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Celebración dominical en las cárceles españolas. Foto de Francisco Granados
Francisco Granados

El pasado día 14 salía de la cárcel Francisco Granados, político del Partido Popular. Había ingresado como preso preventivo el 27 de octubre de 2014 acusado de corrupción. Todavía está pendiente de juicio. Para aquellos que no hayan oído hablar de él, tampoco entraremos en detalles. Se trata de un imputado más del partido de derechas que gobierna actualmente en España. Ya es bastante significativo que todos estos señores sean tan católicos, pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora. La cuestión es la celebración dominical en las cárceles españolas

Celebración dominical en las cárceles españolas

La cuestión a comentar es lo que este señor dijo en la primera entrevista concedida a un medio de comunicación. En dicha entrevista, el señor Granados se quejaba de no haber podido oír misa los domingos. Pese a haber capellanes subvencionados por el Estado, no hay celebración dominical en las cárceles españolas.

En el vídeo se aclara que podía ir a misa entre semana, concretamente los miércoles, aunque no todos. Parece ser que iban por turnos, dependiendo del módulo. Y era además potestativo de los funcionarios el permitir que un preso pudiera asistir a estas celebraciones.

Francisco Granados añade que es muy fácil practicar otras religiones y que, por ejemplo, los musulmanes no tienen ningún problema. A los musulmanes -insiste- se les dan todas las facilidades para que cumplan con el Ramadán. El señor Granados menciona también la facilidad para asistir al "culto" de otras religiones (sin especificar). El término "culto" parece referirse a las celebraciones litúrgicas de las Iglesias de la Reforma, aunque no lo dice. Sobre el Islam, el periodista hace una pregunta muy oportuna acerca de si los imanes visitaban la cárcel. A esta pregunta el Señor Granados responde que no, que él sepa.

Hasta qué punto es importante para la Iglesia la celebración dominical

No es posible valorar el comportamiento de los funcionarios de prisiones. Es de suponer que existan unos protocolos de seguridad, probablemente muy estrictos. No es tampoco descartable que algunos funcionarios no sientan ninguna simpatía por la Iglesia católica. Es incluso comprensible que más de uno no haya creído en la sinceridad del preso al pedir su asistencia a la Eucaristía. Lo único que parece cierto es que brilla por su ausencia la celebración dominical en las cárceles españolas.

Esto es además coherente con lo que sucede en otro ámbito aparentemente muy diverso: las residencias de ancianos. En estas instituciones, se celebra la misa “del" domingo, pero no "en" domingo, sino el día que al presbítero encargado le viene bien. Así pues, en estas instituciones, el precepto dominical se cumple cualquier día menos el domingo. Los que trabajan en parroquias, porque el domingo es el día de mayor trabajo. Los que trabajan en la docencia... porque los domingos son sagrados...

Esto, que tiene todo su sentido desde un punto de vista "laboral", se compadece muy mal con la doctrina eclesial. La Iglesia ha insistido siempre en la importancia de ir a misa precisamente el domingo (CIC 2177). Un fiel no puede elegir el día de la semana que le viene mejor ir a misa. El capellán sí puede elegir el día de la semana que celebrará la eucaristía para un colectivo desfavorecido (presos, ancianos...).

foto en la que aparece la palabra Ramadán escrita en arabeGranados insistía en que a los musulmanes les facilitaban el cumplimiento del Ramadán en las fechas del Ramadán. Para el Ramadán no se establecen turnos. Yo me atrevería a aventurar que el Ramadán parece alterar más la rutina diaria que una misa semanal.

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles

La queja de Francisco Granados no me hubiera resultado tan llamativa de no ser porque hacía muy poco –concretamente el 27 de mayo pasado- había leído una noticia según la cual, el gobierno ha duplicado la asignación para la atención religiosa católica en las cárceles. Se hablaba de una cantidad de 600.000 euros, que contrastaba notablemente con la de 9.000 que reciben los musulmanes. Aún así, la Conferencia Episcopal afirma –seguramente con razón- que dicha cantidad es insuficiente.

El diario.es –abiertamente laico, pero muy fiable a la hora de contrastar sus noticias- no hace ningún comentario a estos hechos, limitándose a dar cifras y fechas.

