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Celebración dominical en las cárceles españolas. Foto de Francisco Granados
Francisco Granados

El pasado día 14 salía de la cárcel Francisco Granados, político del Partido Popular. Había ingresado como preso preventivo el 27 de octubre de 2014 acusado de corrupción. Todavía está pendiente de juicio. Para aquellos que no hayan oído hablar de él, tampoco entraremos en detalles. Se trata de un imputado más del partido de derechas que gobierna actualmente en España. Ya es bastante significativo que todos estos señores sean tan católicos, pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora. La cuestión es la celebración dominical en las cárceles españolas

Celebración dominical en las cárceles españolas

La cuestión a comentar es lo que este señor dijo en la primera entrevista concedida a un medio de comunicación. En dicha entrevista, el señor Granados se quejaba de no haber podido oír misa los domingos. Pese a haber capellanes subvencionados por el Estado, no hay celebración dominical en las cárceles españolas.

En el vídeo se aclara que podía ir a misa entre semana, concretamente los miércoles, aunque no todos. Parece ser que iban por turnos, dependiendo del módulo. Y era además potestativo de los funcionarios el permitir que un preso pudiera asistir a estas celebraciones.

Francisco Granados añade que es muy fácil practicar otras religiones y que, por ejemplo, los musulmanes no tienen ningún problema. A los musulmanes -insiste- se les dan todas las facilidades para que cumplan con el Ramadán. El señor Granados menciona también la facilidad para asistir al "culto" de otras religiones (sin especificar). El término "culto" parece referirse a las celebraciones litúrgicas de las Iglesias de la Reforma, aunque no lo dice. Sobre el Islam, el periodista hace una pregunta muy oportuna acerca de si los imanes visitaban la cárcel. A esta pregunta el Señor Granados responde que no, que él sepa.

Hasta qué punto es importante para la Iglesia la celebración dominical

No es posible valorar el comportamiento de los funcionarios de prisiones. Es de suponer que existan unos protocolos de seguridad, probablemente muy estrictos. No es tampoco descartable que algunos funcionarios no sientan ninguna simpatía por la Iglesia católica. Es incluso comprensible que más de uno no haya creído en la sinceridad del preso al pedir su asistencia a la Eucaristía. Lo único que parece cierto es que brilla por su ausencia la celebración dominical en las cárceles españolas.

Esto es además coherente con lo que sucede en otro ámbito aparentemente muy diverso: las residencias de ancianos. En estas instituciones, se celebra la misa “del" domingo, pero no "en" domingo, sino el día que al presbítero encargado le viene bien. Así pues, en estas instituciones, el precepto dominical se cumple cualquier día menos el domingo. Los que trabajan en parroquias, porque el domingo es el día de mayor trabajo. Los que trabajan en la docencia... porque los domingos son sagrados...

Esto, que tiene todo su sentido desde un punto de vista "laboral", se compadece muy mal con la doctrina eclesial. La Iglesia ha insistido siempre en la importancia de ir a misa precisamente el domingo (CIC 2177). Un fiel no puede elegir el día de la semana que le viene mejor ir a misa. El capellán sí puede elegir el día de la semana que celebrará la eucaristía para un colectivo desfavorecido (presos, ancianos...).

foto en la que aparece la palabra Ramadán escrita en arabeGranados insistía en que a los musulmanes les facilitaban el cumplimiento del Ramadán en las fechas del Ramadán. Para el Ramadán no se establecen turnos. Yo me atrevería a aventurar que el Ramadán parece alterar más la rutina diaria que una misa semanal.

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles

La queja de Francisco Granados no me hubiera resultado tan llamativa de no ser porque hacía muy poco –concretamente el 27 de mayo pasado- había leído una noticia según la cual, el gobierno ha duplicado la asignación para la atención religiosa católica en las cárceles. Se hablaba de una cantidad de 600.000 euros, que contrastaba notablemente con la de 9.000 que reciben los musulmanes. Aún así, la Conferencia Episcopal afirma –seguramente con razón- que dicha cantidad es insuficiente.

El diario.es –abiertamente laico, pero muy fiable a la hora de contrastar sus noticias- no hace ningún comentario a estos hechos, limitándose a dar cifras y fechas.

La Conferencia Episcopal Española, por su parte, acaba de publicar los datos del año 2015 en los que –sin mencionar la partida presupuestaria correspondiente- se dan las cifras siguientes: 64.319 reclusos, 170 capellanes y 2.526 voluntarios. El número de reclusos y de voluntarios está en consonancia con los datos recogidos en otras fuentes. No así el de capellanes (el diario.es y otros medios de comunicación hablan de 137).

La cifra total de presos no es significativa, porque no se nos facilita ni siquiera un porcentaje aproximado de católicos. Sí sabemos que la comunidad musulmana practicante es lo bastante numerosa como para que un preso católico se haya sentido en inferioridad de condiciones (viendo que en la cárcel no tienen dificultades para practicar su religión).

Dando por bueno el resto de las cifras: 600.000 € para 170 capellanes. Esto da un total de 3.529,41 €/capellán año. Si dividimos esta cantidad entre 52 semanas que tiene el año da un total de 67,87 €/misa. No es gran cosa, pero más de lo que gana la mayoría de nosotros por una hora escasa de trabajo.

¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?

Dibujo de un cura. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación?Ahora en serio. ¿Es el sacerdocio una profesión o una vocación? Porque, si es una profesión, entonces se puede entender que a alguien no le merezca la pena moverse de su casa por 68 € (especialmente si disfruta de una posición económica desahogada). Pero, si es una vocación… entonces, aunque sea gratis. ¿O no?

Y no me digan que nadie trabaja gratis, porque es precisamente en la Iglesia católica donde los trabajos más duros los realizan los laicos –casi siempre laicas- y lo hacen gratis (no sólo las catequesis de niños y diversos voluntariados, sino incluso, en muchos lugares, la limpieza de los templos), mientras que en la Iglesia te cobran por casi todo (casi lo único que sale gratis es confesarse).

En España, un presbítero gana entre 700 y 900 euros mensuales dependiendo de las diócesis (datos del 2014). No parece mucho, pero está por encima del salario mínimo interprofesional (en 2014 era de 654,30 €, después de la última subida, en 2017 se sitúa en 707,60 €). Eso sin contar con la seguridad en el empleo (cosa impagable hoy en día), vivienda gratis, luz, agua, gas, teléfono, ADSL… y, como te descuides, hasta les tienes que hacer la comida y llevársela a su casa -gratis por supuesto-. No es broma, a mí me lo han llegado a pedir.

Por tantos

Aportación económica del Estado Español para la atención religiosa católica en las cárceles. Dibujo que representa una persona en la cárcelEso sí, como estamos en plena campaña de la Declaración de la Renta –En España, de forma voluntaria puedes asignar un 0,7 de dicho impuesto a la Iglesia católica-, están publicitando todo lo bueno que la Iglesia hace por la gente. Para ello han abierto una web en la que –entre otras cosas- se nos dice lo importante que es la asistencia religiosa en las cárceles. Que pongamos la “x” para que la Iglesia atienda espiritualmente a los presos…  ¿Se referirán a la celebración dominical en las cárceles españolas?

La labor de los voluntarios (laicos)

En el artículo al que hacía antes referencia no aparece ningún dato concreto, ni siquiera se mencionan situaciones genéricas que tengan que ver con la vida de las personas. Se trata de un escrito estrictamente teológico.

Justo es reconocer que he encontrado otro artículo que sirve de contrapeso al anterior donde sí se habla de lo mucho que la Iglesia católica está haciendo en las cárceles. Eso sí, el artículo se centra exclusivamente en la labor social realizada por la Iglesia. Nada se dice de la celebración dominical en las cárceles españolas.

En este último artículo encontramos nuevamente la cifra de 137 capellanes (que contradice los datos de la CEE) y se añade la enorme cifra de 3000 voluntarios, que confirma lo que decíamos antes. Muchos laicos trabajan en las cárceles –por supuesto gratis- en un apoyo económico, psicológico, de prevención, etc. De la atención religiosa, el único testimonio concreto que tengo es el del señor Granados. A partir de ahora estaré atenta a lo que digan otros miembros del PP acerca de la celebración dominical en las cárceles españolas. Los datos que vayan aportando a medida que vayan saliendo de la cárcel.

Termino con una noticia en la que se afirma que, en una cárcel de Panamá, el 95% de los reclusos son ahora evangélicos, porque “la presencia de pastores en el penal es constante y la de los sacerdotes, esporádica o simplemente no existe”.

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El tema que vamos a abordar en este artículo es el de la práctica religiosa y lo haremos desde diversas vertientes. Soy consciente de que, dado que me encuentro en España, mi visión no puede ser sino parcial. Por eso, y porque sé que recibo muchas visitas del mundo entero, especialmente de América latina, agradezco anticipadamente cualquier aportación que puedan hacer.

1. El abandono de la Iglesia y sus diversas formas

El sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto: Fieles en misaAl tratar del tema de la práctica religiosa, lo primero que nos encontramos son las estadísticas de un hecho incontrovertible: en muchos países tradicionalmente católicos, especialmente europeos, pero también latinoamericanos, la práctica religiosa está descendiendo. Y esto es especialmente preocupante porque este fenómeno se observa de manera especial entre los jóvenes. Preocupante sobre todo porque, a la vuelta de unos pocos años, habremos fallecido la mayoría de quienes todavía nos dejamos ver por las iglesias.

Los que han perdido la fe

Entre estos que han abandonado las prácticas religiosas, muchos directamente han perdido la fe o han abrazado otra. En estos casos no tiene sentido hablar de prácticas religiosas… aunque haya algunos que todavía –por las razones que sean- buscan determinados sacramentos para sí mismos o para sus hijos.

Por otra parte, en España, está aumentando el número de quienes apostatan oficialmente, la mayoría para no ser contabilizados como católicos, aunque puede haber otras razones. Sin embargo, a la mayoría no le merece la pena tomarse unas molestias de las que no van a obtener ningún beneficio.

