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El blog

Ubi es Domine? - ¿Dónde estás Señor?

¿Dónde estás Señor? es la página de una persona católica practicante, pero sin conexión institucional. La página quiere ser inequívocamente católica y, precisamente por eso, sin servidumbres.

Como el título ya sugiere, el enfoque del escrito es el de la búsqueda de Dios. Esto no significa que todos los artículos tengan que venir necesariamente marcados por esta temática.

La búsqueda de Dios

Búsqueda de Dios que puede ser desde fuera. La página está abierta a quienes buscan a Dios, pero no lo encuentran en la Iglesia tal como la conocen. O, tal vez, como la recuerdan...

Y búsqueda de Dios desde dentro, para todos aquellos que tienen fe, que creen en Cristo, que incluso practican, pero a quienes la Iglesia no les dice nada.

De ahí la pregunta. ¿Dónde estás Señor? Porque el Señor está generalmente donde menos se piensa (cf. 1 Cor 1,27)

El hecho de haber traducido esta pregunta al latín a la hora de elegir nombre para el dominio fue únicamente por una razón estética. Entre otras cosas porque en las URL no se admite el uso de nuestra “ñ” y te la cambian por una "n".

¿Dónde estás Señor?

¿Dónde estás Señor? Esta pregunta podría estar formulada como una queja, una reclamación a Dios ante tanto sufrimiento como hay en el mundo. No es éste, sin embargo, el sentido que tiene aquí la pregunta. Ante la mayoría de los sufrimientos que asolan a la humanidad y, por causa del hombre, también la creación entera, mi pregunta no es “¿dónde estás Señor?”, sino: “¿dónde está tu hermano?” (cf. Gen 4,9).

¿Dónde estás Señor? - fotografía del montón de Trigo visto desde el cerro Minguete
Ascensión al Montón de Trigo después de una buena nevada

La pregunta tampoco tiene un sentido catequético, como quien espera una respuesta más o menos así: “Cristo está realmente presente en la Eucaristía”, "Cristo está en tu corazón", “Cristo está en su Iglesia” o “a Cristo podemos encontrarle leyendo los evangelios con una mirada de fe”. Estas respuestas, son ciertas y también válidas en la mayoría de las circunstancias.

Sin embargo, para quien siente la urgencia del seguimiento de Cristo, resultan insuficientes.

No es difícil encontrar a Cristo en los momentos felices de la vida. Tampoco es difícil encontrar consuelo en Cristo en los momentos difíciles. Lo difícil es encontrar las huellas de Cristo en la propia vida y más difícil aún señalarlas a otros.

El seguimiento de Cristo

Y es que, previa a la pregunta: “¿Dónde estás Señor?” está la pregunta: “¿qué es ser cristiano?”. En el catecismo que estudié cuando era niña, la respuesta era aparentemente muy clara: “Ser cristiano es ser discípulo de Cristo”.

Una definición inmejorable. Ser cristiano no es creer una serie de verdades. Tampoco es obedecer una serie de mandatos. Ni siquiera es tener una serie de valores, aunque seguramente ahí ya estamos mucho más cerca. Ser cristiano es ser discípulo de Cristo, es decir, ser cristiano es seguir a Cristo.

Aquí es donde la cosa se complica y donde cobra sentido la pregunta: ¿Dónde estás Señor? Porque, para seguir a alguien, es necesario verle de alguna forma. Tal vez a alguien esto le parezca una forma muy rudimentaria de entender la fe. Como si estuviéramos planteando un seguimiento material, un seguir a Jesús de una forma física. Sin embargo, es todo lo contrario.

Seguimiento no es imitación

Precisamente, lo que supondría una ingenuidad sería tratar de “imitar” a Jesús. Seguir a Jesús no es imitarle. Seguir a Jesús exige un discernimiento que no exigiría una imitación. Imitar a Jesús sería muy duro y probablemente muy difícil de ejecutar, pero muy fácil de entender. Fue lo que san Ignacio de Loyola intentó en un primer momento, incluido el ir a Tierra Santa.