La Conferencia Episcopal Española, por su parte, acaba de publicar los datos del año 2015 en los que –sin mencionar la partida presupuestaria correspondiente- se dan las cifras siguientes: 64.319 reclusos, 170 capellanes y 2.526 voluntarios. El número de reclusos y de voluntarios está en consonancia con los datos recogidos en otras fuentes. No así el de capellanes (el diario.es y otros medios de comunicación hablan de 137).

La cifra total de presos no es significativa, porque no se nos facilita ni siquiera un porcentaje aproximado de católicos. Sí sabemos que la comunidad musulmana practicante es lo bastante numerosa como para que un preso católico se haya sentido en inferioridad de condiciones (viendo que en la cárcel no tienen dificultades para practicar su religión).

Dando por bueno el resto de las cifras: 600.000 € para 170 capellanes. Esto da un total de 3.529,41 €/capellán año. Si dividimos esta cantidad entre 52 semanas que tiene el año da un total de 67,87 €/misa. No es gran cosa, pero más de lo que gana la mayoría de nosotros por una hora escasa de trabajo.

¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?

Dibujo de un cura. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?Ahora en serio. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación? Porque, si es una profesión, entonces se puede entender que a alguien no le merezca la pena moverse de su casa por 68 € (especialmente si disfruta de una posición económica desahogada). Pero, si es una vocación… entonces, aunque sea gratis. ¿O no?

Y no me digan que nadie trabaja gratis, porque es precisamente en la Iglesia católica donde los trabajos más duros los realizan los laicos –casi siempre laicas- y lo hacen gratis (no sólo las catequesis de niños y diversos voluntariados, sino incluso, en muchos lugares, la limpieza de los templos), mientras que en la Iglesia te cobran por casi todo (casi lo único que sale gratis es confesarse).

En España, un presbítero gana entre 700 y 900 euros mensuales dependiendo de las diócesis (datos del 2014). No parece mucho, pero está por encima del salario mínimo interprofesional (en 2014 era de 654,30 €, después de la última subida, en 2017 se sitúa en 707,60 €). Eso sin contar con la seguridad en el empleo (cosa impagable hoy en día), vivienda gratis, luz, agua, gas, teléfono, ADSL… y, como te descuides, hasta les tienes que hacer la comida y llevársela a su casa -gratis por supuesto-. No es broma, a mí me lo han llegado a pedir.

Por tantos

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles. Dibujo que representa una persona en la cárcelEso sí, como estamos en plena campaña de la Declaración de la Renta –En España, de forma voluntaria puedes asignar un 0,7 de dicho impuesto a la Iglesia católica-, están publicitando todo lo bueno que la Iglesia hace por la gente. Para ello han abierto una web en la que –entre otras cosas- se nos dice lo importante que es la asistencia religiosa en las cárceles. Que pongamos la “x” para que la Iglesia atienda espiritualmente a los presos…  ¿Se referirán a la celebración dominical en las cárceles españolas?

La labor de los voluntarios (laicos)

En el artículo al que hacía antes referencia no aparece ningún dato concreto, ni siquiera se mencionan situaciones genéricas que tengan que ver con la vida de las personas. Se trata de un escrito estrictamente teológico.

Justo es reconocer que he encontrado otro artículo que sirve de contrapeso al anterior donde sí se habla de lo mucho que la Iglesia católica está haciendo en las cárceles. Eso sí, el artículo se centra exclusivamente en la labor social realizada por la Iglesia. Nada se dice de la celebración dominical en las cárceles españolas.

En este último artículo encontramos nuevamente la cifra de 137 capellanes (que contradice los datos de la CEE) y se añade la enorme cifra de 3000 voluntarios, que confirma lo que decíamos antes. Muchos laicos trabajan en las cárceles –por supuesto gratis- en un apoyo económico, psicológico, de prevención, etc. De la atención religiosa, el único testimonio concreto que tengo es el del señor Granados. A partir de ahora estaré atenta a lo que digan otros miembros del PP acerca de la celebración dominical en las cárceles españolas. Los datos que vayan aportando a medida que vayan saliendo de la cárcel.