Los "católicos no-practicantes"

Después están aquellos que se suelen llamar “católicos no-practicantes”. Hay que subrayar que son los propios sujetos quienes se autodenominan católicos y quienes afirman no practicar. No se trata de un término técnico, sino que viene de los propios interesados. Así pues, son ellos quienes tienen que llenar de contenido la expresión.

Por lo que respecta a la ausencia de práctica religiosa, podemos observar unos rasgos más o menos característicos. Cuando alguien dice ser no-practicante, normalmente quiere decir que hace mucho tiempo que no va a misa.

Por otra parte, esta incomparecencia en las misas dominicales suele ir acompañada por otras prácticas. Normalmente piden para sus hijos taEl sacrificio eucarístico. La práctica religiosa. Foto de iglesia abandonadanto el bautismo como la primera comunión. Pero también, actualmente, muchos jóvenes incluso se confirman, algo así como para despedirse de la Iglesia por la puerta grande. Por otra parte está la asistencia a aquellas celebraciones que constituyen un acto social ineludible: bautizos, primeras comuniones, bodas, funerales… Finalmente hay que mencionar las fiestas patronales que muchas veces son el delgado hilo del que la Iglesia puede tirar -al menos una vez al año- para no perder el contacto con estos católicos.

Por lo que respecta a qué entienden por ser católicos, en primer lugar –aunque no suelen explicitarlo y menos aún de esta forma- consideran católico a todo aquel que está bautizado en la Iglesia católica. Por lo demás, muchos te dicen abiertamente que por tradición familiar. Otros manifiestan una fe más o menos difusa: creen en “algo”, creen “por si acaso”. Finalmente, otros –sobre todo entre gente de una cierta edad- tienen una fe con mayor fundamento, pero no quieren saber absolutamente nada de la institución eclesial.

2. Una nueva forma de entender la práctica religiosa

Hablamos de personas que se consideran a sí mismas, no ya practicantes, sino incluso comprometidas. Se trata de personas que efectivamente tienen un compromiso eclesial visible y que, sin embargo, no valoran la Eucaristía. Más aún, ejercen una presión no pequeña contra aquellos católicos para quienes es importante.

Compromiso institucional

Existe entre los católicos actuales –y no se piense sólo ni principalmente en los más jóvenes- una corriente de opinión según la cual ser católico es estar "comprometidos". La celebración eucarística pasa a un segundo plano o incluso es prescindible. Por otra parte, ese compromiso está claramente definido como compromiso con una comunidad concreta (del tamaño o tipo que sea). De una manera muy similar a como sucede con el compromiso político. El compromiso sería entonces compromiso con un grupo concreto de personas, con la asistencia a unas reuniones, con el seguimiento de unas directrices y, en su caso, con unos trabajos realizados institucionalmente.

Comunidades cristianas

El compromiso es considerado de este modo como algo sobre todo visible y, por tanto, medible y cuantificable. Esto, sin embargo, hace que el compromiso con Cristo -que es el que de verdad importa- quede eclipsado porque lo que hay dentro de cada corazón no es medible ni cuantificable y porque el compromiso cristiano no puede limitarse a la acción realizada bajo los auspicios de la institución eclesial. La mayor parte de las obras realizadas por amor son invisibles más allá de los beneficiarios directos.

La eucaristía vista como algo secundario y prescindible

Por otra parte, es muy llamativo que personas con un compromiso incluso sacramental (léase presbíteros) se resistan en ocasiones a celebrar la eucaristía cuando están, por ejemplo, de vacaciones. Una excursión puede ser más importante (incluso en el caso de que ambas actividades no sean incompatibles).

En el tiempo que estuve en Brasil, tuve también ocasión de comprobar que muchos seminaristas –pudiendo elegir- preferían una celebración de la palabra antes que una Eucaristía. Más aún, no entendían la diferencia entre ambas, dado que en dichas celebraciones se repartía igualmente la comunión. La preferencia era justificada por la mayor libertad en el rito… y porque a ellas no asistían los formadores.

Causas del abandono de la práctica religiosa

A mi modo de ver, aquí está la clave para entender una parte muy fundamental de la actual desbandada general que se está dando en la Iglesia. Ciertamente hay factores ajenos a la Iglesia y sobre los cuales no parece posible influir. Pero la Iglesia está cometiendo la enorme torpeza de no darle la debida importancia a la liturgia, que es cumbre y fuente de la vida eclesial, al tiempo que tratan de atraerse a los jóvenes a base de entretenimientos que los jóvenes inteligentes saben buscarse por sí mismos.

Hay muchos estudios estadísticos que nos informan sobre los porcentajes de descenso en la práctica religiosa, muy pocos que vayan a las causas. Entre estos, podemos encontrar algún estudio sociológico o histórico. No he encontrado ninguno teológico.

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía?

¿Por qué no se valora hoy la eucaristía? No hablo de aquellos que han perdido la fe –aunque nos podríamos preguntar qué fue antes, si el huevo o la gallina- sino de los muchos que aún rezan –aunque sea poco- y de los que todavía creen en Cristo –aunque lo manifiesten de forma puntual e incluso supersticiosa-. ¿Por qué? ¿Porque “las misas son un rollo”? No lo creo. Más rollo es la televisión y tiene un número creciente de “fieles”. Y, además, si las misas son "un rollo", ¿cómo es que todavía hay gente que se casa por la Iglesia... porque "es más bonito"? ¿En qué quedamos?

Sacerdote tocando la guitarraOtra cosa es que, si los que participamos en el sacrificio eucarístico resulta que estamos “de cuerpo presente”, pero no nos ofrecemos a nosotros mismos –y eso se nota más de lo que pensamos-. Si resulta que además vamos por obligación (obligación dominical u obligación “profesional”). No te digo nada si resulta que en realidad no nos creemos que Cristo esté ahí realmente presente. ¿Qué otra cosa podemos esperar, sino que a la gente –especialmente joven- aquello le parezca un bodrio? Si, además, la falta de fe tiene como consecuencia que la presencia del sacrificio de Cristo venga eclipsada por un protagonismo creciente del celebrante –en el mejor de los casos con una homilía de media hora- entonces ya el acabose.

El clero católico actual acepta –o dice aceptar- el Depósito de la fe como un todo indiscutido. Sin embargo, la mayoría de las veces se guarda ante los dogmas un silencio que no ayuda en nada a la vida de la fe. Algunos dogmas, como el del pecado original, prácticamente ni se menciona.

La fe enriquece la espiritualidad en la medida en que es asimilada. Por el contrario, los contenidos de la fe suelen atragantarse cuando son simplemente engullidos.

El silencio de los pastores

Dibujo que representa un emoticón silbandoPor otra parte, este silencio no siempre supone una aceptación implícita –lo que se ha llamado “la fe del carbonero”. Todo lo contrario. Pocos se atreven a negar abierta y públicamente un dogma, pero el clero ha dejado de hablar de los dogmas. Se lanza de este modo un mensaje subliminal cuanto menos de intrascendencia.

Cuadro anónimo del siglo XVI, que representa un aula de la Universidad de SalamancaNo ha sido así siempre. Hubo un tiempo en el que a nadie se le hubiera podido pasar por la cabeza que algún día la jerarquía eclesial estaría más pendiente de nadar y guardar la ropa que de transmitir la fe. Hubo un tiempo en el que los teólogos debatían acaloradamente sobre diversas cuestiones, por espinosas que fueran. Dichas cuestiones eran zanjadas finalmente por el Papa generalmente en un concilio. No inmediatamente, sino mucho tiempo después. Siglos incluso.

Hoy en día no existe debate alguno en materia de Teología dogmática. Si acaso –y con muchísimo tiento- se dejan caer comentarios diversos sobre algunas cuestiones morales. Recordemos el “¿quién soy yo para juzgar?” En boca del máximo representante de la Iglesia, esto suena más a escaqueo que a benevolencia. Es cierto que Cristo no vino a juzgar, pero una cosa es no juzgar y otra no dar respuestas.

Dibujo de un hombre mirando un poste con flechas en todas direcciones. El hombre se está rascando la cabeza sobre la que tiene un signo de interrogación. El dibujo representa de forma simbólica la desorientación de quien no sabe por dónde tirarCuando los pastores guardan silencio ante determinadas cuestiones, los fieles quedan huérfanos de cualquier explicación que resuelva sus dudas. Cada cual queda así abandonado a su suerte. El resultado es que a muchos laicos piadosos les aterroriza reflexionar sobre su fe. Otros buscan por su cuenta alguna justificación con la cual tranquilizar su espíritu. Finalmente los más, sencillamente dejan de creer en según qué cosas.

No hace falta añadir que, cuando uno deja de creer en algunas verdades de su fe, corre el riesgo de terminar relativizándolas todas.

EL PECADO ORIGINAL

Especial dificultad ofrece actualmente el dogma del pecado original. No hay más que ver que –excepción hecha de una breve alocución de Benedicto XVI- no se habla de él prácticamente para nada.

La dificultad no viene únicamente de la teoría de la evolución como teoría científica, sino también y no en menor medida, de la corriente de pensamiento asociada, según la cual el mal no sería sino la consecuencia lógica de una naturaleza inacabada.

1. El dogma del pecado original en la historia de los documentos oficiales

En el Denzinger

Pecado original. Cuadro de TizianoEl dogma del pecado original se centra en explicar:

  1. Que el sufrimiento y la muerte son consecuencia directa del pecado de Adán y Eva (D 101-102)
  2. Que dicho pecado se transmite a todos los descendientes de esta primera pareja. “(…) por propagación, no por imitación” (D 790). El pecado es, por así decir, heredado genéticamente (D 109a; D 175) de la misma forma que genéticamente heredamos nuestra condición de seres mortales. Ambas cosas están directamente relacionadas.
  3. Que el pecado original no puede ser borrado sino gracias a Jesucristo y por medio del Bautismo (D 791-792). Si por el pecado vino la muerte, por el Bautismo –es decir, por la incorporación al Cuerpo de Cristo- viene la promesa de la Vida Eterna (cf. Rom 5,12-21; 6,4; Rom 8,17; Gal 3,27; Ef 4,22ss; Jn 1,29; 3,5; etc).

