cuando se habla de “medio ambiente” nos estamos refiriendo a la relación que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo ajeno a nosotros, como un mero marco de nuestra vida. No hay una crisis ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

Las distintas criaturas se relacionan conformando unidades mayores que hoy llamamos “ecosistemas”. Dichos ecosistemas deben ser tenidos en cuenta por su valor intrínseco y no solo para determinar su uso racional.

Todo está relacionado y, por eso, la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana. Además, lo que sucede en una región repercute sobre las demás.

Una riqueza cultural que está en peligro

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una mujer y una niña con trajes típicos de Perú
Resumen de la encíclica Laudato si. Muchas culturas están en peligro de extinción y ello es preocupante.

La ecología supone también el cuidado de la riqueza de las distintas culturas, no sólo del pasado, sino muy especialmente del presente.

La actual economía globalizada tiende a homogeneizar las culturas. La inmensa variedad cultural es un tesoro del que no podemos prescindir. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse.

La desaparición de una cultura pue­de ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la al­teración de los ecosistemas.

Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes y sus tradiciones culturales. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de sus antepasados que descansan en ella. Un espacio sagrado con el que interactuar para mantener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, están siendo despojados de sus tierras para dedicarlas a grandes proyectos extractivos y agropecuarios que no tienen en cuenta su degradación.

Crisis social

A veces es encomiable la ecología humana que pueden desarrollar los pobres en medio de tantas limita­ciones.

Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensa­ción de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede más.

Dada la interrelación entre el espacio y la conducta humana, hace falta cuidar el diseño de las ciudades de modo que se facilite nuestra sensación de arraigo.

No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Por eso, si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar.

La calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitan­tes.

Pero, si las ciudades son muchas veces deshumanizantes, no podemos olvidarnos de quienes viven en zonas rurales. Allí donde muchas veces no llegan los servicios esenciales y hay traba­jadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna.

El propio cuerpo

La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger el mundo entero como regalo de Dios. Una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica de dominio sobre la creación. La valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente.

El bien común

El bien común presupone el respeto a la persona humana. También reclama el bienestar social de forma especial de la familia, que es la célula básica de la sociedad. Finalmente, el bien común requiere la paz social. Esta paz no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva. Toda la sociedad –de manera especial el Estado- tiene la obligación de defender y promover el bien común.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un niño pobre con rostro compungido
Resumen de la encíclica Laudato si. Opción preferencial por los más pobres.

En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde cada vez más personas son descartadas, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.

La noción de bien común incluye también a las generaciones futuras. Desarrollo sostenible equivale a solidaridad intergeneracional. Las predicciones catastrofistas ya no pueden ser miradas con desprecio. A las generaciones futuras podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad.

La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural que acompaña al deterioro ecológico. Muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO V. Algunas líneas de orientación y acción

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo V

 

Para abordar los problemas de fondo es indispensable un consenso mundial.

El movimiento ecológico mundial ha hecho ya un largo recorrido gracias al esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, por falta de decisión política, las Cumbres mundiales sobre el ambiente no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.

El cambio climático

En lo relacionado con el cambio climático, los avances son muy escasos. Algunas estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales. De este modo se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente.

La estrategia de la compraventa de “bonos de carbono” puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes.

Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes. También es cierto que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello necesitan contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta.

Resumen de la encíclica Laudato si. Dibujo que representa la exportación de residuos radiactivos del norte al sur.
Resumen de la encíclica Laudato si. Intolerable que los países ricos exporten su contaminación a los países pobres.

Por otra parte, hacen falta marcos regulatorios globales que impidan acciones intolerables, como es el hecho de que países poderosos exporten sus residuos e industrias altamente contaminantes a otros países.

La protección de las áreas marinas más allá de las fronteras na­cionales continúa planteando un desafío especial.

Inmediatismo y corrupción de la política

Estamos en un escenario de debilitamiento de poder de los Estados nacionales frente a los poderes financieros internacionales. Por ello, es necesaria la maduración de instituciones internacionales con poder sancionador. Las autoridades de estos organismos deberían ser designadas equitativamente entre los gobiernos nacionales.

Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no están dispuestos a tomar medidas que puedan afectar al nivel de consumo o pongan en riesgo inversiones extranjeras. La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, priman los principios éticos sobre el interés y se actúa buscando el bien común a largo plazo.

Mientras el orden mundial elude sus responsabilidades, la instancia local está demostrando que es posible. Por ejemplo, en algunos lugares se están desarrollando cooperativas para la explotación de energías renovables que permiten el autoabastecimiento e incluso la venta de excedentes.

Es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las políticas relaciona­das con el cambio climático y la protección del medio ambiente cada vez que cambia un gobierno. Por eso, frente a la corrupción, es necesaria la presión de la población que fuerce una decisión política.

La previsión del impacto ambiental de cualquier proyecto requiere procesos políticos transparentes y consensuados. Esta transparencia es lo contrario de la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental a cambio de favores.

Además, la cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al interés privado, contribuye al acortamiento de los trámites o a la falta de transparencia.

El estudio del impacto ambiental de cualquier proyecto debería ser siempre previo a su desarrollo. En caso de duda, debería detenerse o modificarse.

Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero debería quedar claro que la rentabilidad no puede ser el único criterio.