Termino con una noticia en la que se afirma que, en una cárcel de Panamá, el 95% de los reclusos son ahora evangélicos, porque “la presencia de pastores en el penal es constante y la de los sacerdotes, esporádica o simplemente no existe”.

La eucaristía es celebración y vida. Foto de la portada del libro: La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida (portada del libro)
La Eucaristía. Origen, doctrina, celebración y vida. Descargar libro pdf (gratis)

Durante muchos años la eucaristía fue vista como santo y seña, lo que caracterizaba al católico como tal. Hoy, el péndulo ha oscilado al extremo opuesto, como si el ser cristiano no tuviera nada que ver con el ir o no ir a misa.

"Oír misa"

Más aún, la expresión oír misa cobró carta de ciudadanía. Este carácter meramente auditivo de la eucaristía perdura aún hoy entre muchos cristianos. Así pues, tanto los que asisten regularmente como los que dejaron de hacerlo suelen aludir casi exclusivamente a este aspecto. Los unos para afirmar el beneficio de escuchar las sabias palabras del presbítero. Los otros para negar que, del hecho de escuchar un sermón, puedan seguirse dichos beneficios espirituales o morales. Estos últimos no suelen entrar en valoraciones concretas. Esto confirma algo que ya cabía sospechar, a saber: que, si bien los contenidos y las formas verbales son importantes, lo fundamental de la crisis actual hay que buscado en otra parte.

Si lo importante de la eucaristía fuese la homilía, entonces podría sustituirse ventajosamente por un buen libro. Más aún, pretender que la persona puede cambiar con solo querer es sencillamente falso.

Conferencia. Dibujo en el que aparece un conferenciante ante su públicoDe nada sirve que nos digan lo que está bien y lo que está mal. Las costumbres se cambian por el contacto y el ejemplo, no por lo que a uno le digan. Pero los cristianos sabemos que hay algo más: cambiar a mejor siempre es posible bajo ciertas condiciones, pero ser cristianos es otra cosa. 

Ser cristianos es ser transformados en otros cristos y esto no puede ser sino un regalo del propio Cristo. Ser otros cristos no es cumplir con una serie de preceptos. Tampoco es alcanzar una perfección imposible al ser humano. Más bien tiene que ver con una forma de experimentar la vida, de percibirnos a nosotros mismos y a los otros. Es ese «nacer de nuevo» (cf. Jn 3) que te hace sentir las cosas de un modo radicalmente diferente.

La Eucaristía es celebración y vida

Es en este contexto en el que tiene sentido la eucaristía. Porque participar de una eucaristía no es asistir a un espectáculo, a una conferencia, a un concierto, ni tampoco a una charla espiritual.

Participar en la eucaristía es concelebrar. Se acostumbra a llamar concelebración cuando la eucaristía es presidida por varios presbíteros, pero en rigor -y puesto que la eucaristía es una celebración- todos concelebramos, porque no concelebrar sería no celebrar, no participar en la celebración. Y participar en la celebración es en primer lugar reunimos en nombre de Cristo. A lo largo de la celebración, la presencia de Cristo se expresará de diversas formas, cuyo objeto final es la unión de los cristianos con Cristo y entre sí.

Foto: niños en claseConfundir esto con la mera transmisión de una enseñanza moral es un empobrecimiento que han llevado consigo unas eucaristías en las que los presbíteros suprimen todo aquello que pueda parecer una complicación innecesaria -con un sentido pragmático y meramente jurídico que hace imposible imaginar siquiera que aquello pueda ser ni de lejos una celebración- y en las que los fieles no quitan ojo del reloj, dejando entender bien a las claras que, si se trata de cumplir con una obligación, cuanto antes se termine, mucho mejor.

Y aquí acabamos de damos de bruces con dos cuestiones de la mayor importancia: lo que unos y otros entendemos por Iglesia, y lo que puede ser una ceremonia donde el sentido de celebración está ausente.

 

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El tema que vamos a abordar en este artículo es el de la práctica religiosa y lo haremos desde diversas vertientes. Soy consciente de que, dado que me encuentro en España, mi visión no puede ser sino parcial. Por eso, y porque sé que recibo muchas visitas del mundo entero, especialmente de América latina, agradezco anticipadamente cualquier aportación que puedan hacer.