Expulsión de Adán y Eva del paraíso. Cuadro de Aureliano MilaniEn ninguno de los textos que figuran en el Denzinger (en la primera versión, que es la que citamos aquí, que llega únicamente hasta Pío XII) se explica en qué consiste el pecado original más allá de reproducir el texto del Génesis. Lo importante para la fe de la Iglesia no es saber en qué consistió el pecado, sino saber que los hombres estaban destinados a una vida dichosa y ellos –inducidos por Lucifer- se labraron para sí mismos y para sus descendientes el sufrimiento y la muerte.

En el Catecismo de la Iglesia católica

Hay que decir, no obstante, que el Catecismo de la Iglesia Católica, sí dice en qué consiste dicho pecado:

«El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador (Cf. Gn 3,1-11) y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre (Cf. Rm 5,19). En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad».(n. 397).

El pecado comienza allí donde la creatura deja de confiar en su creador. La desobediencia es consecuencia lógica de la desconfianza.

«Replicó la serpiente a la mujer: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”.» (Gn 3,4).

La serpiente siembra la duda en la mujer, sugiriendo mala intención en el mandato divino. Éste es el pecado original. El que está en el origen de todo pecado, también de nuestros pecados personales. Allí donde la creatura toma distancia frente a Dios, desconfía de él procurando una falsa autonomía, ahí está negando su propio ser, lo que viene a resultar en su autodestrucción.

2. El pecado original. Dificultades de los textos

Los textos que sustentan el dogma del pecado original [PECADO ORIGINAL (textos Denzinger)] ofrecen dificultades que, aunque hoy por hoy no hayan sido resueltas, haríamos mal en fingir que no existen. Veamos algunas de las más importantes:

a) El pecado original. Dificultades antiguas

El hombre fue creado inmortal no sólo en el alma, sino también en el cuerpo

La muerte es consecuencia del pecado: “Quienquiera que dijere que el primer hombre, Adán, fue creado mortal, de suerte que tanto si pecaba como si no pecaba tenía que morir en el cuerpo, es decir, que saldría del cuerpo no por castigo del pecado, sino por necesidad de la naturaleza, sea anatema” (XVI Concilio de Cartago, año 418. D 101).

El pecado original es “transmitido a toda alma (…) por descendencia” (D 109a)

Forma parte de la fe de la Iglesia que el alma de cada uno de nosotros es creada por Dios de la nada (D 348) en el momento de la generación. Así pues el pecado, que es algo propio del alma, viene transmitido por la generaDibujo que representa un gen modificado por el pecado original. Es un ejemplo para que se vea gráficamente cómo el pecado original modifica la naturaleza de todo hombre. Esto no tiene nada que ver con la culpa.ción del cuerpo.

Esta cuestión es abordada por Santo Tomás de Aquino, dando una respuesta muy sugestiva en la buena dirección. Comienza introduciendo una pregunta que en un primer momento parece totalmente innecesaria: ¿qué pasaría si un hombre naciera de otro, pero no del modo habitual, sino a partir de alguno de sus miembros (una especie de clonación milagrosa)?

La respuesta del Aquinate es que este hombre no nacería con el pecado original, porque –y aquí está lo importante- lo que genera el pecado no es la carne pecadora, sino la intervención humana. Cuando el hombre interviene en la generación, transmite el pecado original. Esto no sucedería si un hombre naciese de otro hombre de una forma milagrosa, porque entonces el hombre no sería causa de dicha generación (cf. Suma Teológica I-II, q. 81 a. 4). Obsérvese que, según este razonamiento, el argumento se basa en que la generación es un acto humano y no, como alguna vez se ha interpretado, en una supuesta “suciedad” asociada al sexo.

b) El pecado original. Una dificultad nueva

Dibujo que representa la teoría de la evoluciónLa fe en el dogma del pecado original se encuentra fundamentada en una narración según la cual todos descendemos de una única pareja humana. Suponer la existencia de diversas familias humanas de orígenes distintos pondría en entredicho bien el hecho mismo del pecado original, bien el libre albedrío del hombre. No se puede sostener simultáneamente que hubo muchas parejas incomunicadas y que todas pecaron “necesariamente”. Como mucho se podría suponer la existencia de una familia, tribu o pueblo que pecaran de manera solidaria, pero esta suposición, además de ser totalmente gratuita, nos dejaría exactamente en el mismo punto que una aceptación literal del texto del Génesis.

3. El ser humano tal y como lo conocemos

El Génesis es un libro de teología y el relato del Pecado original explica por qué el hombre, a pesar de ser creatura de Dios, lleva en sus genes la maldad.

Cuadro moderno en el que se ve sobre todo un incendio, pero también un combatiente, un tanque y una calavera. Representa la guerra.Porque la existencia del pecado es un hecho. No tenemos más que echar una ojeada en derredor. Es un hecho que el mal moral existe. No es necesario recordar todas las atrocidades que vemos cada día en las noticias.

El ser humano tiene una tendencia innata al mal. Esto es algo que queda patente observando el comportamiento de los niños. No sólo nacemos egoístas (“yo, yo, mío, mío”), sino también presas de la soberbia y de la ira (rabietas y agresividad desde bien pequeños). Crueles incluso. Lo bien que se lo pasan algunos angelitos torturando insectos y, pocos años después, matando pájaros o, directamente, haciendo la vida imposible a algún compañero de clase.

Dibujo de un niño detrás de una alambrada. El niño dice: "No sé si tengo poco sentido del humor o ellos poca vergüenza, pero llamar a esto campo de refugiados es una cruel ironía"Es importante subrayar que hay en esto algo profundamente escandaloso. ¿Cómo es posible que Dios, que fue creando todo y fue viendo que todo “estaba bien”, se estrellase justamente al llegar a lo que se supone que era la cumbre de su obra? Somos creaturas de Dios y atribuir a Dios nuestra maldad sería la peor de las blasfemias.

Así pues, el pecado original es –antes que nada- una explicación teológica de esa maldad que habita en nosotros. No el mal que cometemos consciente y deliberadamente como fruto de nuestro libre albedrío, sino aquélla maldad que está alojada en el fondo de nuestro corazón y nos arrastra hacia el mal incluso cuando no queremos (cf. Rom 7,19). Esa maldad nos viene de nacimiento, pero no puede ser obra de Dios, sino de alguien que desfiguró lo que Dios tenía planeado que fuera.

LA SALVACIÓN EN CRISTO

Leyendo los textos de referencia acerca del dogma del pecado original comprobamos que la mayoría se centran, no en el pecado, sino en la gracia que nos viene por Cristo.

1. La Providencia divina tiene siempre la última palabra

Que el mal es una realidad, no hay como negarlo. Ahora bien, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento encontramos sombra alguna de dualismo. El bien y el mal no son dos principios equiparables.

La Iglesia tampoco acepta el monismo moderno que sostiene algo así como un principio a la vez bueno y malo en todas las cosas. Solamente hay un principio, Dios y de él procede todo bien en un doble sentido: todo lo que Dios ha hecho está bien y todo lo que está bien procede de Dios.

El mal no es un principio creador. El mal tiene su origen en la libre decisión de aquellas creaturas que, pudiendo elegir entre el bien y el mal, decidieron rebelarse contra Dios.

En cualquier caso, el mal no tiene nunca la última palabra. Los malos hacen muchas cosas contra la voluntad de Dios, pero Dios utiliza ese mal para sus fines buenos (San Agustín, La Ciudad de Dios, XXII,1-2).

2. Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia

Fotografía de la Piedad. Escultura de Miguel Ángel

Nos limitaremos aquí a hacer una breve síntesis de aquellos textos del Denzinger en los que se habla de la gracia en relación con el pecado original.

Nadie se salva si no es por medio de Nuestro Señor Jesucristo

  • El deseo del bautismo no es fruto del libre albedrío, sino de la generosidad de Cristo (D 199).
  • El pecado original se quita por los méritos del sólo mediador Nuestro Señor Jesucristo (D 790).

El pecado original se perdona por medio del sacramento del bautismo

  • Por la muerte de Cristo se rompe esa cédula de muerte y por el bautismo somos liberados (D 109 a).
  • «(…) por el sacramento del bautismo, rubricado por la sangre de Cristo, se perdona la culpa y se llega también al reino de los cielos, cuya puerta abrió misericordiosamente a todos los fieles la sangre de Cristo» (D 410).
  • A propósito del bautismo de los niños, leemos: «El [pecado] original, pues, que se contrae sin consentimiento, sin consentimiento se perdona en virtud del sacramento» (D 410).

En la vida del cristiano todo es don de Dios, regalo inmerecido, gracia

  • El Espíritu Santo es el artífice, no sólo de que sean perdonados nuestros pecados, sino que también obra en nuestra voluntad el deseo de que esto suceda (D 177).
  • Ni llegar a la fe, ni nuestro aumento de fe, si siquiera desear la fe es obra nuestra (D 178).
  • Todo bien que hay en los hombres viene de Dios (D 195)
  • Amar a Dios es un don de Dios (D 198; D 199).
  • Nadie se salva, sino por la misericordia de Dios y esto hubiera sido así incluso aunque no hubiera habido pecado original (D 192). Esto es importante. La gracia de Dios hubiera sido en cualquier caso necesaria, más aún después de la caída.

Terminamos con un texto del II Concilio de Orange que resume de modo admirable lo que supone la gracia de Dios en la vida del creyente:

«También profesamos y creemos saludablemente que en toda obra buena, no empezamos nosotros y luego somos ayudados por la misericordia de Dios, sino que Él nos inspira primero —sin que preceda merecimiento bueno alguno de nuestra parte— la fe y el amor a Él, para que busquemos fielmente el sacramento del bautismo, y para que después del bautismo, con ayuda suya, podamos cumplir lo que a Él agrada» (D 200).