San Ignacio era muy generoso y muy apasionado y se lanzó de lleno a la aventura. Pero también era hombre inteligente y equilibrado y pronto comprendió que seguir el Evangelio al pie de la letra no era el camino. Ese fue el camino de Jesús, pero cada uno tiene el suyo. De ahí la dificultad del discernimiento.

Encontrar el propio camino

Cada cristiano tiene su lugar en la Iglesia y en el mundo y debe encontrar su propio camino. Y cada época y cada circunstancia exige una respuesta diferente, de ahí la necesidad de discernir o, dicho de otro modo, encontrar la voluntad de Dios en cada momento.

¿Dónde estás Señor? Fotografía en la que aparece un par de botas de montañaPero entonces, ¿qué significa “seguir” a Jesús? Seguir a Jesús no es tampoco tratar de imaginar lo que haría Jesús en mi lugar. Eso entraría dentro de la imitación. Para que se entienda lo que quiero decir, voy a poner un ejemplo: Jesús tenía una personalidad arrolladora y se pudo permitir el lujo de echar a los mercaderes del Templo. Puede que hoy en día se den circunstancias no tan diferentes y es muy posible que Jesús volviera hoy a hacer lo mismo. ¿Significa eso que yo debería montar en cólera y armar un escándalo? Pienso que no. En primer lugar porque Jesús echó a los mercaderes una vez, no siempre. Y, en segundo lugar, porque algunas cosas no tienen el mismo efecto dependiendo de quién las lleve a cabo. Jesús actuaba “con autoridad”. Pero no hay nada más ridículo que un remedo de autoridad.

Encontrarse con Jesús

La pregunta “¿dónde estás Señor?” tiene entonces el sentido del encuentro con Jesús. No es hacer lo que él hizo, ni hacer lo que él haría, sino hacerlo todo con él, por él y en él. Desde la fe, desde la lectura de los evangelios, desde la participación frecuente en la Eucaristía, pero también desde el "Cristo hoy" que es –o debería ser- la Iglesia.

Y éste es el problema mayor. Cuando la Iglesia no es fiel a su misión. Cuando la Iglesia está más preocupada en su propia supervivencia como institución que en despojarse de todo para seguir a Cristo.

Si el grano de trigo no muere...

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24).

Estas palabras, que suelen interpretarse en sentido personal, referidas a la Iglesia en su conjunto cobran un sentido especial. Cuando la Iglesia se preocupa por el descenso en la práctica religiosa o por la falta de vocaciones, está mirando para sí misma. Aunque sea de forma inconsciente. Cuando una diócesis organiza una “nueva evangelización”, convocando a los de siempre, para decirles lo mismo de siempre, no se está buscando a Cristo, sino justificar el propio trabajo.

Una Iglesia seguidora de Cristo es una Iglesia olvidada de sí misma, una Iglesia al servicio de todos, en especial de los más desfavorecidos.

Alguien podría interpretar esto como si yo estuviera sugiriendo una Iglesia-ONG. No es eso lo que yo estoy pensando. Ni mucho menos. Una Iglesia asistencial puede ser también una forma de justificar el propio trabajo.

No estoy pensando en unas actividades diferentes, sino en una forma diferente de realizar cualesquiera tareas que cada uno tenga encomendadas. Y las tareas espirituales son hoy en día especialmente necesarias.

La Iglesia invisible

¿Dónde estás Señor? Foto de Doña Elvira
Doña Elvira

Y es éste el núcleo de la pregunta “¿Dónde estás Señor?”. Pregunta formulada con una cierta desazón y cuya respuesta no es, ni puede ser meramente descriptiva.

A nivel institucional, la respuesta tendría que ser también teológica y filosófica. Más aún, esta es una tarea urgente que la jerarquía eclesiástica hace mal en tener tan abandonada.

Pero ninguna de las dos disciplinas pueden sustituir a la vida. "Obras son amores, y no buenas razones". Y, en la vida, hay una Iglesia invisible, una Iglesia que siempre ha estado ninguneada, perseguida incluso. La Iglesia de los que no cuentan. Una Iglesia cada día más difícil de encontrar. La verdadera Iglesia.

¿Dónde estás Señor? Que quien nos mire, te vea.