1. El abandono de la Iglesia y sus diversas formas

El sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto: Fieles en misaAl tratar del tema de la práctica religiosa, lo primero que nos encontramos son las estadísticas de un hecho incontrovertible: en muchos países tradicionalmente católicos, especialmente europeos, pero también latinoamericanos, la práctica religiosa está descendiendo. Y esto es especialmente preocupante porque este fenómeno se observa de manera especial entre los jóvenes. Preocupante sobre todo porque, a la vuelta de unos pocos años, habremos fallecido la mayoría de quienes todavía nos dejamos ver por las iglesias.

Los que han perdido la fe

Entre estos que han abandonado las prácticas religiosas, muchos directamente han perdido la fe o han abrazado otra. En estos casos no tiene sentido hablar de prácticas religiosas… aunque haya algunos que todavía –por las razones que sean- buscan determinados sacramentos para sí mismos o para sus hijos.

Por otra parte, en España, está aumentando el número de quienes apostatan oficialmente, la mayoría para no ser contabilizados como católicos, aunque puede haber otras razones. Sin embargo, a la mayoría no le merece la pena tomarse unas molestias de las que no van a obtener ningún beneficio.

Los "católicos no-practicantes"

Después están aquellos que se suelen llamar “católicos no-practicantes”. Hay que subrayar que son los propios sujetos quienes se autodenominan católicos y quienes afirman no practicar. No se trata de un término técnico, sino que viene de los propios interesados. Así pues, son ellos quienes tienen que llenar de contenido la expresión.

Por lo que respecta a la ausencia de práctica religiosa, podemos observar unos rasgos más o menos característicos. Cuando alguien dice ser no-practicante, normalmente quiere decir que hace mucho tiempo que no va a misa.

Por otra parte, esta incomparecencia en las misas dominicales suele ir acompañada por otras prácticas. Normalmente piden para sus hijos taEl sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto de iglesia abandonadanto el bautismo como la primera comunión. Pero también, actualmente, muchos jóvenes incluso se confirman, algo así como para despedirse de la Iglesia por la puerta grande. Por otra parte está la asistencia a aquellas celebraciones que constituyen un acto social ineludible: bautizos, primeras comuniones, bodas, funerales… Finalmente hay que mencionar las fiestas patronales que muchas veces son el delgado hilo del que la Iglesia puede tirar -al menos una vez al año- para no perder el contacto con estos católicos.

Por lo que respecta a qué entienden por ser católicos, en primer lugar –aunque no suelen explicitarlo y menos aún de esta forma- consideran católico a todo aquel que está bautizado en la Iglesia católica. Por lo demás, muchos te dicen abiertamente que por tradición familiar. Otros manifiestan una fe más o menos difusa: creen en “algo”, creen “por si acaso”. Finalmente, otros –sobre todo entre gente de una cierta edad- tienen una fe con mayor fundamento, pero no quieren saber absolutamente nada de la institución eclesial.

2. Una nueva forma de entender la práctica religiosa

Hablamos de personas que se consideran a sí mismas, no ya practicantes, sino incluso comprometidas. Se trata de personas que efectivamente tienen un compromiso eclesial visible y que, sin embargo, no valoran la Eucaristía. Más aún, ejercen una presión no pequeña contra aquellos católicos para quienes es importante.

Compromiso institucional

Existe entre los católicos actuales –y no se piense sólo ni principalmente en los más jóvenes- una corriente de opinión según la cual ser católico es estar "comprometidos". La celebración eucarística pasa a un segundo plano o incluso es prescindible. Por otra parte, ese compromiso está claramente definido como compromiso con una comunidad concreta (del tamaño o tipo que sea). De una manera muy similar a como sucede con el compromiso político. El compromiso sería entonces compromiso con un grupo concreto de personas, con la asistencia a unas reuniones, con el seguimiento de unas directrices y, en su caso, con unos trabajos realizados institucionalmente.