Fotografía de un gato adulto tumbado sobre los brazos de una persona. El gato está en posición supina, cosa que en un gato significa confianza total y, además, está con las patas delanteras dobladas en una postura que refuerza el lenguaje corporal de confianza. Todo lo bueno que hacemos es, de principio a fin, obra de Dios. Él es quien inspira y es él quien sustenta. Esto debería ser para nosotros motivo de enorme alegría y paz. No hay lugar para ciertas actitudes de agobio que se observan en algunas personas piadosas. Lo único que podemos hacer nosotros es reconocer, agradecer, pedir para que nos dejemos hacer… a sabiendas de que todo está en las manos de Dios.

¿Cómo ser cristiano en la época de la posverdad? Ante el reinado del Dinero y de la Mentira, al cristiano se le debería poder distinguir por su honestidad.

  • La sociedad occidental es mucho menos plural y libre de lo que nos quieren hacer creer.
  • Características fundamentales de dicha sociedad son la importancia dada a lo económico y la tolerancia hacia la mentira. Ambas cosas están en la fuente misma del Mal tal y como lo describen los Evangelios.
  • Sin embargo, los cristianos de los países del llamado Primer Mundo hemos hecho nuestra esta cultura y compartimos su escala de valores.
  • Por ello, para ser cristiano hoy, se requieren unas condiciones previas que antes seguramente no eran tan necesarias.

La falsa libertad de nuestras sociedades occidentales

Dibujo de un hombre con terno y corbata (parece que también con un pequeño bigote). Le escucha una masa de gente. El hombre dice: "¡Os ofrezco soluciones para mis problemas!"Existe hoy en día un consenso generalizado que caracteriza a nuestras sociedades occidentales como dotadas de un gran pluralismo. Este supuesto pluralismo sustenta a su vez el dogma de una tolerancia mucho más teórica que real. Nos imponen una lista de cuestiones ante las cuales hay que ser tolerante. Mientras tanto se reprime cualquier convicción que pretenda tener consecuencias más allá de lo estrictamente privado.

Lo primero que habría que preguntarse es de dónde nace esta autopercepción de pluralismo. Por ejemplo, el hecho de que hoy las personas no acepten los argumentos de autoridad no es una prueba de pluralismo. Esto es más bien algo que compartimos y que, por consiguiente, nos hace semejantes. A su vez, la intolerancia a los principios de autoridad no significa que no exista autoridad. Sucede que la autoridad no es claramente identificable. La comunicación no se realiza por medio de mandatos o argumentos, sino mediante la creación de estados de opinión. En realidad tampoco conocemos el sujeto que se comunica. Generalmente se desconoce de dónde surgen estas opiniones que nos son impuestas. A veces encontramos una vaga referencia a supuestas "investigaciones científicas" de las que no conocemos detalles ni autoría.

Signos de identidad de la sociedad actual

En esta sociedad que se considera a sí misma plural, pero que en realidad está totalmente teledirigida, podríamos describir numerosos signos de identidad. No obstante, con ello estaríamos describiendo rasgos superficiales, más o menos significativos o anecdóticos, poco más que meros síntomas. La intención de este artículo, sin embargo, es ir a las causas. Encontrar los verdaderos signos de identidad de la sociedad posmoderna.

Una sociedad donde priman los criterios económicos

Dibujo de un hombre cuyo cuerpo está rodeado por una esfera cuya superficie está cubierta de monedas de euro. La cabeza es una esfera igual, pero más pequeña. A su alrededor vuelan billetes de 100, 200 y 500 euros, que también alfombran el sueloPrimer signo de identidad es la exclusividad y generalización de los criterios económicos a todos los ámbitos de la realidad. Para que se entienda lo que quiero decir pondré un par de ejemplos.

  1. En el ámbito de lo laboral, antes primaba la estabilidad por encima de lo puramente económico. Esto tanto por parte de los empresarios como por parte de los trabajadores. Es lógico que el empresario busque obtener las mayores ganancias. Sin embargo, tener trabajadores con experiencia y comprometidos con la empresa puede ser una inteligente estrategia empresarial. Ahora, en cambio, parece que de forma generalizada han cambiado las políticas empresariales. La competencia feroz entre las empresas no se libra en el campo de la calidad. Son los bajos precios los que marcan la diferencia. De este modo, no interesa la profesionalidad, sino los bajos salarios y la flexibilidad en la contratación.
  2. Chiste de Forges alusivo al trabajo precarioEso, a su vez, hace que los jóvenes sientan que no vale la pena invertir tiempo ni esfuerzo en formación. Olvidan así que la finalidad de la formación no es exclusiva ni fundamentalmente económica. Por otra parte, ese economicismo hace que, en ocasiones, actuar con criterios éticos resulte poco menos que un excentricismo.

Acomodación a la mentira

El segundo signo de identidad de nuestra sociedad actual es la acomodación a la mentira. No estoy sugiriendo que mentir sea una novedad de nuestros tiempos. La mentira es de algún modo connatural al ser humano. Lo novedoso es la naturalidad con la que hoy aceptamos que insulten nuestra inteligencia mintiéndonos en la cara. Placa que representa tachada la palabra Truth (verdad en inglés)Y esto en todos los ámbitos en la vida.

Por ejemplo, es normal que un alumno que no ha hecho los deberes invente alguna excusa inverosímil para justificarse. Lo nuevo es que te nieguen en la cara lo que acabas de ver con tus propios ojos. Visto desde otra perspectiva, es por ejemplo normal que los adolescentes no crean en las advertencias de los adultos. Los jóvenes siempre han juzgado como exageración o pusilanimidad las advertencias de sus mayores. Lo nuevo es encontrar tantos niños resabiados. Piensan, además, que les mientes de forma interesada. Parece evidente que es a esto a lo que están acostumbrados.

Y algo todavía más sorprendente: hoy en día se acepta con mayor facilidad la mentira que la verdad. Esto, que no es totalmente nuevo, puede tener una explicación psicológica sencilla. Quien te miente, normalmente te dice lo que sabe que tú quieres oír. La verdad, en cambio, resulta en ocasiones muy molesta. ¿Cuál es entonces la novedad? La clave está en el discernimiento, fruto de la razón, que ayuda a distinguir entre deseo y realidad. Hoy en día, fruto de determinadas corrientes filosóficas que vienen desde Kant y que culminan en el llamado “pensamiento débil”, se ha esfumado la realidad, dejando a las personas inermes frente a la manipulación.

La posverdad en la política

Chiste. Aparece un pollo asándose en un horno. Enfrente se ve a media docena de pollos vivos que dicen: "y... ¿tú votaste esto?... ¿estás seguro que es por nuestro bien?"Y esto, que lleva tiempo siendo un hecho en las relaciones tanto personales como empresariales, ya está teniendo sus consecuencias políticas. Nuevamente digamos que el hecho de que los políticos mientan no es ninguna novedad. Lo novedoso es que ya no necesiten dar a sus mentiras una cierta verosimilitud. Parece que, cuanto peor mienten, más apoyos concitan. La palabra acuñada para expresar esta nueva situación es post-truth, traducida al español por posverdad, y declarada palabra del año  por el diccionario Oxford que la define como lo «relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal».

Ser cristiano en la época de la posverdad

Frente a esta situación, ¿qué tendríamos que hacer los cristianos? Porque la impresión es que ni están ni se les espera. No porque seamos minoría, ni porque seamos menos influyentes que otros grupos. En cierto sentido es más bien al contrario. Lo que nos hace invisibles es nuestro mimetismo. Hay destacados y muy conocidos miembros de la sociedad española que se dicen, y así pueden ser considerados, católicos practicantes. Y son precisamente estos dirigentes españoles quienes practican fervorosamente el más abierto neoliberalismo, al tiempo que llevan décadas lucrándose de la posverdad.

Fotografía en la que aparece un rebaño de ovejas caminando por el campoPero, ¿qué pasa con los cristianos desconocidos, con la gente en general que puebla nuestras parroquias? Pues, evidentemente, hay de todo como en botica. Pero, en general, llama la atención la falta de formación religiosa en todas las generaciones. Y no será por falta de clases de religión –eso sí, de todas las religiones en general en un totum revolutum-. Falta de formación, de la cual no es lo peor la falta de conocimientos, sino sobre todo la falta de vivencias, la ausencia de contexto. Religión que se nutre de un vago sentimiento de pertenencia carente de contenidos y de práctica verdaderamente religiosa. Reuniones que sirven para poco más que para conocer gente. Esto genera un cierto perfil que tiene unas características más políticas que propiamente religiosas. Podría decirse que se trata de un perfil de votante.

Dinero y mentira. Signos de identidad del Maligno

Tentaciones de Jesús. Cuadro de Carl Heinrich Bloch.

¿Cómo debería ser entonces un cristiano en la época de la posverdad? Decíamos que las dos características principales de nuestra época son el valorar todo en función del dinero y la tolerancia con la mentira. Pues bien, esto que resulta tan actual viene ya reflejado con claridad meridiana en un par de textos evangélicos. El primero dice así: “no podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13; cf. Mt 6,24). Servir al dinero es hacer del Dinero el eje de la vida, de manera que ocupe el lugar reservado a Dios.

El segundo es aquél en el que se llama al diablo “padre de la mentira”, aquél que miente porque le sale de dentro, porque todo en él es mentira (Jn 8,44). Podríamos decir que, para los Evangelios, la Mentira y el Dinero son dos formas de representar el fundamento de todo mal.

Las catequesis

Esto significa que hablar de Cristo dejando las cosas como están o hacer críticas a determinados aspectos de la sociedad o de los hombres y mujeres de hoy sin ir al fondo de la cuestión es traicionar a Cristo y a su Evangelio.

Así sucede, por ejemplo, cuando se reúne a los fieles para una supuesta formación que no pasa de ser, como mucho, terapia de grupo o, directamente, mero proselitismo carente de contenidos. Y así sucede también cuando la moral cristiana viene reducida a todo lo que tiene relación con la sexualidad, mientras otras conductas escandalosamente inmorales cuentan con todas las bendiciones o, al menos, con un silencio más que cómplice.