El poder financiero

Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de una de las torres Kio de Madrid, sede de lo que era Caja Madrid. La foto dice: My beautiful picture
Resumen de la encíclica Laudato si. Salvación de los bancos a toda costa, sin reformas en profundidad, muestran el dominio absoluto de las finanzas.

Pensando en el bien común, necesitamos que política y economía actúen unidas a favor de la vida, especialmente la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin que estas medidas vayan acompañadas de una reforma en profundidad del sistema bancario, muestra el dominio absoluto de las finanzas. Este dominio llevará a nuevas crisis después una larga, dolorosa y solo aparente curación.

Hay que insistir en que la protección ambiental no puede asegurarse solo en base al cálculo financiero.

Redefinir el progreso

Cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los demás de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Sin embargo, tenemos que convencernos de que otro modo de producción y desarrollo es posible.

La diversificación productiva da amplísimas posibilidades a la inteligencia humana para innovar, proteger el medio ambiente y crear más fuentes de trabajo.

De todos modos, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo de modo que se pueda crecer sanamente en otras partes.

Es necesario redefinir el progreso. Los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. El discurso del crecimiento sostenible no es sino marketing.

El principio de maximización de la ganan­cia es una distorsión conceptual de la econo­mía.

Mientras unos sólo buscan el rédito económico y otros conservar o acrecentar el poder, el resultado son guerras o acuerdos espurios, mientras preservar el medio ambiente o cuidar de los más débiles se torna irrelevante.

Más allá de la ciencia

No se puede sostener que las ciencias empíricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad. Eso sería sobrepasar indebidamente sus confines metodológicos.

Por otra parte, cualquier solución técnica que pretendan aportar las ciencias será impotente para resolver los graves problemas del mundo si la humanidad pierde su rumbo. En todo caso, habrá que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus acciones.

La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Por ello debería haber un diálogo interreligioso en torno al cuidado de la naturaleza y la defensa de los pobres. Es imperioso también un diálogo entre las ciencias mismas. Finalmente es necesario que los propios ecologistas dejen atrás sus diferencias ideológicas.

 

Resumen de la encíclica Laudato si. CAPÍTULO VI. Educación y espiritualidad ecológica

 

Resumen de la Encíclica Laudato si.

Este vídeo contiene la lectura del capítulo VI

El consumismo

El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir. La realidad es que, quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero.

Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. La obsesión por un estilo de vida consumista será el origen de violencia y destrucción recíproca. Especialmente si sólo unos pocos se la pueden permitir.

Un estilo de vida alternativo

Sin embargo, no todo está perdido. Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre quienes tienen poder político, económico y social. Ello nos recuerda la responsabilidad de los consumidores.

Se puede desarrollar un estilo de vida alternativo. Estamos ante un desafío educativo. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo. Para que la norma jurídica sea efectiva, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas.

Una buena educación escolar en edad temprana coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero hay que destacar la importancia central de la familia. La familia es el lugar de la formación integral.

A la política y a las diversas asociaciones les compete la concientización de la población. También a la Iglesia.

Una espiritualidad ecológica

Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe. Lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo excusa de realismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos y se vuelven incoherentes. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios no es algo opcional, ni un aspecto secundario para el cristiano.

Sin embargo, no basta la conversión personal. La conversión ecológica que se requiere, tiene que ser también una conversión comunitaria. El creyente no contempla el mundo desde fuera, sino desde dentro.

Resumen de la encíclica Laudato si. Fotografía de un gorrión
Resumen de la encíclica Laudato si. Vivir el presente y valorar lo pequeño

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida y alienta un estilo de vida profético y contemplativo. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño. Agradecer las posibilidades que ofrece la vida, sin apegarnos a lo que tenemos, ni entristecernos por lo que no poseemos.

La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad, sino todo lo contrario.

No es fácil desarrollar esta sana humildad, si excluimos a Dios de nuestra vida, si nuestro yo ocupa su lugar.

La paz interior

Muchas personas expe­rimentan un profundo desequilibrio que las mue­ve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrede­dor.

Fotografía de Doña Elvira (cf. artículo "Una santa de nuestros días")
Resumen de la encíclica Laudato si. Foto de Doña Elvira. Paz interior

La paz interior es una actitud del corazón. Es vivir todo con serena atención. Es estar plenamente presente ante alguien, sin estar pensando en lo que viene después. Consiste en entregarse a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido.

Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Es la misma gratitud que nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control.

La lucha por un mundo mejor

Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que somos responsables por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.

Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de caridad y que de ese modo madura y se santifica.

No todos están llamados a trabajar directamente en la política, pero en la sociedad existen muchas asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano.

Encontrar a Dios en todas las cosas

Resumen de la encíclica Laudato si. Manos tendidas al cielo (foto)
Resumen de la encíclica Laudato si. Encontrar a Dios en todas las cosas

El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo inte­rior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las co­sas.

En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaris­tía, todo el cosmos da gracias a Dios. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial. El domingo es el día de la Resurrección, el «primer día» de la nueva creación.

Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. Las Personas divinas son relaciones sub­sistentes. Esto no sólo nos invita a admirar las múltiples conexiones que existen entre las criaturas, sino que nos lleva a descubrir una clave de nuestra propia realización.

María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Junto con ella, en la familia santa de Na­zaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. Él también puede enseñarnos a cuidar de este mundo que Dios nos ha confiado.

La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar. Junto con todas las criatu­ras, caminamos por esta tierra buscando a Dios. Él no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.

 

Resumen de la encíclica Laudato si