Comunidades cristianas

El compromiso es considerado de este modo como algo sobre todo visible y, por tanto, medible y cuantificable. Esto, sin embargo, hace que el compromiso con Cristo -que es el que de verdad importa- quede eclipsado porque lo que hay dentro de cada corazón no es medible ni cuantificable y porque el compromiso cristiano no puede limitarse a la acción realizada bajo los auspicios de la institución eclesial. La mayor parte de las obras realizadas por amor son invisibles más allá de los beneficiarios directos.

La eucaristía vista como algo secundario y prescindible

Por otra parte, es muy llamativo que personas con un compromiso incluso sacramental (léase presbíteros) se resistan en ocasiones a celebrar la eucaristía cuando están, por ejemplo, de vacaciones. Una excursión puede ser más importante (incluso en el caso de que ambas actividades no sean incompatibles).

En el tiempo que estuve en Brasil, tuve también ocasión de comprobar que muchos seminaristas –pudiendo elegir- preferían una celebración de la palabra antes que una Eucaristía. Más aún, no entendían la diferencia entre ambas, dado que en dichas celebraciones se repartía igualmente la comunión. La preferencia era justificada por la mayor libertad en el rito… y porque a ellas no asistían los formadores.

Causas del abandono de la práctica religiosa

A mi modo de ver, aquí está la clave para entender una parte muy fundamental de la actual desbandada general que se está dando en la Iglesia. Ciertamente hay factores ajenos a la Iglesia y sobre los cuales no parece posible influir. Pero la Iglesia está cometiendo la enorme torpeza de no darle la debida importancia a la liturgia, que es cumbre y fuente de la vida eclesial, al tiempo que tratan de atraerse a los jóvenes a base de entretenimientos que los jóvenes inteligentes saben buscarse por sí mismos.

Hay muchos estudios estadísticos que nos informan sobre los porcentajes de descenso en la práctica religiosa, muy pocos que vayan a las causas. Entre estos, podemos encontrar algún estudio sociológico o histórico. No he encontrado ninguno teológico.

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía?

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía? No hablo de aquellos que han perdido la fe –aunque nos podríamos preguntar qué fue antes, si el huevo o la gallina- sino de los muchos que aún rezan –aunque sea poco- y de los que todavía creen en Cristo –aunque lo manifiesten de forma puntual e incluso supersticiosa-. ¿Por qué? ¿Porque “las misas son un rollo”? No lo creo. Más rollo es la televisión y tiene un número creciente de “fieles”. Y, además, si las misas son "un rollo", ¿cómo es que todavía hay gente que se casa por la Iglesia... porque "es más bonito"? ¿En qué quedamos?

Sacerdote tocando la guitarraOtra cosa es que, si los que participamos en el sacrificio eucarístico resulta que estamos “de cuerpo presente”, pero no nos ofrecemos a nosotros mismos –y eso se nota más de lo que pensamos-. Si resulta que además vamos por obligación (obligación dominical u obligación “profesional”). No te digo nada si resulta que en realidad no nos creemos que Cristo esté ahí realmente presente. ¿Qué otra cosa podemos esperar, sino que a la gente –especialmente joven- aquello le parezca un bodrio? Si, además, la falta de fe tiene como consecuencia que la presencia del sacrificio de Cristo venga eclipsada por un protagonismo creciente del celebrante –en el mejor de los casos con una homilía de media hora- entonces ya el acabose.

La eucaristía. Dibujo de sacerdote preparándose para repartir la comuniónLa Eucaristía

Iniciamos hoy una serie de artículos sobre el Sacrificio eucarístico, que algunos prefieren llamar Eucaristía y otros Santa Misa. La elección del nombre suele ir acompañada de una determinada forma de concebir la celebración. Esto -que es legítimo- en ningún caso debería condicionar lo que es la fe de la Iglesia.

Los artículos irán numerados en el orden en que sean publicados. No irán numerados de forma sistemática como si se tratase de los capítulos de un tratado. Más bien irán respondiendo a cuestiones que hoy en día se plantean. Intentaremos ir de menos a más, comenzando por los aspectos más visibles y siguiendo por aquellos más dogmáticos. Sin que ello sea obstáculo para volver sobre otras cuestiones prácticas en cualquier momento.

Digamos también que, si alguien desea que se trate alguna cuestión específica, puede solicitarlo de forma pública en los comentarios o, también, privadamente a través del contacto.