La honestidad como signo de identidad

Frente a esto y de modo semejante a cómo los paganos distinguían a los primeros cristianos por el amor que se profesaban entre ellos (cf. Hech 4,32-35), los hombres de hoy deberían distinguir a los cristianos básicamente por su honestidad en todos los ámbitos de la vida.

Alguien podrá argumentar que la honestidad no es una virtud teologal y, por consiguiente, no tendría por qué ser una virtud característica del cristiano. Cierto. Más aún, una fe no bien asimilada hace realmente difícil la honestidad, porque la honestidad lleva consigo la fidelidad a los propios principios y difícilmente puede ser fiel a sus principios quien los desconoce.

Insisto, no obstante o precisamente por ello, en que es la honestidad la virtud que debería caracterizar a los cristianos y, de hecho, aquello en lo que hoy en día se reconoce al verdadero cristiano.

Lo que hace de la honestidad una virtud especialmente valiosa en estos momentos es fundamentalmente su ausencia, de ahí que sea tan llamativa. El ser, además, una virtud que no requiere el don de la fe, hace que cualquier hombre pueda reconocerla. Y, sobre todo, es la honestidad la virtud más claramente opuesta a la avaricia y a la mentira. A ambas de manera conjunta. Es lo opuesto al todo vale que impera en nuestra sociedad occidental.

Honestidad como sencillez y transparencia

Al buscar un paradigma de hombre honesto podría pensarse en el verdadero filósofo. Curiosamente y dicho sea de paso, para la mujer, tradicionalmente la honestidad se ha usado como sinónimo de castidad (cf. 1 Tim 3,11). Pero, si tratamos de pensar en una sociedad donde la honestidad sea algo frecuente, entonces podemos imaginar una sociedad tradicional donde todo el mundo sabe quién es quién y donde traicionar la palabra dada sería la peor de las insensateces.

Ser cristiano en la época de la posverdad. Fotografía de una mujer joven que se quita la máscara¿Cuál es el perfil de ese cristiano del que estamos hablando? Los filósofos no abundan y los supervivientes de esa sociedad tradicional que acabamos de mencionar carecen de futuro. Esas personas honestas a las que yo me refiero son gente sencilla, que no se las dan de lo que no son, personas serviciales y agradecidas. Cercanas y sinceras. No son gente importante, con frecuencia no son tampoco gente ilustrada, sin embargo brillan con luz propia y se les reconoce enseguida. Hay muy pocos, cada vez menos, pero no me cabe la menor duda de que en sus manos está el futuro de la Iglesia.

P Juan Manuel García-Lomas SJ

El miércoles pasado, día 9 de noviembre de 2016, fallecía en Madrid el P Juan Manuel García-Lomas SJ

P Juan Manuel García-Lomas SJ. Foto reciente

Un adiós emocionado

Quien desee una pequeña biografía del P. García-Lomas, puede encontrarla aquí. Tampoco voy a hablar de la presencia de Juan Manuel en mi vida. Solamente diré que acabo de quedarme sin un amigo muy querido. El último profesor-compañero con el que conservé una relación después de dejar la universidad.

Siempre quedará en mi corazón y en mi vida el recuerdo de aquél remanso de paz encontrado después de un periodo de agitación, hace casi treinta años. Y nunca olvidaré lo bien que lo pasamos en la organización del Congreso internacional de Ejercicios Espirituales (Loyola 1991). Cómo me acompañó a Barajas cuando me fui a Brasil. Cómo, durante una breve pero azarosa temporada, estuvimos compartiendo despacho en la UPCO, y cómo fue en los últimos años prácticamente el único sacerdote que, justamente porque no pretendía ocupar el lugar de Cristo, pudo ser para mí vehículo eficaz de su Gracia.

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Por tantos

Por tantos

La entrevista

El Sr. D. Fernando Giménez Barriocanal es Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE (Conferencia Episcopal Española). La entrevista se llevó a cabo el 10 de junio de 2016 en el programa que lleva por título "El Cascabel". Este programa se emite en el canal de televisión 13tv, cuya propiedad la ostenta de forma mayoritaria la CEE. El Sr. Giménez no estaba en dicho programa a título privado. Estaba para presentar un libro en el que la Iglesia española rinde cuentas de su gestión económica.

El vídeo que aquí les presento es un fragmento que dura solamente 2 minutos, pues éste es el asunto que queremos tratar aquí. Quien desee escuchar la entrevista entera, puede verlo en: "Eficiencia en la gestión de la Iglesia con la "X" de la Renta"

Por tantos gastos inútiles que la Iglesia contribuye a generar

Y lo que el Sr. Giménez dice con claridad –mientras los periodistas presentes le corean- es que la Iglesia genera para el Estado español, es decir, para todos los españoles –sean creyentes o no- una riqueza que supone un porcentaje significativo del PIB. Concretamente el aspecto sacramental (bautizos, bodas, comuniones, etc.) genera medio punto del PIB y las fiestas un punto del PIB. A eso hay que añadir las actividades culturales con otros dos puntos. Todo eso, sumado, daría un 3,5% del PIB. Por tantos... millones de euros para la industria hotelera.

No habla aquí de los servicios que la Iglesia presta en el campo de la enseñanza o de la sanidad. De eso se habla más adelante. Aquí se habla de una riqueza en términos exclusivamente económicos. Sin embargo, se señala el carácter “cultural” de estos saraos. Entendemos que la palabra cultura está referida aquí a las tradiciones de nuestro pueblo. Sin embargo, no debería ser necesario recordar a nuestros pastores que su misión es transmitir la fe en Cristo, no colaborar a su descrédito. Por tantos... tablones y tantas cogorzas a la salud de la Iglesia.

Un estudio externo encargado por la CEE

Es importante subrayar que las afirmaciones del Sr. Giménez no son una desafortunada ocurrencia. Están avaladas por un estudio externo encargado a tal efecto por la propia CEE. Para que a nadie le quepa la menor duda de que las cifras se ajustan a la realidad. Nada más lejos de mi intención discutir la validez de estos datos. Está claro que la Iglesia genera un enorme negocio a su alrededor. Especialmente en el sector de la hostelería. Por tantos... restaurantes que viven gracias a la pastoral de la Iglesia.

La consideración que traigo hoy aquí no tiene nada que ver con las cifras económicas. La pregunta es otra y está en el nacimiento mismo de este blog. ¿Qué significa ser cristiano o/y pertenecer a la Iglesia católica? En este caso voy a analizar lo que todos ustedes han podido escuchar en el vídeo.

Y, para ello, hablaré de dos de los tres aspectos que señala el Sr. Giménez: las fiestas y los Sacramentos.

Las fiestas

San Fermín (por ejemplo)

Por tantos. Pamplona. Iglesia de san Lorenzo. Imagen de san Fermín en la capilla que lleva su nombreEmpezaré por lo que tiene una importancia secundaria desde el punto de vista de la fe. Las fiestas patronales. Ya que en el programa televisivo se mencionan expresamente las fiestas de san Fermín, nos centraremos en ellas. Que dichas fiestas tienen una fama considerable fuera de nuestras fronteras es algo fuera de toda duda. Que generen cuantiosas ganancias para la ciudad de Pamplona, es algo que cabe suponer, aunque ignoro las cifras. Ahora bien, qué tienen que ver estas fiestas con el cristianismo. Es algo que yo sugeriría como tesina de licenciatura. Puede tomar nota algún clérigo de esos que buscan un tema fácil para sacarse el título por la mínima.

¿De qué manera contribuye la celebración de san Fermín en la evangelización?

Dicha tesina podría comenzar por una encuesta. Realizada a pie de calle y en plenas fiestas patronales. La primera pregunta podría ser: ¿quién era san Fermín? Sin entrar en mucho detalle. A ver si alguien sabe, por ejemplo, en qué siglo vivió o qué tuvo su vida de extraordinario para que la Iglesia decidiera canonizarlo. Por cierto, que yo me acabo de enterar ahora mismo. No precisamente gracias a la televisión de los obispos, sino después de consultarlo en la inefable wikipedia. Porque, lo confieso, no tenía ni la más remota idea.

Por tantos. Fotografía de los encierros de los sanfermines. La imagen está tomada a la llegada a la plaza y se ve un montón de gente rodeando a los toros que no pueden avanzarAsí pues, desde órganos oficiales de la CEE manifiestan sin rubor sentirse muy orgullosos de que, gracias a su inestimable ayuda, cientos de miles de energúmenos inunden la ciudad de Pamplona. Visitas que tienen -muchas de ellas- el confesado objetivo de emborracharse.  Y también, si su economía se lo permite, asistir a las numerosas corridas de toros celebradas en "honor" de San Fermín.

El orgullo de nuestra Iglesia no reside en dar a conocer los méritos del santo en cuyo honor dicen celebrar estas bacanales. Ni siquiera en conseguir que alguna gente pise una iglesia –aunque sólo sea para no dormir en la calle-. No. El orgullo de nuestra Iglesia es que toda esa gente deje un montón de sus euros en la ciudad de Pamplona (básicamente en sus bares). Por tantos turistas y tantas horas de fiesta ininterrumpida.

Pero esto, que seguramente es lo más visible, es una fruslería si lo comparamos con lo que sucede con la segunda cuestión.

Los sacramentos

No entraré en el tema de las bodas. Es un hecho que, en todas las culturas y en todas las épocas, las bodas se han celebrado y se celebran con todo el boato que las familias han podido permitirse. Es sabido que mucha gente se casa por la Iglesia porque “es más bonito”. Sabemos también que, quienes así piensan, suelen invitar a más gente y organizar el mejor fiestón. Pero ésta es una cuestión con una larga tradición de la que habría mucho que hablar, pero que no es momento de discutir aquí. Aquí nos limitaremos a dar unas pequeñas pinceladas acerca de los llamados Sacramentos de Iniciación. Es decir: Bautismo, Confirmación y Eucaristía

No estoy diciendo que las celebraciones referidas a estos sacramentos –salvo seguramente las Confirmaciones- sean inapropiadas. Lo que estoy diciendo es que son un paripé que yo -hasta ahora- creía que la Iglesia simplemente toleraba como mal menor. Lo creía hasta que escuché las palabras del Sr. Giménez. Por tantos niños a los que se les hurta la mejor catequesis de la Eucaristía: la de la vida.

Como no tengo ninguna intención de realizar un estudio exhaustivo, me limitaré a decir cuatro cosas de las Primeras comuniones. Nada que no sepa todo el mundo.

Las primeras comuniones

Las primeras comuniones hace años

Cuando yo hice la Primera comunión, asistieron mis padres y algunos de mis tíos y primos. Fue por la mañana temprano y después nos fuimos todos a desayunar un chocolate, no recuerdo si fue con churros o con picatostes. No más de diez personas. En una terraza que, por supuesto, no habíamos reservado porque, además, era un día de diario. Yo llevaba un vestido precioso que le habían prestado a mi madre y del que guardo el único recuerdo de algunas fotos.

Les hablo de mi Primera comunión simplemente como testimonio de lo que era normal no hace tantos años. ¿A qué "cultura" o a qué "tradición" se refieren estos señores entonces? ¿Se puede llamar "tradición" a la transformación nada sutil de una fiesta religiosa y familiar Por tantos. Fotografía en la que aparece un restaurante preparado para una celebración de primeras comuniones. en un acontecimiento social señaladamente contradictorio?

Nada que ver lo "tradicional" con esos padres que tienen que pedir un préstamo para que sus hijos hagan su Primera … y última comunión. ¿Qué sentido tiene esto y por qué la Iglesia colabora activamente en una pastoral que se ha demostrado cuanto menos ineficaz? Por tantos niños que no vuelven a comulgar hasta el día de su boda.

Por tantos... sacrilegios

Cuando eres catequista de Primera comunión te das cuenta de que los padres te dejan a sus niños para que les des “clase” (así le llaman) durante tres años e incluso te dejan a los hijos en la misa de niños. Quiero decir que les dejan en la puerta y luego les vienen a buscar. Y tú preguntas a los niños y te das cuenta de que quienes de verdad están influyendo sobre ellos son sus padres (como debe ser) y lo que los padres les dicen. Y que no tienes nada que hacer. Pero a nadie parece importarle lo más mínimo. Más aún. Es posible incluso que algún niño no aparezca por catequesis … porque coincide con el entrenamiento de fútbol, y tampoco aparezca por la misa dominical, pero que eso no sea obstáculo para que el niño reciba la Primera comunión con el resto de sus compañeros.

Por otra parte ignoro en qué momento lo que hasta entonces era una fiesta privada y totalmente familiar se convirtió en una especie de boda. Ésta es la razón por la cual carezco de elementos de juicio para establecer la relación que sospecho existe entre la disminución de la fe y de la práctica religiosa con el aumento del gasto para celebrar no sé muy bien el qué. Por tantos que gastan lo que no tienen en celebrar lo que no saben.

Por tantos que no tienen para comer, mientras otros banquetean en nombre de Cristo

Lo que no puedo callar es que todo esto supone no sólo una utilización espuria de la Eucaristía, sino también una flagrante falta de comunión. Cosas ambas que, por cierto, no son sino expresiones distintas de una misma realidad.

¿Qué pasa -en estos tiempos de crisis- con aquellas familias que no pueden organizar a su hijo una fiesta equiparable a la del resto de sus compañeros? Es importante añadir que, dada la estructuración pseudoescolar de las primeras comuniones, dichos compañeros de Primera comunión serán también, seguramente, sus compañeros de clase... durante ese curso y los cursos venideros.

Comedores sociales en España (fotografía)
Comedores sociales en España

Esto recuerda mucho la situación que denunciaba san Pablo: «Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la Cena del Señor; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga» (1 Cor 11,20-21).

Por tantos que hacen la vista gorda a sabiendas

Y, cuando pensaba que esa aparente indolencia de la Jerarquía eclesiástica se debía básicamente a una cierta manga ancha frente a una opción más rigorista que podría dejar fuera a alguna gente recuperable, entonces, queridos lectores, me entero de que esta supuesta permisividad no era tal. Entonces me entero de que la Jerarquía eclesiástica tiene entre sus misiones la de velar por el bienestar, también material, de los españoles, aunque no pertenezcan a su rebaño. ¿Qué sería, si no, de esos enormes salones para bodas, ahora que la gente ya no se casa?

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Plan Diocesano de Evangelización

Evangelización versus militancia. Foto de Monseñor Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid
Evangelización versus militancia

Evangelización versus militancia. En el seno del llamado Plan Diocesano de Evangelización, la archidiócesis de Madrid ha organizado unas reuniones periódicas. Estas reuniones tienen una curiosa estructura. Los participantes reciben por correo electrónico y con bastante antelación una especie de encuesta. Dicha encuesta versa fundamentalmente sobre la pastoral parroquial. La dinámica es, al menos en la letra, la de la Lectio divina. En este contexto, la encuesta –cuyas respuestas ya ha reflexionado cada uno en su casa- se responde de forma colectiva.

La Lectio divina

Digamos en primer lugar que la Lectio divina Dibujo que representa la Lectio Divina con sus cuatro brazos: Lectio, meditatio, oratio, contemplatio. es una antigua y muy provechosa forma de oración. Usada durante siglos en los monasterios, ha sido redescubierta hace algunos años sobre todo en América Latina.

 

Lo que no es la Lectio divina

Cuadro que representa a san Benito de pie y con una pluma en la mano como interrumpido en su tarea de escribir
San Benito

La cuestión está en que la Lectio divina es un método de oración, no una dinámica de grupos. Por consiguiente, lo que se precisa no es un buen “animador”, sino alguien que haya tenido la experiencia espiritual. Y que crea en ella.

Cuando esta oración tiene lugar con un grupo de fieles, es costumbre que se realicen algunas preguntas. Estas preguntas ayudan en especial a personas poco habituadas a esta forma de oración. Un pequeño cuestionario ayuda a centrar la imaginación para no irse por las ramas. Sin embargo, las preguntas nunca pueden tener como finalidad substituir la oración de cada uno. El momento final o contemplación debe de ser espontáneo y fruto de la oración precedente. En ningún caso la "acción" puede venir inducida de modo artificial y  mucho menos desde fuera.

Cómo la lectio divina  puede enriquecer la fe de la Iglesia

En Brasil tuve esta experiencia, que era -además- itinerante. Algunas personas dirigían la oración que se realizaba en la casa de quien nos invitaba. Cada día en un hogar diferente. El compromiso del anfitrión era el de invitar a sus vecinos. De esta forma se hacía una pastoral no ya con las personas que habitualmente iban a la iglesia, sino también con otros que nunca hubieran ido a la parroquia y que, de este modo, tenían la oportunidad de descubrir la Palabra de Dios. La lectura era elegida en función de las circunstancias, pero las respuestas no venían dadas de antemano. Algunas veces no salía nada y otras te estremecías al ver la acción del Espíritu y comprobar hasta qué punto es cierto que: “donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20).

Evangelización versus militancia

En la Diócesis de Madrid, algunas personas están confusas porque la encuesta les parece un añadido fuera de lugar en el contexto de la Lectio divina. Dado el estilo tan profesional que tiene la propuesta, no parece lógico suponer que se trate de una inadvertida incoherencia. Parece más bien una “ayuda extra” al Espíritu Santo, por si se le ocurre sugerir algo que no entre dentro de los objetivos que sin duda están en el origen de todas estas actividades.

Fotografía en la que aparece una multitud en la que no se distingue nada. Corresponde a la JMJ que tuvo lugar en Madrid en el 2011Ahora bien, cuando los objetivos de una determinada pastoral vienen marcados de antemano al modo en que por ejemplo un profesor puede marcar los de su materia o un empresario su plan de ventas, puede que los objetivos materiales (militancia) se consigan, pero la evangelización es otra cosa. Evangelización versus militancia.

Los documentos para el Plan Diocesano de Evangelización

Presento a la consideración de los lectores los primeros documentos emanados de la Diócesis para la realización de dicho PDE.

El cuaderno animador

Evangelización versus militancia. Portada de un folleto titulado: Plan Diocesano de Evangelización 2015-2018. El animador del grupo del PDEEn primer lugar tenemos el CUADERNO ANIMADOR, extenso folleto en el que se detalla el "perfil" que se espera del "animador". En dicho cuaderno se describe al perfecto moderador y se añade: “a ser posible, estar familiarizado con la metodología de la Lectio divina”. Este requisito no es imprescindible. Es decir, que un buen presentador de televisión o un buen profesor serían sujetos ideales para el puesto. De la fe, las costumbres o el compromiso cristiano no se dice ni una palabra. Evangelización versus militancia.

El Cuestionario Núcleo 1 PDE

Preguntas en las que Cristo está ausente

En segundo lugar tenemos el Cuestionario Núcleo 1 PDE. Que nadie espere en él preguntas tales como: “de 0 a 10, ¿cómo valorarías el lugar que ocupa Cristo en tu vida?”. En lugar de eso, aparece una serie de puntos en los que se pregunta por tu “grado de desánimo”. ¿Desánimo frente a la falta de fe o de práctica cristiana en nuestra sociedad? En modo alguno. El grado de desánimo es frente a las actividades pastorales de la parroquia. Grado de desánimo, es decir, que “0” significa que todo lo que se hace en tu parroquia te parece genial y “10” significa que te parece que lo que se está haciendo no sirve para nada.

La mejor defensa es un buen ataque

Evangelización versus militancia. Chiste que representa a un individuo bajo un paraguas abierto. En la calle no llueve, pero sí que lo hace debajo del paraguasNo se pregunta por la opinión que te merece la pastoral parroquial. La pregunta es por el "grado de desánimo", dejando de este modo zanjada cualquier crítica que pudiera surgir. El grado de desánimo es algo totalmente subjetivo, el desánimo nace de tu interior, no tiene nada que ver con la realidad objetiva. Así pues, si tú criticas el modo en el que se lleva a cabo la pastoral de tu parroquia, el problema lo tienes tú (y es culpa tuya). Evangelización versus militancia.

Preguntas abiertas para cuestiones irrelevantes

En los primeros apartados, las preguntas son totalmente cerradas y no se da ninguna opción a hacer la más mínima sugerencia. Es al final, y ante cuestiones totalmente irrelevantes, donde se piden sugerencias. Se trata sobre todo de las diversas cuestaciones que suelen tener lugar en las diócesis. Pero también hay otras cuestiones un tanto desconcertantes. Por ejemplo, se piden sugerencias sobre “La Fiesta de Nuestra Señora de la Almudena”. Mientras las primeras preguntas eran totalmente cerradas, aquí la pregunta es tan abierta que resulta difícil saber acerca de qué se están pidiendo sugerencias. ¿Cambiar la fecha?, ¿cambiar la hora de la misa…? Porque no quiero pensar que el Obispo de Madrid esté pidiendo sugerencias para atraer a los turistas a base de borracheras como hacen en otros lugares para “honrar” –así lo llaman- a sus respectivos patronos.

El Cuaderno de trabajo Núcleo 2

Evangelización versus militancia. Dibujo que representa una enorme tela de araña en forma de madeja junto a una araña también enorme. Dentro de la tela de araña hay un hombre y una mujer junto con un perro. Fuera un hombre corre a refugiarse en la tela de araña, mientras los de dentro le dicen: "¡Bienvenido al nido!"
Evangelización versus militancia

En fin, en el Cuaderno Trabajo Núcleo 2 se nos presenta como tema de oración, reflexión más bien, el texto de Hechos 17,16-34 donde se nos muestra a san Pablo hablando en el Areópago y aprovechando la oportunidad que se le presenta para hablar de Cristo al ver un altar dedicado “al dios desconocido”. Las preguntas son tan concretas que no dejan opción a responder sino lo que tiene previsto el autor de dicho cuaderno. El texto es tan claro que las preguntas en lugar de abrir, cierran y en lugar de ayudar, estorban. Son tan prolijas, que las respuestas difícilmente surgirán de la oración comunitaria o de la experiencia profunda de los presentes, sino más bien de lo que sea percibido por estos como la “respuesta correcta”.

¿Más Cristo o más control de la jerarquía sobre los laicos?

Fotografía del interior de una iglesia abandonada y casi en ruinasAsí pues, ante la indiferencia general de la sociedad española frente a la Iglesia, la “Evangelización” no es vista por nuestra jerarquía como una vuelta a Cristo de todos -en primer lugar de los que pretenden estar más cerca (Mc 9,35)-, sino como el promover un sentimiento de pertenencia más parecido al ingreso en un club o en un partido político que una adhesión personal a Cristo.

"Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15). Convertíos, vosotros. Todos. Volveos a Cristo, que eso es creer en el Evangelio. No hay evangelización sin conversión y no hay evangelizador que no necesite de esa misma conversión que predica. La evangelización es una llamada que comienza por uno mismo a vivir la vida de Cristo desde el humilde reconocimiento de nuestra realidad pecadora, pero fijos los ojos en Aquél que hace Nuevas todas las cosas. Convertirse es volverse hacia Dios y nadie tiene más necesidad de conversión que aquél que desea convertir a los demás, pues nadie da lo que no tiene. Y, como Cristo es el único que salva, el evangelizador debe ser como un nuevo Juan el Bautista, siempre dispuesto a disminuir para que Él crezca (Jn 3,30).

Cristo resucitado es el fundamento de nuestra fe. Noli me tangere. Cuadro de Jerónimo Cósida
Cristo resucitado es el fundamento de nuestra fe

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!

Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.

Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído. Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe». (1 Corintios 15, 1-14)

Cristo resucitado es el fundamento de nuestra fe

Cristo resucitado, fundamento de nuestra fe. Discípulos de Emaús. Cuadro de Jan Wildens

Ante la cruz todo parece venirse abajo. La muerte es el final del suplicio, pero también de toda esperanza. Es el “nosotros esperábamos” de los discípulos de Emaús.

Si Jesús no hubiera resucitado, nuestra fe no tendría ningún sentido. Podría acaso salvarse una forma heroica de ver la vida, una nueva moral muy generosa, pero está claro que no tendría ningún sentido una oración dirigida a Jesús y, por consiguiente, tampoco a María ni a ningún santo.

La dificultad no se salva argumentando que, como Cristo era Dios, continúa vivo. Porque, si bien es cierto que Dios no puede morir, eso haría de la Encarnación una especie de fingimiento no muy distinto del que predicaba el docetismo.

Cristo continúa presente en medio nuestro

El núcleo del cristianismo no es una moral, por muy sublime que ésta sea. Cristo resucitado es el fundamento de nuestra fe. El núcleo del cristianismo es que Cristo continúa presente en medio de nosotros. Con una presencia real en la Eucaristía, pero también de manera espiritual pero no menos verdadera en nuestro interior. Cuando el cristiano ora, no mira hacia fuera, sino que entra en su interior y es allí donde se encuentra con el mismo Cristo. Los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte para que vivamos una Vida Nueva (Rom 6,3-4).

Jesús con María Magdalena. Cuadro de El Marco

Esa Vida Nueva consiste en encontrarse con Jesucristo y dejarle entrar en nuestra vida de modo que forme parte de ella y se convierta en presencia continua. Esto no significa necesariamente pasar el día rezando. Se trata más bien de una compañía constante, algo así como un continuo saber que Cristo está contigo. Cristo resucitado es el fundamento de nuestra fe. El "hallar a Dios en todas las cosas" del que nos habla san Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales. 

Es evidente que vivir de este modo supone una determinada moral, pero poner la obligación moral por encima de la fe no puede ser sino motivo de amargura y no raras veces de soberbia. Por el contrario, la fe lleva a la alegría y a la humildad. A la alegría que nace de la confianza, porque el Amor de Dios no depende de mis méritos. A la humildad, porque uno se va haciendo cada vez más consciente de que con sus propias fuerzas no puede dar ni un solo paso, que cada vez que intentas hacer algo por tu cuenta, no haces sino meter la pata y que todo lo que eres o consigues hacer es un regalo de Dios por medio de Nuestro Señor Jesucristo.

La pasión de Cristo. Cristo en la cruz. Cuadro de Barocci
La pasión de Cristo en el centro de la vida del cristiano

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

(Anónimo español publicado por primera vez en 1628)

LA PASIÓN DE CRISTO EN EL CENTRO DE LA VIDA DEL CRISTIANO

Sentimientos encontrados

La pasión de Cristo nos engancha por la fuerza del Amor hasta el extremo. Al mismo tiempo, las escenas tan duras se nos hacen insoportables hasta el punto de provocar en nosotros un terrible rechazo.

Cristo nos atrae, su amor nos enamora. Pero el sufrimiento nos echa para atrás. Esto sucede especialmente a medida que la experiencia de vida nos va haciendo cada vez más conscientes de que, efectivamente, esto es un “valle de lágrimas”. Por cierto que la cultura actual trata por todos los medios de olvidar el sufrimiento. Mientras tanto, los telediarios se encargan machaconamente de amargarnos la sobremesa.

 

La oración en estos días

Pero entonces, ¿cuál es la oración adecuada en estos días?

Imagen tridimensional de Cristo coronado de espinas. En la foto de la imagen solamente se ve el rostro a modo de busto. El domingo pasado (de Ramos), me estremecí al escuchar la canción que tuvieron la ocurrencia de cantar en misa. “Oh Dios por qué nos has abandonado”.

El canto debió parecerles muy adecuado. La letra es aparentemente muy respetuosa con el salmo 21 (salmo responsorial de la misa). El plural, sin embargo, cambia por completo el sentido que dicho salmo tiene en el contexto del Domingo de Ramos.

En el contexto de la Semana Santa, cantar o rezar el salmo 21 en plural raya en lo blasfemo. Porque la identificación con Jesucristo no pasa por fingir que sus vivencias son nuestras vivencias. Pero, sobre todo, porque la Cruz de Cristo es precisamente el sello de la Alianza de Dios con nosotros. Es justamente la prueba de que ni nos ha abandonado, ni nos abandonará jamás.

Y, por si eso fuera poco, el canto resultó obsceno en el contexto en el que se estaba cantando. Por el lugar y por el momento histórico ¿Acaso tenemos nosotros motivos para sentirnos nada menos que abandonados por Dios cuando no nos falta de nada, al tiempo que nuestro silencio cómplice está impidiendo que otros muchos experimenten por nuestro medio que Dios les ama?

Sentido de la pasión de Cristo

Muchas veces se ha dicho que no debemos quedarnos en los sentimientos. Sin embargo, ante una situación tan dramática, es difícil no quedarse en lo evidente. El terrible sufrimiento físico y espiritual de Jesús. No sólo la muerte en cruz, sino también el abandono de los suyos y, lo que es mucho peor, el aparente fracaso de su misión hasta el extremo de rezar: “Oh, Dios, ¿por qué me has abandonado?”.

El hecho de que sea un salmo no le quita fuerza, sino todo lo contrario. Jesús eligió ese salmo y no otro. Puestos a interpretar, Jesús podía haber rezado así: “aunque pase por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo”.

Imagen de una chica joven sentada en el suelo y hecha un ovillo sobre sus piernas dobladasEl cristiano que reza ante la cruz de Cristo se encuentra con esa situación, que es la misma que puede imaginar cualquier persona -creyente o no- con un mínimo de empatía.

Pero entonces, ¿qué encuentra el cristiano cuando medita sobre la pasión de Cristo? La empatía desencarnada puede ser incluso gratificante. No es difícil sentir devoción ante la contemplación de la Pasión de Cristo. Por el contrario, la empatía encarnada produce un intenso malestar –no exento de miedo- que nos lleva a huir e incluso negar a Cristo, no ya ante otros, sino incluso en nuestro interior.

Fotografía de un chico que se tapa la cara con las manos y al que solamente se le ve el pelo y un ojo que aparece muy abierto entre dos de sus dedos. La huida puede tomar la forma de rechazo, pero también existe una forma de huida hacia adelante que es dar la pasión de Cristo por amortizada y pasar directamente a la Resurrección. Esto último es en realidad un paso en falso, porque la Resurrección es algo totalmente Nuevo y no simplemente el final del sufrimiento (especialmente cuando dicho sufrimiento nos lo podemos dosificar nosotros a voluntad).

La cruz como acto redentor

obstáculoEn la espiritualidad cristiana la cruz es al mismo tiempo iluminación y oscuridad. A través de la cruz se nos muestra el rostro de Dios. Pero la cruz es al mismo tiempo un objeto cuyo significado se nos oculta a causa de nuestros prejuicios. Y no es para menos.

luz de CristoLa cruz no puede ser tomada a la ligera, pero lo que nos salva no es el sufrimiento, sino el mismo Dios actuando –de forma misteriosa- a través del sufrimiento de Jesucristo.

El núcleo central de la fe cristiana no está en una genérica fe en un Dios amoroso que nos dice que tenemos que ser buenos. Esto es tan impreciso que prácticamente equivale a no decir nada.

El centro de la vida cristiana es mucho más concreto y consiste en creer que Jesucristo es Dios de una forma misteriosa (Santísima Trinidad) y que se ofreció voluntariamente al Padre para nuestra Redención.

cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ten piedad de nosotros. Palabras que aparecen sobre un dibujo de un cordero desangrándoseLa teología católica ha explicado este ofrecimiento con las categorías de sacrificio que encontramos en el Antiguo Testamento. Estas categorías son muy difíciles de asimilar para la mentalidad de hoy. Pero, categorías aparte, lo irrenunciable de nuestra fe es que Cristo murió por nuestros pecados. No solo a causa de nuestros pecados (lo cual es obvio), sino también para liberarnos de nuestros pecados.

Como si presente me hallase

Eso significa ir más allá de lo sentimental a la hora de contemplar a Cristo en la cruz. Ante el sufrimiento injusto y cruel de Jesús uno puede sentir compasión o espanto, pero ninguna de las dos cosas tiene nada que ver con la fe. Son reacciones espontáneas que se pueden fomentar o eludir, pero que no afectan al núcleo más profundo de la persona.

En lo nuclear de la fe está el hacerse presente a ese sufrimiento. Presente de una forma espiritual pero mucho más real que la representación imaginativa de la escena. Es ser parte de la acción, no para tomar el lugar de alguno de los personajes que estuvieron presentes en Jerusalén, sino haciéndome presente en el corazón del propio Cristo que ha muerto “por mi”, en su doble acepción: “por mi causa” y “a favor mío”.

Ése es el centro de nuestra fe, una fe que no consiste en mero asentimiento intelectual sino que, para ser verdad, tiene que hacerse convencimiento profundo y motivador de un cambio real de vida. Bien entendido que dicho cambio de vida rara vez será espectacular: la calidad espiritual suele estar más bien en los detalles.

El amor con el que Dios nos ama

La meditación ante Cristo crucificado es así meditación más bien sobre el amor que Dios nos tiene. “Por mí”. Dios ha hecho esto “por mí”.

¿Lleva esto a pensar que el sufrimiento tiene en la vida cristiana un lugar preponderante? Pienso que no, no al menos como nos lo han podido transmitir algunas veces.

San Pedro. Cuadro de Francisco de Goya
San Pedro (Francisco de Goya)

Ante Cristo crucificado, la conclusión no puede ser otra que un profundo acto de contrición. Si mis pecados -nuestros pecados- tienen tales consecuencias, yo no tengo ningún derecho a tomármelos a la ligera y lo menos que puedo hacer es pedir perdón con toda mi alma. Es precisamente esta contrición la que me libera de mis pecados. No hablo de los pecados pasados, sino de los presentes y de los futuros. Hablo en suma de esa gratitud que nos cambia por dentro: “yo tampoco te condeno, vete y, en adelante, no peques más”.

Esto lleva a un conocimiento interior que no es fruto de la introspección, sino del reconocimiento del amor que Dios me tiene. Esa confianza nos da fuerza para encontrarnos en nuestro interior, no con nuestras miserias (lo cual es insoportable) sino con Él.

Otra imagen de Dios

Ante el escándalo que provoca que Dios haya cuanto menos permitido que su Hijo muriera de forma tan ignominiosa, quiero terminar haciendo una breve reflexión.

No sabemos por qué Dios permite ciertas cosas. En La Ciudad de Dios, San Agustín justifica de forma muy ingeniosa que lo que es malo para unos es bueno para otros. El mal no sería nunca algo absoluto. En este caso, lo malo para Jesús sería bueno para nosotros.

El lavatorio. Cuadro de Tintoreto
El lavatorio (Tintoretto)

Más allá de cualquier modo que tengamos de justificar –o no- la existencia del mal en el mundo, lo que la cruz nos muestra es una forma muy distinta de ser Dios (“el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor”). Ésta es la forma que Dios tiene de responder al eterno deseo humano de “ser como Dios”. Éste -y no otro- es el pecado original. En la Biblia no se habla de manzana, sino de “fruto”.

La cruz debería ser de este modo vacuna antes que escalera, guía que apunta al cielo por el camino de la entrega y el sacrificio, huyendo de todo lo que sea apariencia o autobombo.

Imagen animada de un árbol de navidad con sus luces parpadeando
¿Qué tiene que ver el misterio de la Encarnación con los abetos? Eso es otro misterio, ciertamente.

No voy a entrar en la cuestión de cómo se celebra hoy la Navidad. Eso es algo que todos sabemos. Hace muchos siglos, ante el dilema de suprimir o dar el cambiazo, la Iglesia decidió cristianizar unas fiestas paganas y hoy el paganismo ha recuperado lo que era suyo. Se trata únicamente de la fuerza de la gravedad: cuando las fuerzas que elevan el espíritu decaen, las cosas caen por la fuerza de su propio peso.

Y tampoco voy a entrar en el espíritu navideño que a algunos católicos les embargaba por estas fechas en forma de solidaridad transitoria, como de forma cruelmente sarcástica caricaturizó Berlanga en su película Plácido.

El misterio de la Encarnación

El misterio de la Encarnación. imagen animada en la que aparecen la Virgen y san José con el niño Jesús de quien salen unos rayos de luz parpadeantes. En contra de lo que pudiera parecer, al hablar de la Navidad lo fácil es explicar el contenido dogmático que encierra la fe en el misterio de la Encarnación. Decir que el Verbo de Dios se hizo carne, que la segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre, ése es el gran dogma de nuestra fe, la seña de identidad del cristiano.

Decirlo es fácil. Creerlo no es fácil ni difícil: se cree o no se cree. Pero vivirlo... ¡ah! vivirlo. Eso es otro asunto.

Pero, ¿qué significa el Misterio de la Encarnación? Dicho de otro modo, ¿qué significa para nosotros este misterio de nuestra fe? ¿Qué diferencia hay entre creer únicamente que existe Dios y creer que Jesús de Nazaret es Dios?

Creer en Dios y no creer en la divinidad de Jesucristo es perfectamente compatible con tener una imagen de Dios cercano y preocupado por los hombres. Aunque sería un error olvidar la imagen concreta que de Dios nos transmiten los Evangelios. No ya como Padre, sino como "abba" (papá).

Hijos en el Hijo

Fragmento de la Creación del Mundo. Fresco de Miguel Ángel que se encuentra en la Capilla Sixtina. En el fragmento aparece únicamente Dios creador. Pero hay más. Con la Encarnación, la humanidad queda de algún modo santificada. Y digo "de algún modo" porque hoy en día circula de forma implícita una creencia ciertamente herética como si el hombre pudiera llegar a ser Dios. Hoy en día no existe debate teológico de ningún tipo. Las ideas no se afirman, solamente se sugieren y así uno queda indefenso ante ciertas corrientes.

Somos "hijos en el Hijo", lo que quiere decir que nadie es hijo fuera de Cristo. Y lo de ser "otros Cristos" tampoco significa la divinización del hombre, de ningún hombre y tampoco de la humanidad como tal. No es la divinización lo que nos enseña en Nuevo Testamento, sino la kénosis:

6Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
7al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
8se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

9Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
10de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
11y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.(Filp 2,6-11)

El seguimiento de Cristo

Cristo en el huerto de Getsemaní. Cuadro de Heinrich Hofmann. 1890.
Christ in the Garden of Gethsemane
Heinrich Hofmann, 1890

Éste es el Dios en el que creemos y, para ser "otro Cristo", no hay otro camino que la cruz: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.» (Mt 16,24). Es el "aprendió sufriendo a obedecer" de Heb. 5,8. Así es Dios y no como nosotros nos lo imaginamos:

Es que Dios sabe muy bien que el día en que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal (Gn 3,5)

 

Perseus. Escultura de Antonio CanovaDe modo que la el Misterio de la Encarnación no es sólo ni fundamentalmente una lección acerca de la cercanía de Dios, sino más bien una lección acerca de quién es realmente Dios, de cómo es Dios. Justo lo contrario de cómo nos lo imaginamos nosotros.

«Si uno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» (Mc 9,35)

 

Brotes. FotografíaCreer en Cristo es creer que solamente por Cristo, con Él y en Él podemos llegar a Dios. Y eso significa creer también que el Reino de Dios crece por la fuerza de Dios a partir de una semilla muchas veces invisible. La Evangelización es obra de Dios, no nuestra. Las técnicas de marketing están de más en la Iglesia. Y también están de más los métodos antiguos, tales como centrarse en la educación de las élites. Dios se manifiesta dónde y cómo quiere, generalmente donde menos pensamos.

Dios ha escogido más bien a los que el mundo tiene por necios para confundir a los sabios; y ha elegido a los débiles del mundo para confundir a los fuertes (1 Cor 1,27)